Origen y caída del apodo británico 'Lanzagrotty' para mofarse de Lanzarote

Inventado por uno de los Monty Python a finales de los años 80, este juego de palabras se popularizó en Reino Unido para burlarse del turismo de luces de neón y cerveza matutina

Turistas en una playa de Lanzarote
Turistas en una playa de Lanzarote

Durante décadas, la visión del público británico respecto a Lanzarote estuvo condicionada por un palabro acuñado en la televisión del Reino Unido: 'Lanzagrotty'.

El término es un juego de palabras que combina irónicamente el nombre de la isla con el adjetivo inglés “grotty”, que en realidad viene de grotesco, pero suele entenderse como cutre, ordinario, o de mala calidad.

En Ekonomus hemos emprendido un recorrido por la historia del invento a través de algunos artículos periodísticos que lo usaron en las últimas cinco décadas para hablar de la isla.

Su origen se atribuye al prestigioso humorista, actor y presentador Michael Palin, uno de los Monty Python, los seis humoristas británicos que sintetizaron en clave de humor la manera de pensar de los británicos durante décadas. Palin lo inventó a finales de los años 80 durante su etapa de presentador de viajes. 

Así lo atestigua, entre muchos otros, la periodista Erica Crompton en su reportaje "There's more to 'Lanzagrotty' than meets the eye" (Hay más en 'Lanzagrotty' de lo que salta a la vista), en el que contrasta aquella visión que tenían en Reino Unido en los años 80 de un turismo de masas, de sol y playa, con paquetes de todo incluido, luces de neón, bares ruidosos y "pintas a las diez de la mañana".

Varios cronistas como Robin McKelvie han dejado constancia de que Palin acabó pidiendo disculpas por el daño que causó el invento a la reputación de la isla.

 

"Había oído que la gente la llamaba 'Lanzagrotty', pero me quedé boquiabierto"

El impacto del término fue tan profundo en la cultura popular que muchos viajeros se sorprendían al llegar de la gran belleza de la isla.

El empresario británico Eric Willson, en declaraciones recogidas por el periodista Matt Roper en The Mirror en el artículo "Businessman Eric Willson takes 69 holidays to Lanzarote in 20 years" (El empresario Eric Willson pasa 69 vacaciones en Lanzarote en 20 años), recordaba su primera visita en noviembre de 1990:

"Había oído que la gente la llamaba 'Lanzagrotty', pero me quedé boquiabierto. Miré el parque volcánico y pensé que había aterrizado en la Luna; es increíble."

A pesar del deslumbramiento que producía su paisaje volcánico entre quienes la visitaban, el estigma de 'Lanzagrotty' se consolidó en el imaginario colectivo del Reino Unido como un sinónimo de turismo barato y falto de sofisticación.

 

La lucha de César Manrique y su "bar estilo James Bond"

El estigma periodístico no reflejaba todavía los intentos de hacer una buena planificación turística bajo la influencia de César Manrique.

Como relataba la cronista Lois Pryce en el diario The Guardian en su reportaje "A Bond-style bar in Lanzarote? Get groovy at the Mirador del Río" (¿Un bar al estilo James Bond en Lanzarote? Pásatelo en grande en el Mirador del Río):

"César Manrique pasó su vida resistiendo la expansión de 'Lanzagrotty' —la erupción de complejos turísticos baratos que arrasó las Islas Canarias en las décadas de 1960 y 1970—, enfrentándose a menudo en persona a los promotores inmobiliarios."

Pryce hace referencia a la labor de Manrique para evitar que la isla sucumbiera al modelo urbanístico de torres de hormigón y vallas publicitarias que afectó a otros puntos del litoral español.

Gracias a las normativas impuestas bajo su influencia —casas de baja altura, fachada blanca uniforme y carpintería en tonos verdes o azules—, la isla conservó una identidad estética única.

Intervenciones como el Mirador del Río, Jameos del Agua o el Jardín de Cactus demostraron que el desarrollo turístico podía integrarse armónicamente con la naturaleza volcánica.

 

Del reproche al redescubrimiento de la isla

Con los años los principales suplementos de viajes del Reino Unido registran un giro radical en la percepción de la isla.

El antiguo cliché empezó a emplearse no para descalificar a Lanzarote, sino como un punto de contraste para destacar su profunda transformación hacia un turismo de diseño, ecológico y cultural.

El diario The Independent, en un amplio reportaje firmado por el periodista Andrew Eames, titulaba categóricamente: "Grotty no more: How Lanzarote upgraded its appeal" (Ya no es cutre: cómo Lanzarote mejoró su atractivo).

Eames señalaba que la isla atraía a un nuevo perfil de viajero deseoso de "romper con la dieta tradicional del turismo de paquetes en una isla calificada como 'Lanzagrotty'", y optar en su lugar por "villas rurales boutique, ciclismo de montaña, senderismo y turismo sostenible".

 

Las vacaciones de David Cameron

Este cambio de percepción se vio impulsado definitivamente cuando varias figuras públicas británicas comenzaron a elegir Lanzarote para sus vacaciones.

Y más que ninguno, su primer ministro. En 2014, el viaje de David Cameron a Playa Blanca generó un intenso debate mediático. En el portal HuffPost UK Life, la periodista Sarah Ebner salía al paso de las críticas en un artículo titulado "I Agree With David: Why the Camerons' Decision to Holiday in Lanzarote Is a Good One" (Estoy de acuerdo con David: por qué la decisión de los Cameron de ir de vacaciones a Lanzarote es buena), afirmando:

"A pesar de sus asociaciones con 'Lanzagrotty', esta isla canaria es perfecta para familias y ofrece muchísimas cosas para hacer... Y de poca categoría ('grotty') ciertamente no lo es."

En 2016, Paul Tierney explicaba en el London Evening Standard cómo la isla había experimentado una transformación bajo el titular "How Lanzarote went from 'Lanzagrotty' to hipster destination" (Cómo Lanzarote pasó de 'Lanzagrotty' a destino hipster).

Tierney destacaba la proliferación de poblados ecológicos, galerías de arte y gastronomía local, concluyendo que "el sol ciertamente brilla, pero sin duda no hace honor a su viejo apodo".

 

Una tentación constante

No obstante, muchos periodistas británicos no pueden evitar la tentación de seguir usando el término en nuestros días para arrear.

Según recoge Gazette Life en "Lanzarote features in The Times" (Lanzarote aparece en The Times), este diario incluyó a Lanzarote entre los mejores destinos de invierno en 2023, pero no dudó en señalar: "Eso no quiere decir que carezca de partes cutres —o ¿deberíamos decir 'Lanzagrotty'?—: véase ese adefesio que es el Arrecife Gran Hotel."

Pocos meses después, en marzo de 2023, la misma publicación explicó en "More lies about Lanzarote" (Más mentiras sobre Lanzarote) cómo The Times había publicado en su tercera página el titular "Brits too grotty for Lanzarote" (Británicos demasiado cutres para Lanzarote), malinterpretando unas declaraciones de las autoridades insulares sobre la necesidad de diversificar el mercado turístico y apostar por un turismo de mayor gasto en el destino en lugar del turismo masivo.

Esta controversia demostró que, aunque Lanzarote ha consolidado una reputación internacional ligada al arte, la sostenibilidad y el paisaje, la palabra 'Lanzagrotty' sigue flotando en la hemeroteca británica lista para reaparecer cuando menos te lo esperas.

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