La Lanzaroteña Ágata López García (Arrecife, 1995), ha conseguido subir esta temporada 2026/2027 a primera división femenina, siendo la primera en lograrlo, tanto en la isla de Lanzarote como provincialmente.
En 2006, a los 11 años, se apuntó al comité de árbitros, acto que le ha hecho llegar hasta lo más alto. En 2020 el Comité Técnico de Árbitros la eligió para las pruebas de ascenso, pero una inesperada lesión le impidió realizarlo. Ahora, tras 4 temporadas en segunda división femenino, y tres en tercera RFEF masculina, ha logrado subir a la Liga F, la máxima categoría del fútbol femenino.
Empezaste en el arbitraje a los once años ¿Qué te motivó a convertirte en árbitra a esa edad?
A los once años hice el curso de iniciación al arbitraje, a los doce fue cuando arbitré mi primer partido federado. Lo que me motivó fue ver a mi primo, que también era árbitro. Nos llevamos dos, tres años nada más, y al ser de edades similares y verlo a él arbitrar pues la verdad que, me gustó y me motivó.
¿Recuerdas tu primer partido como árbitra y cómo lo viviste?
Lo recuerdo. Como comentaba antes, mi primer partido como árbitra en un partido de competición oficial federado fue cuando tenía doce años pero, mi primer partido de verdad sin ser federado, un partido de torneo amistoso de verano, fue en Tinajo y todavía tenía once años. No recuerdo si era categoría benjamín o pre benjamín, pero nerviosísima y perdida al principio, iba acompañada de mis padres, así que contenta.
¿Te imaginabas a esa edad que llegarías a donde has llegado?
Para nada. Ni me lo planteaba, no es que fuese un sueño que pensase que no iba a cumplir sino que realmente ni en mi mente estaba ese objetivo porque realmente tampoco teníamos en ese momento referentes, mujeres árbitras femeninas en categorías altas, ni existía esa categoría que es ahora la primera división que está profesionalizada y que tiene medios, recursos que todavía falta, pero no había ese objetivo incluso para llegar a soñar con ello así que, para nada.
¿Por qué árbitra y no jugadora cuando es lo más habitual?
Como te dije antes, por familia. Es verdad que yo con mis primos iba a jugar al campo de fútbol a hacer tiros y demás pero realmente no se me daba bien así que, mejor árbitra
En el mundo del fútbol siempre ha habido muchas críticas a los árbitros, en especial a las árbitras, ¿cómo lo vives? ¿Te han afectado o afectan las críticas en el partido?
Creo que, en general, la figura del árbitro es criticada, es verdad que luego como mujer pues tienes la sumatoria que es machista y al final tienes esos insultos o esos comentarios que van más allá del propio insulto, pero que el hombre también sufre de esa violencia verbal en un campo de fútbol.
Partiendo de eso, el arbitraje lo que me ha ayudado muchísimo es aprender a gestionar todas esas emociones porque al final tú no te puedes contagiar ni de las gradas, ni de los jugadores o jugadoras, ni del cuerpo técnico que hay en el banquillo. Entonces, ha sido un proceso que aprendí de niña gracias al apoyo de mis padres en ese momento y a todos mis compañeros y compañeras del colectivo, ahora realmente no me afecta para nada.
¿Cuándo fue el momento en que pensaste que podrías convertirlo en tu trabajo y no era un simple hobbie?
Pues realmente creo que aún no me hago a la idea de que ahora mismo el arbitraje sea mi profesión porque es algo que, como decía antes, no me había planteado durante mucho tiempo. Entonces ahora mismo hasta me cuesta procesar que ese vaya a ser mi trabajo
Realizaste un parón para centrarte en tu vida académica, ¿cómo fue aquello?
Yo hice el parón porque me fui a estudiar a Madrid y allí el primer año como no sabía cómo me iba a adaptar a la universidad, lo que hice fue dejar en stand by el arbitraje. Como me adapté bien en las dos carreras que estaba haciendo a la vez, el segundo año me animé y me federé.
Al ir arbitrando ese segundo año, me di cuenta que la carga de trabajo lectiva que yo tenía con la universidad, tenía mucha carga de exámenes y trabajos. En el tercer año ya si que lo tuve que apartar de nuevo, para poder sacarme las graduaciones y, una vez ya acabé la universidad, me volví aquí a Lanzarote y me volví a federar.
Una vez graduada, ¿tenías claro que ibas a ser árbitra o tenías también en mente ejercer de lo que estudiaste?
Como te digo, según acabé, me vine y me federé, no tenía ninguna duda. Además, cuando yo estaba en la universidad sin arbitrar, realmente cuando venía aquí a Lanzarote volvía a quedar con mis compañeros del colectivo, iba a las clases de verano para enterarme de las novedades de juego. Realmente esos años estuve vinculada al comité y tenía cero dudas de que al terminar la carrera iba a volver a arbitrar. ¿Qué pasa? Que yo siempre he pensado que esto es un hobbie, que es verdad que yo siempre me lo he tomado con mucho compromiso y mucha responsabilidad y estos son los frutos, siempre pensé en compaginar mi trabajo profesional con el arbitraje.
Pasaste por una lesión en 2020 ¿pensaste en dejarlo o el haber tenido la oportunidad tan de cerca te motivó a volver a conseguirlo?
No, no me planteé nunca dejarlo. Al final, si se daba esta oportunidad, es algo que yo nunca imaginé ni nunca soñé y no estoy arbitrando, ni nunca he arbitrado, para conseguir este objetivo, sino que siempre he arbitrado porque me gusta el fútbol, lo disfruto muchísimo. Entonces no, no me lo planteé nunca porque tampoco ese era mi fin en la carrera deportiva.
¿Qué significa para ti ser la primera árbitra de Lanzarote y de la provincia de Las Palmas en conseguir subir a primera división?
Pues la verdad que un orgullo, un honor y muy agradecida porque al final esto, aunque muchas veces se diga que el arbitraje parece un deporte individual, realmente es un deporte en equipo, en el que se trabaja con los compañeros y compañeras y para estar aquí la verdad que he necesitado el apoyo de todos ellos y de todas ellas y, sobre todo también, de mi familia.
Hemos visto que este Mundial ha tenido el primer trío arbitral formado únicamente por mujeres, ¿qué significa para ti eso como compañera de profesión en la que, pensando en positivo, puedas aspirar a llegar hasta esa competición?
Pues la verdad es que me inspiran y siento absoluta admiración por ellas porque sé, desde mi propia piel, lo complicado que es poder escalar en el mundo del fútbol y del arbitraje siendo mujer.