Hay fechas que, aunque no figuren necesariamente en los calendarios oficiales de las efemérides, permiten comprender una parte esencial de la historia reciente de un territorio. El 26 de agosto es una de ellas. Mirar hacia esta fecha conduce a una historia de micrófonos, periódicos, periodistas, ciudadanos y protagonistas de la vida insular. Una historia en la que Radio Lanzarote y La Voz de Lanzarote ocupan un lugar especialmente significativo.
Una radio que se convirtió en la voz de la isla
Radio Lanzarote comenzó sus emisiones en 1972 y muy pronto se convirtió en una referencia fundamental para la sociedad lanzaroteña. Su nacimiento coincidió con una isla que empezaba a experimentar una transformación económica, turística y social de enorme profundidad. En aquellos años Lanzarote contaba con una infraestructura turística todavía muy reducida, mientras el paisaje, la economía y las expectativas de futuro comenzaban a cambiar.
La emisora fue pionera no solamente en Lanzarote, sino también dentro del panorama radiofónico de Canarias. Su señal alcanzaba Fuerteventura, donde llegó a convertirse en la primera y durante un tiempo única radio de la época. Aquella capacidad de llegar a hogares de dos islas reforzó todavía más su condición de medio de referencia.
El proyecto estuvo inicialmente ligado a Juan Perdomo y Guillermo Montes, incorporándose Agustín Acosta como locutor. Tras la salida de Perdomo, Agustín Acosta asumió un papel decisivo en la consolidación de la emisora, que terminó convirtiéndose en una empresa familiar. Décadas después, sus hijos continuarían vinculados a la gestión de un proyecto que había pasado a formar parte de la memoria colectiva de Lanzarote.
Más que una emisora: un espacio para la sociedad
Desde sus primeros años, Radio Lanzarote combinó información, formación y entretenimiento. Por sus micrófonos pasaron periodistas, escritores, intelectuales, políticos, artistas y representantes de numerosos colectivos. Entre los colaboradores vinculados a sus primeras etapas aparecen nombres como Guillermo Topham, Rafael Ángel Domínguez, Leopoldo Cabrera y Agustín de la Hoz.
Programas como Lanzarote va de ronda dejaron una huella especial entre varias generaciones de oyentes. También lo hicieron iniciativas como el Rally Frangollo, una peculiar gymkana por diferentes lugares de la isla, o las conocidas inocentadas que durante los años noventa llegaron incluso a implicar, como colaboradores involuntarios o cómplices, a instituciones y cuerpos de seguridad.
La tecnología era entonces muy diferente. Bobinas, cartucheras, discos de vinilo y casetes formaban parte de la rutina de la emisora. En ocasiones, para llevar una entrevista a antena había que acercar el teléfono al micrófono. Aquella precariedad tecnológica contrasta con la radio actual, que puede emitir simultáneamente por internet, redes sociales y plataformas digitales. Sin embargo, la esencia permanece: dar voz a la ciudadanía.
César Manrique y el micrófono abierto
Dentro de esa historia existe un capítulo especialmente relevante: la relación de César Manrique con Radio Lanzarote. Techy Acosta ha recordado que los primeros estudios de la emisora estaban en la avenida Mancomunidad número 14. El artista entraba y salía con naturalidad y, cuando consideraba necesario trasladar un mensaje, podía dirigirse directamente a los micrófonos.
La anécdota que mejor resume aquella relación quedó recogida en una mesa redonda de la Fundación César Manrique dedicada a la dimensión mediática del artista. Techy Acosta recordó que Manrique entraba en Radio Lanzarote y le decía a su director, Agustín Acosta: «Agustín, voy a hablar». La frase resume una forma de entender la comunicación que hoy resulta difícil de imaginar: un personaje con enorme capacidad de influencia que encontraba en una radio local un espacio directo para dirigirse a la sociedad.
La relación no era solamente personal. Radio Lanzarote fue el primer gran altavoz mediático de muchas de las reivindicaciones de Manrique. A través de sus micrófonos comenzó a defender conceptos que entonces podían resultar avanzados o incluso incómodos: la protección del territorio, un modelo turístico de calidad, la sostenibilidad, la conservación del paisaje y la necesidad de evitar una transformación descontrolada de Lanzarote.
Aquellas intervenciones conectaban con una sociedad que estaba comenzando a preguntarse qué precio tendría el desarrollo turístico. La radio permitía que esas preguntas salieran de círculos reducidos y llegaran directamente a los hogares.
