Ángel Roberto Barrios es de Tinajo y trabaja desde hace muchos años como soldador en el Cabildo de Lanzarote, pero en su tiempo libre, desde hace 15 años, también es el único artesano de la isla que produce cuchillos canarios, originarios de la isla de Gran Canaria.
“A mi siempre me había gustado la fragua y en una Feria de Los Dolores vi el trabajo de un artesano del cuchillo canario”, así que se decidió a viajar a Gran Canaria y aprender del maestro cuchillero Ramón García en San Lorenzo.
Preguntado por si da formación sobre el oficio en Lanzarote, Barrios confiesa no pueda dar cursos a grupos, porque sólo los maestros grancanarios están autorizados, pero sí que le permiten enseñar a su hijo, que con solo 14 años ya le ayuda en las elaboraciones.
Barrios, que ha creado o restaurado cientos de cuchillos canarios en Lanzarote en los últimos 15 años, explica que “la hoja, desde la barbilla hasta la punta, tiene que tener 13, 15, 17, 19 o 21 centímetros”.
El maestro tinajero tarda entre una semana y quince días en función de la cantidad de piezas en el mango: “Entre las anillas, hago rayas con formas de pintadera, cebreados, flores, figuras geométricas, inspiradas en cuchillos canarios antiguos”.
Efectivamente, la elaboración del mango, o como se conoce entre los cuchilleros, el cabo, es la clave y el hecho distintivo del cuchillo canario.

Además de sus características figuras geométricas entre las arandelas, el cabo se define porque se construye “con cuerno de carnero y metal, que puede ser latón, aluminio, plata, níquel u oro”, comparte Barrios. El precio de los cuchillos de Barrios oscila entre 150 y 300 euros según su complejidad.
El cuchillo canario nació en el campo. “Antes lo usaba todo el mundo, para la ganadería, para plataneras, para el tomatero… para todo. Ahora más bien los tenemos en las casas para la verdura, lo sacamos a la romería, para un tenderete… son cuchillos para usarlos”.
“Son cuchillos fuertes, que no se rompen, cuanto más lo usas más bonito está el cuchillo, más se abrillanta el cabo. Si lo cuidas y lo usas, el cabo dura toda la vida. Si la hoja se rompe, se cambia”.
De hecho, esa es otra de las particularidades del cuchillo canario, que cuenta con una hoja intercambiable, una característica única entre los cuchillos tradicionales del mundo. Además el hecho de que la hoja no esté soldada, “hace que suenen distinto”.
Si se le ocurre regalar un cuchillo canario no olvide pedir algo a cambio. “Según la tradición, se tiene que recibir una moneda a cambio porque no se pueden regalar armas”, comparte Barrios.
Para contactar con el maestro tinajero pueden encontrar sus coordenadas en su página de la web de artesanía del Cabildo.




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