Matías Damián Hernández Albornoz es de Arrecife y tras terminar la secundaria, hizo un ciclo de cocina en Zonzamas, pero quería estudiar más, así que se apuntó a la Escuela Pancho Lasso para estudiar el bachillerato de arte.
“La Pancho Lasso me cambió completamente la vida, empecé a descubrir dotes artísticas que no sabía que tenía, hice mucho dibujo, me volví retratista, hice escultura… Me gustó tanto que me fui a la universidad de Barcelona a estudiar Diseño Gráfico Industrial”, comparte Hernández.
Así, el joven arrecifeño entró en un periodo creativo a todos los niveles. “Reformé mi casa, comencé a construir maquetas, aprendí a hacer queso, me sentía mejor conmigo mismo… hasta que me dije, ¿por qué no crear mis propias joyas, mi propia bisutería?"
Hernández investigó en internet y comenzó a crear su propia bisutería hasta que pudo cursar el módulo de joyería de la Pancho Lasso, que acaba de completar y con el que ya puede incluir metales nobles en sus piezas.
Su marca se llama Ego ígneo: “Quería un nombre que hablara de mí, de ahí la palabra ‘ego’ y otra palabra que identificara Lanzarote, de dónde vengo, la tierra de fuego".
De hecho, Lanzarote es fundamental en su piezas, que con frecuencia combinan la piedra volcánica con uno de los aceros inoxidables más resistentes a la corrosión y a la sal, el de la gama 316, que compra en Inoxnaval Lanzarote.
Además, el creador arrecifeño cada vez incluye más piedras preciosas en sus piezas. “La que más uso es la labradorita, que tiene un brillo muy destellante, con el sol hace halos de colores azules, naranjas o violetas”, comparte el creador arrecifeño.

“También utilizo mucho el ojo de tigre, que funciona muy bien en el sector masculino, tiene tonalidades amarillas, marrones, es ligeramente oscura, pero tiene un cierto brillo. También lapislázuli y amatista, que es una de las que más gusta al sector femenino”.
Las joyas de Hernández están diseñadas para hombres, pero también tienen mucho éxito entre las mujeres. “Siempre hago piezas que yo me pondría, aunque muchas se convierten en unisex y eso me encanta porque ganamos todos”, comparte Hernández.
“En los mercados navideños muchos me dicen qué bien que tienes cosas para hombres porque normalmente uno tiene que ir a otro sitio, tiene que ir a una tienda concreta o tiene que pedirlo fuera”, añade.
Por el momento Hernández solo vende a familiares y a amigos y de forma ocasional participa en los mercados navideños de Lanzarote. Para dar el salto comercial, primero tiene que obtener el carné de artesano de Lanzarote al que se presentará en la próxima convocatoria y abrir su propio taller.
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