Pocos lugares en España se han ganado como Lanzarote el título de paraíso del deporte de resistencia. La isla es desde hace décadas destino de triatletas, corredores y ciclistas de medio mundo, que encuentran en su clima, sus carreteras y su orografía volcánica un escenario tan exigente como espectacular. Pruebas como el Lanzarote Summer Challenge o la larga tradición del triatlón en la isla confirman esa vocación. Pero detrás de cada meta cruzada hay un factor que no siempre recibe la atención que merece: la alimentación. Entrenar bajo el sol y el viento conejeros exige una estrategia nutricional tan cuidada como el propio plan de entrenamiento.
Comer y beber con estrategia: la clave del rendimiento
En los deportes de larga duración, la nutrición deportiva deja de ser un detalle para convertirse en parte del entrenamiento. El cuerpo consume durante horas y necesita reponer sobre la marcha lo que va gastando. Los especialistas insisten en que la base debe ser siempre una dieta variada y equilibrada, apoyada en los productos frescos de la tierra: pescado, verduras, legumbres y fruta. Sobre ese cimiento, quienes afrontan esfuerzos prolongados suelen recurrir a apoyos específicos para sostener el ritmo.
Entre esos apoyos figuran los hidratos de carbono de rápida asimilación, que se toman durante la actividad para evitar la temida "pájara", y las sales minerales, imprescindibles con las altas temperaturas del archipiélago. Marcas especializadas ofrecen soluciones pensadas para este tipo de esfuerzos, con catálogos que pueden consultarse en la página web de Nutripure España, donde se encuentran desde geles y barritas energéticas hasta bebidas con electrolitos. Ahora bien, los expertos recuerdan que ningún producto sustituye a una buena planificación ni a una dieta real; son un complemento, y como tal conviene probarlos antes en los entrenamientos y no estrenarlos el día de la competición.
La hidratación, un asunto crítico bajo el sol canario
Si hay un enemigo silencioso para el deportista en Lanzarote, ese es la deshidratación. El calor, el viento seco y la exposición solar aceleran la pérdida de líquidos, muchas veces sin que uno lo perciba. Beber solo cuando aprieta la sed suele ser tarde. La recomendación general pasa por hidratarse de forma constante antes, durante y después del ejercicio.
Algunas pautas sencillas ayudan a no fallar en este punto:
- Comenzar la actividad ya bien hidratado, sin esperar a notar la boca seca.
- Incorporar electrolitos en las salidas largas o de mucha sudoración, para reponer sodio y potasio.
- Vigilar señales de alarma como mareos, calambres o una fatiga repentina, y detenerse si aparecen.
En una isla donde buena parte del entrenamiento se hace al aire libre, prestar atención a la hidratación no es un lujo, sino una cuestión de seguridad.
Recuperar para volver a rendir
El trabajo no acaba al cruzar la línea de meta ni al terminar la sesión. La recuperación es la fase en la que el organismo repara la musculatura y rellena las reservas de energía, y una alimentación adecuada en las horas siguientes resulta determinante para encadenar entrenamientos sin acumular fatiga.
Los tres pilares son bien conocidos por cualquier veterano de las pruebas isleñas:
- Reponer hidratos y proteínas en la primera hora tras el esfuerzo.
- Descansar y dormir lo suficiente, ya que gran parte de la reparación ocurre durante el sueño.
- Mantener la hidratación también después, no solo durante la actividad.
Cuidar esta etapa marca la diferencia entre llegar fresco a la próxima cita o arrastrar el cansancio jornada tras jornada.
Sentido común frente a las modas
El auge del deporte popular ha traído consigo una avalancha de consejos milagrosos y suplementos que prometen atajos imposibles. La experiencia de los deportistas de resistencia de la isla apunta en otra dirección: lo que funciona es la constancia, el sentido común y la personalización. No existe una fórmula única, y lo que le sirve a un triatleta profesional puede no encajar en quien sale a correr tres días por semana. Por eso, la mejor inversión sigue siendo informarse bien y, cuando sea necesario, consultar a un médico o a un nutricionista deportivo, especialmente si hay condiciones de salud particulares. En Lanzarote, tierra de retos y de deportistas incansables, la nutrición se confirma como esa aliada discreta que, bien entendida, permite disfrutar del esfuerzo y llegar más lejos.
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