Los peligros de los créditos revolving. ¿Cómo funciona esta polémica forma de financiación frecuente en España?

Una de las principales pegas de este tipo de créditos es que el pago predeterminado es porcentual, lo que puede extender la deuda de manera indefinida

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Si bien un crédito revolving pudiera parecer una idea atractiva para quienes requieran de financiamiento constante, lo cierto es que su polémica aplicación en España ha traído consigo una marea de impagos y denuncias que estarían obligando a las autoridades a interceder con cada vez más frecuencia en el mercado crediticio.

Primero debemos comenzar explicando qué son estos créditos y, aunque existen distintas definiciones, todas ltienen un denominador común: los créditos “revolving” son líneas de crédito abiertas, que se crean con un importe máximo predeterminado, en vez de adecuarse a una cantidad solicitada según las necesidades del cliente.

Estas líneas de crédito se crean a partir de tarjetas con la intención de incentivar el gasto reiterativo, con la única limitación siendo el importe máximo fijado. BBVA explica que su principal diferencia con el resto de líneas de crédito, es que el cliente no paga el importe gastado cuando culmina el mes, sino que el pago se divide en cuotas fijas o porcentuales, es decir, o bien el cliente determinará la cantidad exacta a pagar cada mes, o pagará un porcentaje de la deuda a final de mes.

En parte, como suele ocurrir con los productos financieros, el riesgo nace del desconocimiento de los clientes, con muchos utilizando estas líneas de crédito de forma irresponsable. Precisamente, uno de los principales peligros son las modalidades de pago, con estas teniendo el potencial de crear deudas (teóricamente) infinitas. Debido a que el pago porcentual es el predeterminado a la hora de solicitar estos créditos, con apenas unos pocos conociendo que esto puede cambiarse, el cliente solo paga una parte del gasto total, lo que extiende la deuda de forma indefinida. Algo similar ocurre con el pago en cuotas fijas, que puede ser muy inferior al gasto, prolongando la deuda.

En segundo lugar se encuentran los altos intereses de este tipo de créditos que, a pesar de recibir denuncias constantes, puede oscilar entre el 18% y el 26%.

Por último, debido a que es una línea de crédito abierta, con un límite que en ocasiones puede ser alto, muchas personas se vuelven propensas a gastar enormes sumas y a endeudarse hasta el punto de quedar en la bancarrota. Todas estas variables hacen de los créditos revolving una bomba de tiempo de alta peligrosidad.

La primera solución a este tipo de financiamiento son las tarjetas de crédito tradicionales ya que, aunque estas pueden tener intereses similares a los de los créditos revolving, también tienen un límite relativo a los gastos recurrentes del cliente. Del mismo modo, tienen cuotas representativas al gasto emitido, haciendo que pagarlas sea intuitivo y rápido.

 

Otra solución pueden ser los productos financieros tradicionales, desde los préstamos al consumo, hasta los préstamos rápidos y los minicréditos.

Por último, muchos recomiendan evitar las deudas que provengan de entidades financieras, optando por acudir a préstamos familiares en caso de necesitar financiamiento urgente. Si bien el importe es menor, están exentos de papeleo, cuotas, intereses o multas, algo importante para evitar la prolongación de las deudas.

Los créditos revolving pueden ser un producto “inocente” en concepción, sin embargo, en un contexto de desconocimiento y dificultades económicas, acudir a estos puede ser considerado como peligroso.