De la radio al papel: nace La Voz de Lanzarote
El 1 de diciembre de 1985 nació La Voz de Lanzarote como publicación semanal. Su aparición no fue un hecho aislado, sino la evolución natural de un proyecto de comunicación que ya tenía una emisora con fuerte implantación social. La intención era que el nuevo periódico acompañara a Radio Lanzarote, entonces la única emisora de la isla. De aquella radio que se había convertido en la voz de Lanzarote surgió también el nombre del periódico.
La primera etapa fue la de un semanario. El proyecto fue impulsado por Agustín Acosta y nació con la voluntad de contribuir a la vida pública de la isla desde una perspectiva periodística propia. Con el paso de los años, La Voz se consolidó y en 1992 dio el salto a diario. En septiembre de 1995 se convirtió además en uno de los primeros periódicos de España en disponer de edición digital.
La historia de ambos medios quedó así entrelazada. Radio Lanzarote aportaba la inmediatez de la voz y la conversación. La Voz de Lanzarote añadía la posibilidad de documentar los acontecimientos por escrito, conservar fotografías, entrevistas, titulares y debates. Entre los dos formatos se fue construyendo un archivo extraordinario de la transformación de Lanzarote.
El 26 de agosto de 1988: una fecha que vuelve a hablar
Precisamente tres años después del nacimiento del periódico, el 26 de agosto de 1988, La Voz de Lanzarote publicaba una entrevista con César Manrique cuyo titular resulta especialmente revelador: «El pueblo de Lanzarote sabe quiénes son los responsables de lo que está pasando en la isla». La entrevista ocupó varias páginas y reflejaba el tono de una época marcada por una creciente preocupación por el modelo de desarrollo.
El titular no era una frase aislada. Formaba parte de un contexto social en el que el crecimiento turístico, el urbanismo y la transformación del territorio habían pasado a ocupar el centro del debate.
Manrique había convertido la defensa de Lanzarote en una cuestión pública y utilizaba los medios para amplificar el mensaje.
La fecha adquiere así una fuerza especial: el mismo proyecto comunicativo que había permitido a Manrique hablar directamente ante los micrófonos de Radio Lanzarote estaba dejando constancia escrita de sus posiciones en La Voz. La radio y el periódico actuaban como dos instrumentos complementarios de una misma conversación insular.
El Guincho, Los Pocillos y una sociedad que empezaba a movilizarse
En aquellos años también cobraron fuerza las movilizaciones ciudadanas relacionadas con la defensa del territorio. El Guincho se convirtió en una referencia del movimiento ecologista lanzaroteño y en uno de los espacios desde los que se cuestionaba el modelo de desarrollo que estaba transformando la isla.
Los episodios relacionados con Los Pocillos forman parte de ese mismo clima de movilización. La presencia y las intervenciones de César Manrique en defensa del paisaje simbolizaron la creciente preocupación por actuaciones que podían alterar de manera irreversible el territorio.
La importancia de los medios en aquel proceso fue decisiva. La radio hacía posible que una protesta, una denuncia o una declaración se escuchara prácticamente en el mismo momento. El periódico permitía después reconstruir el acontecimiento, conservarlo y convertirlo en parte de la memoria documental de Lanzarote.
Una relación que sobrevivió al paso del tiempo
La historia de Radio Lanzarote continuó incorporando nuevas generaciones de profesionales. Entre las colaboraciones más conocidas estuvo la del periodista José María García, cuya relación profesional con la emisora también quedó recogida posteriormente en La Voz de Lanzarote. Radio Lanzarote mantuvo durante años una vinculación con la cadena Cope y, desde 2012, pasó a formar parte de Onda Cero.
La evolución tecnológica modificó los formatos, pero no la función esencial. La radio dejó atrás las bobinas y los casetes y pasó a incorporar cámaras, emisión en directo por internet y redes sociales. La Voz, por su parte, abandonó posteriormente el papel y consolidó su presencia digital.
La digitalización del archivo histórico de La Voz de Lanzarote permitió además recuperar las publicaciones impresas desde 1985 hasta 2005. Miles de noticias, reportajes y fotografías quedaron accesibles para investigadores, periodistas y ciudadanos. De esta manera, el periódico no solamente informa sobre el presente: también conserva una parte fundamental de la memoria de la isla.
