Participar en un triatlón como el Ironman es uno de los mayores retos a los que un deportista se puede enfrentar. La lanzaroteña Noelia Arrocha, de 34 años, ya puede presumir de haber completado esta prueba este 2026 para la que se preparó compaginando los entrenos con su trabajo de maestra de Educación Física en el CEIP Ajei de San Bartolomé.
La joven, que es la primera vez que participa en el Ironman, lleva varios años realizando triatlones y haciendo pruebas de media distancia. Según cuenta a La Voz, fue su entrenador quien le propuso participar en el Ironman. "Me lo planteó, quería que lo hiciera y es algo que siempre he admirado, pero nunca me he visto como para hacerlo", relata.
"Sé de compañeros que lo han hecho y es un sacrificio muy grande que tienes que hacer de tiempo y trabajo, por lo que hay que tenerlo claro cuando lo decides", continúa.
El año pasado, Arrocha comenzó a entrenar para prepararse para el Ironman 2026, compaginando su trabajo con este hobby. "Un profesional tiene todo el tiempo del mundo para entrenar, pero quienes tenemos nuestro trabajo tenemos que buscar la mejor forma y la organización para dedicarle porque son muchas horas", apunta.
A pesar de que la deportista ha podido dedicarle tiempo a la preparación, asegura que "siempre hay que sacrificar cosas". "Uno no puede salir todos los viernes con sus amigos a tomarse una cerveza porque al día siguiente hay que rendir", prosigue.
Este sacrificio también pasa por "lo más importante", la alimentación y el descanso. "En todos los deportes es importante pero en este caso más aún porque estamos llevando nuestro cuerpo a unos límites", dice. Y es que la parte que más dura se le hizo fue la de bicicleta debido a las condiciones meteorológicas como el viento y el calor y, también a problemas de estómago que sufrió durante la prueba.
Llegar a la meta y el apoyo de su familia, el mayor regalo
Noelia Arrocha consiguió completar la prueba en 13 horas y 46 minutos, llegando a la meta sobre las 16.30 horas. "Yo realmente no buscaba un tiempo... yo conozco mi ritmo de natación o de bici y ese día pueden pasar muchas cosas, lo que llevas entrenado puede pasar o no", detalla.
La deportista tenía como objetivo completar el triatlón y, sobre todo, "de disfrutarlo con mi familia y amigos". "Me regalaron un día muy bonito y me sorprendieron en todo momento, solo con eso ya fue un día inolvidable y creo que todavía no he asimilado lo que he hecho", apunta.
Según recuerda, su familia y amigos "estaban en cada esquina, en toda la maratón". "Me decían que no se me iba la sonrisa corriendo pero es que no podía porque cada doscientos metros tenía a alguien, se las ingeniaron para que durante todo el recorrido los viera", cuenta.
Además, también la animaron compañeros de trabajo y alumnos suyos. "Lo celebré en la entrada de meta dando saltos de alegría porque ese era mi premio... al final vale la pena y creo que realmente esto no es solo mío, sino también de ellos porque ese apoyo es la base de todo", declara.