La inteligencia artificial está empezando a asumir un nuevo papel en la economía digital. De recomendar productos y resolver consultas, está evolucionando hacia sistemas capaces de ejecutar acciones en nombre de los usuarios.
La alianza entre Visa y OpenAI, anunciada el pasado junio, representa uno de los pasos más significativos en esa dirección al habilitar el desarrollo de agentes inteligentes capaces de buscar, comparar y realizar compras bajo parámetros previamente definidos por el consumidor.
Para Sergio García Estradera, gerente de i3e, el anuncio confirma un cambio de paradigma que va mucho más allá de los medios de pago. “Lo importante no es que una inteligencia artificial pueda efectuar una transacción”, explica, y añade: “Lo que marca un punto de inflexión es que estamos entrando en una etapa en la que los agentes digitales podrán buscar información, comparar alternativas y ejecutar acciones siguiendo las preferencias definidas previamente por cada usuario”.
Esta nueva tendencia, conocida como Agentic Commerce, está impulsando una nueva generación de experiencias digitales en las que la inteligencia artificial actúa como intermediaria entre consumidores y empresas. Grandes compañías tecnológicas y financieras ya exploran modelos similares, anticipando una transformación comparable a la que supusieron los motores de búsqueda o el comercio electrónico.
Del SEO a la era de la AI Optimization
Según i3e, uno de los principales impactos se producirá en la forma en que las empresas compiten por captar clientes. Si durante las últimas dos décadas las marcas han trabajado para mejorar su posicionamiento en buscadores y plataformas digitales, la irrupción de los agentes inteligentes introduce un nuevo interlocutor: la propia inteligencia artificial.
“Hasta ahora las empresas competían por captar la atención de las personas. A partir de ahora también tendrán que conseguir que los sistemas de inteligencia artificial las consideren la mejor opción para responder a las necesidades de sus usuarios”, advierte García Estradera.
En este escenario, factores como la calidad de los datos, la reputación digital, las opiniones verificadas o la capacidad de demostrar atributos como la fiabilidad, el precio o la sostenibilidad serán cada vez más relevantes. Del mismo modo que el SEO transformó la visibilidad en internet, los expertos anticipan el auge de una nueva disciplina orientada a optimizar la presencia de las marcas para los sistemas de inteligencia artificial.
“La alianza entre Visa y OpenAI es una de las señales más claras de una transición que ya ha comenzado. La IA dejará de limitarse a recomendar para participar activamente en la ejecución de decisiones dentro de la economía digital”, concluye García.
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