Techy Acosta y la continuidad de una historia
La figura de Techy Acosta ocupa un lugar particular en esta continuidad. Periodista especializada en radio y televisión, vinculada a la dirección de Radio Lanzarote y a la edición de La Voz de Lanzarote, ha explicado en diferentes ocasiones cómo ambos medios forman parte de una misma historia familiar y periodística.
En esa trayectoria aparece también la memoria personal de haber escuchado y conocido historias de una radio que funcionaba como auténtica plaza pública. Su recuerdo de César Manrique entrando en los estudios y diciendo «Agustín, voy a hablar» permite comprender hasta qué punto aquellos micrófonos estaban abiertos a la sociedad y a quienes tenían algo que decir.
La propia Fundación César Manrique ha recogido esa relación en su documentación sobre la dimensión mediática del artista. En una mesa redonda celebrada en 2012, Techy Acosta explicó aquella anécdota ante periodistas que analizaron la capacidad de Manrique para utilizar los medios y generar debate público.
De los grandes acontecimientos a las pequeñas historias
La historia de estos medios no se limita a las grandes controversias territoriales. También está formada por miles de historias cotidianas: barrios, fiestas, deportes, cultura, entrevistas, denuncias ciudadanas, acontecimientos familiares y pequeños sucesos que, con el paso del tiempo, adquieren valor documental.
Esa capacidad de conservar lo cotidiano explica también el valor de los archivos periodísticos. Una noticia que en su día podía parecer menor puede convertirse décadas después en una pieza esencial para comprender cómo vivía una generación, qué preocupaba a los vecinos o cómo se transformó una calle, un barrio o un paisaje.
En ese sentido, Radio Lanzarote y La Voz de Lanzarote han sido algo más que medios de comunicación. Han actuado como una especie de memoria externa de la isla: una memoria sonora primero y escrita después, que hoy puede recuperarse gracias a los archivos conservados y digitalizados.
Una historia que también llega al presente
La relación entre ambos medios continúa formando parte de la actualidad. Radio Lanzarote y La Voz de Lanzarote han mantenido una sinergia que les ha permitido afrontar juntos los cambios de la comunicación contemporánea. La radio conserva la capacidad de conversación inmediata y el periódico digital aporta profundidad, archivo y actualización permanente.
Incluso iniciativas culturales como el Concurso de Microrrelatos de Radio Lanzarote-Onda Cero han contribuido a mantener ese vínculo con la sociedad. En 2019, el certamen estuvo dedicado a César Manrique y la entrega de premios se celebró en Taro de Tahíche, conectando nuevamente la radio, la literatura y la memoria del artista.
Resulta significativo que un medio nacido en 1972 continúe utilizando nuevas tecnologías para hacer aquello que estaba en su esencia desde el principio: informar, acompañar y dar voz. Y resulta igualmente significativo que el periódico nacido en 1985 conserve su archivo y su capacidad de mirar hacia atrás mientras continúa contando el presente.
El valor de recordar
El 26 de agosto permite unir varios momentos aparentemente separados: una radio que nació en 1972, un periódico que comenzó su camino el 1 de diciembre de 1985, una entrevista publicada el 26 de agosto de 1988 y una historia de reivindicaciones ciudadanas en la que César Manrique encontró en los medios una herramienta esencial.
No se trata solamente de recordar nombres o fechas. Se trata de entender cómo una sociedad insular fue construyendo sus propios espacios para expresarse. Antes de las redes sociales, antes de los teléfonos inteligentes y antes de la información permanente en internet, había una radio que abría sus micrófonos y un periódico que dejaba por escrito aquello que estaba ocurriendo.
Radio Lanzarote fue, durante décadas, una de las grandes voces de Lanzarote. La Voz de Lanzarote nació precisamente de ese espíritu y contribuyó después a conservarlo en papel y, posteriormente, en formato digital. César Manrique entendió pronto el poder de ambos medios y los utilizó para defender una idea de isla que continúa formando parte del debate.
Quizá por eso el 26 de agosto no debería pasar inadvertido. Porque detrás de una fecha hay una historia de comunicación, de periodismo y de ciudadanía. Una historia que demuestra que los medios locales no solamente cuentan lo que ocurre: también ayudan a construir la memoria de los lugares que cuentan.
Y cuando una isla conserva sus voces, conserva también una parte de sí misma.
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