Meses después del ciberataque sufrido por Booking.com que se produjo el pasado abril, los expertos en ciberseguridad advierten de que las consecuencias empiezan a aflorar en plena temporada vacacional.
La plataforma confirmó entonces el acceso no autorizado a datos personales y detalles de reservas de algunos usuarios, una información que ahora estaría siendo utilizada por grupos criminales para cometer fraudes dirigidos.
Según expertos del sector, el impacto real de una filtración suele llegar meses después. Con nombres, teléfonos, correos electrónicos y datos de reservas en su poder, los ciberdelincuentes pueden hacerse pasar por el hotel o por la propia plataforma para solicitar pagos adicionales, modificar información o generar incidencias que el viajero descubre cuando está a punto de viajar o incluso al llegar a destino.
Del ciberataque a los problemas durante las vacaciones
"La diferencia respecto a otras campañas de fraude es que el delincuente conoce detalles reales del viaje. Sabe dónde te alojas, cuándo viajas e incluso el importe de la reserva. Para el usuario resulta muy difícil sospechar que está siendo víctima de un ataque de phishing", explica Sergio García, gerente de la tecnológica i3e.
Desde la compañía advierten de que estas estafas pueden ir más allá de la pérdida económica. En algunos casos, los viajeros se encuentran con reservas modificadas, canceladas o con discrepancias entre la información que conservan ellos y la que figura en el establecimiento.
"El peor escenario es que el usuario descubra el problema al llegar. Después de horas de viaje puede encontrarse con que su reserva no aparece, ha sido modificada o no existe disponibilidad. En plena temporada alta, resolver una situación así puede resultar muy complicado y costoso", señala García.
A ello se suma la complejidad de las reclamaciones posteriores. Cuando intervienen terceros que han aprovechado datos obtenidos en una filtración, determinar responsabilidades no siempre resulta sencillo y muchos afectados se ven obligados a asumir gastos adicionales de alojamiento o desplazamiento mientras se resuelve la incidencia.
Cómo evitar quedarse sin habitación y sin dinero
Ante el incremento de estos casos, los especialistas recomiendan verificar directamente con el alojamiento el estado de la reserva unos días antes del viaje y desconfiar de cualquier comunicación que solicite pagos adicionales fuera de los canales oficiales.
"Si recibimos un correo o mensaje solicitando una transferencia urgente o la actualización de datos bancarios, debemos desconfiar, aunque incluya información real de nuestra reserva. La comprobación directa con el hotel sigue siendo la mejor medida de protección", afirma García.
Los expertos aconsejan además conservar justificantes de pago y confirmaciones de reserva, así como contactar nuevamente con el establecimiento en las 48 horas previas al viaje. "La filtración ya se produjo y los datos están circulando. Lo importante ahora es evitar que esa información termine convirtiéndose en un fraude capaz de arruinar unas vacaciones", concluye el gerente de i3e.
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