Epístola memorial a Braulio de León Navarro

Hola, Braulio:

No llegamos a conocernos.

Han pasado ya muchas décadas desde que Arrecife dejó de tenerte físicamente en su seno y varias generaciones han crecido sin poder escuchar de tu mano aquellas creaciones, arreglos y músicas que, con tanto cariño y esmero, ayudaste a revitalizar.

Yo pertenezco precisamente a una de esas generaciones. Crecí en un Arrecife sin tu figura, pero en el que, de alguna manera, tu presencia seguía siendo real cada vez que sonaba una habanera.

Últimamente, por mi trabajo como agente cultural y como encargado de recopilar buena parte de la información histórica de la Parranda Marinera y de Los Buches, me he ido encontrando contigo.

Primero fue tu nombre.

Después, tu firma y tu rúbrica en el acta fundacional de nuestra asociación.

Allí estabas, en 1963, junto a aquel grupo de valientes que, movidos por el deseo de recuperar y preservar una parte esencial de nuestra identidad canaria, decidieron constituir una asociación que ayudara a salvar el legado marinero de Arrecife a través de la Parranda Marinera y a mantener vivo, desde el antiguo entrudo hasta el Carnaval Tradicional, el ritual de Los Buches.

Y, como si aquello no hubiese sido suficiente, diez años después, en 1973, volviste a dejar otra huella fundamental en la ciudad al fundar y constituir la Coral Polifónica de Arrecife, contribuyendo, mediante el canto lírico, la técnica vocal y la práctica coral, a seguir construyendo la identidad cultural y musical arrecifeña.

Ambos grupos, nacidos también de tu acción cultural y musical, continúan hoy rubricando cada año su compromiso con las músicas del mar y con las habaneras: géneros profundamente arraigados a la memoria, al paisaje sonoro y a la esencia misma de pertenecer a esta ciudad puerto.

Y es hermoso comprobar cómo, con el paso del tiempo, cada vez son más las personas, agrupaciones e instituciones que se acercan a tu figura y se suman a mantener viva tu memoria.

Nosotros te recordamos cada vez que entonamos y tocamos una habanera.

Desde la Parranda Marinera de Buches seguimos profundamente comprometidos con la conservación de tu recuerdo y de tu legado. Estás con nosotros en «La Bella Lola», en «La Caña Dulce» y en cada nueva habanera que incorporamos a nuestro repertorio, en las que procuramos preservar aquella esencia musical que ayudaste a imprimir en el grupo.

Ayer, además, estabas literalmente sobre nosotros en el XXXVI Encuentro de Habaneras y Músicas del Mar que lleva tu nombre en el marco de las Fiestas de San Ginés de Arrecife.

Tu imagen presidía el escenario mientras cantábamos, y por eso he querido escribir estas palabras para acompañar aquella fotografía en la que apareces tocando el violín sobre nuestras cabezas.

Muchos de nosotros y nosotras no llegamos a conocerte. Los más roncotes, los mayores, sí tuvieron esa fortuna. Los demás hemos tenido que ir descubriéndote a través de sus recuerdos, de las actas, de las partituras, de las fotografías y, sobre todo, de la música.

Pero puedo asegurarte que ayer tu mirada, tu criterio y tu esencia sobrevolaron el Parque José Ramírez Cerdá como una presencia cargada de armonía.

Estuviste en todos y todas: en quienes forman el cuerpo de música popular y el cuerpo de toque; en cada cuerda, en cada acorde y en cada voz, así como en las personas de los demás grupos que en la noche de ayer cantaron en tu memoria.

En nosotros, estuviste en Sergio Betancort Rodríguez, cuya voz grave inundó el parque de dulzura marinera; en la sensibilidad y la emoción de Darío Pérez Fajardo; en la fortaleza, la armonía y la intensidad de Alejandra Díaz Cárdenes; y en la voz gurfina y profundamente arrecifeña de Nacho S. Miranda.

Todo ello bajo el mando musical del maestro Abián Rodríguez y acompañado simbólicamente por todos aquellos marinos y bucheros que, antes que nosotros, pasaron por estas filas y mantuvieron bien alto el mástil de tu recuerdo.

Ten por seguro, Braulio, que seguiremos cantándole a la mar.

Y que cuando miramos a nuestros chinijos y chinijas, cuando escuchamos sus voces incorporarse a las nuestras, encontramos también la esperanza de que la cultura originaria arrecifeña vinculada al océano continúe viva mucho después de nosotros.

Quizá ahí se encuentre la verdadera dimensión de un legado: en permanecer cuando ya no estamos; en seguir apareciendo en las voces de quienes nunca nos conocieron; en convertirse, casi sin darnos cuenta, en una parte de la memoria de una ciudad.

Yo nunca tuve la oportunidad de conocerte.

Pero, después de encontrarte tantas veces entre papeles, músicas, fotografías y recuerdos, siento que Arrecife todavía conserva algo de ti cada vez que una habanera vuelve a mirar hacia el mar.

Gracias por tanto, Braulio.

Esta ciudad te recordará siempre.

Atentamente,

David Machado Gutiérrez

director artístico de la Asociación Parranda Marinera de Buches

Foto: David Machado 

 

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