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Un mapa rastrea los corales negros de Canarias: bosques ocultos entre la luz y la oscuridad

La investigación, publicada recientemente en la revista científica Progress in Oceanography, descubre qué factores ambientales regulan esta distribución en las islas

Bosque de coral negro en Playa Chica a 60 m (Lanzarote). Foto: Franck Gazzola – Under The Pole DEEPLIFE Lanzarote.
Bosque de coral negro en Playa Chica a 60 m (Lanzarote). Foto: Franck Gazzola – Under The Pole DEEPLIFE Lanzarote.

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Un estudio ha identificado los principales factores ambientales y geomorfológicos que regulan la distribución de los corales negros en Canarias y en montes submarinos cercanos, creando el primer mapa integral sobre su localización. La investigación ha sido llevada a cabo por el Grupo de Biodiversidad y Conservación (BIOCON) del Instituto Universitario ECOAQUA de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y publicado en la revista científica Progress in Oceanography. 

La investigación confirma que estos organismos, capaces de formar auténticos bosques animales en zonas mesofóticas y profundas, no se distribuyen al azar, sino que responden a una combinación de variables como la profundidad, el tipo de fondo, la pendiente submarina, la velocidad de las corrientes y la localización dentro del gradiente insular canario.

El estudio corrobora que la distribución de los corales negros varía entre los distintos grupos insulares. Las islas orientales y centrales presentaron una mayor frecuencia de algunas especies en comparación con las occidentales, lo que refleja la influencia del gradiente oceanográfico y geomorfológico del archipiélago.

El estudio compila datos obtenidos de varias fuentes durante más de dos décadas mediante buceo científico, cámaras remolcadas y vehículos operados remotamente, lo que ha permitido reunir más de 6.500 registros de presencia y ausencia de corales negros en 144 localidades, desde aguas someras hasta casi 1.000 metros de profundidad.

El trabajo ha sido liderado por investigadores del Instituto ECOAQUA de la ULPGC, en colaboración con Oceana, el Museo de Historia Natural de Tournai (Bélgica), el instituto LECOB perteneciente al Observatorio Oceanológico de Banyuls sur Mer (Francia), la Universidad de Génova (Italia), el consorcio Under The Pole (Francia) y otros especialistas internacionales.

 

Bosques ocultos entre la luz y la oscuridad                                                                       

Los corales negros, también conocidos como antipatharios, son organismos coloniales emparentados con las anémonas y las medusas, caracterizados por un esqueleto oscuro, flexible y espinoso. Aunque son poco conocidos por el público general, desempeñan un papel ecológico fundamental como ingenieros ecosistémicos, ya que sus estructuras tridimensionales generan refugio, alimento y zonas de cría para numerosas especies marinas.

El estudio identificó once taxones de corales negros pertenecientes a seis familias, lo que confirma la elevada riqueza de estos organismos en Canarias y refuerza el papel del archipiélago como un punto clave de biodiversidad marina entre las regiones atlántica y mediterránea.

Según el profesor de la ULPGC Francisco Otero-Ferrer, investigador del grupo BIOCON de ECOAQUA e investigador principal del estudio, “este trabajo nos permite entender mejor por qué algunas especies de coral negro aparecen en determinadas profundidades o tipos de fondo, mientras que otras ocupan ambientes completamente distintos. No basta con saber dónde están: necesitamos comprender qué condiciones hacen posible su presencia”.

La profundidad y el tipo de fondo, factores decisivos

Los resultados muestran que la profundidad y el tipo de sustrato son los principales factores que condicionan la distribución de las especies más comunes. Antipathella wollastoni y Antipathes furcata, por ejemplo, se asociaron principalmente a fondos duros en ambientes mesofóticos, entre 30 y 200 metros de profundidad. En cambio, otros grupos como Parantipathes spp. fueron más frecuentes en zonas batiales, por debajo de los 200 metros.

El estudio también revela que algunas especies presentan una distribución vertical muy amplia. Es el caso de Stichopathes spp. y Leiopathes sp., que fueron registradas desde zonas relativamente someras hasta ambientes profundos, mostrando una gran capacidad para ocupar distintos hábitats.

“Canarias funciona como un laboratorio natural excepcional”, explica Otero-Ferrer. “En pocos cientos de kilómetros encontramos islas antiguas y jóvenes, plataformas insulares amplias y fondos abruptos, zonas influenciadas por el afloramiento africano y áreas más oceánicas. Esa combinación crea una enorme variedad de hábitats para los corales negros”.

Corrientes, pendientes y singularidad insular

Además de la profundidad y el sustrato, el estudio demuestra que la hidrodinámica y la morfología del fondo marino influyen de manera importante en la presencia de estos corales. Las corrientes horizontales favorecieron la presencia de algunos taxones profundos, como Parantipathes spp., mientras que otras especies mostraron respuestas diferentes frente a la velocidad vertical del agua o la inclinación del fondo.

Estos resultados sugieren que los corales negros dependen de un delicado equilibrio entre disponibilidad de sustrato, exposición a corrientes, transporte de alimento y estabilidad del hábitat. En muchas zonas del archipiélago, cañones, taludes, veriles y montes submarinos generan condiciones locales que favorecen la aceleración de las corrientes y el aporte de partículas alimenticias, creando escenarios adecuados para el desarrollo de estos bosques formados por animales.

Información clave para la conservación

Los corales negros son organismos longevos, de crecimiento lento y estructuras frágiles, por lo que resultan especialmente vulnerables a impactos como la pesca de fondo, la basura marina, la minería submarina, la extracción ilegal o cualquier actividad que altere los fondos marinos. Aunque muchos de estos hábitats se encuentran a profundidades poco accesibles, su conservación requiere información precisa sobre su distribución y los factores que explican su presencia.

El estudio proporciona una base científica esencial para mejorar la gestión de estos ecosistemas vulnerables, especialmente en el contexto de la planificación espacial marina, la evaluación de impactos y el diseño de futuras medidas de conservación.

“Conocer los factores que regulan la distribución de los corales negros nos ayuda a predecir dónde pueden encontrarse estos hábitats, incluso en zonas todavía poco exploradas”, destaca Otero-Ferrer. “Esta información es fundamental para anticipar conflictos con actividades humanas y para proteger ecosistemas que, aunque permanecen ocultos a gran profundidad, cumplen funciones ecológicas esenciales”.

Más allá de su relevancia regional, el trabajo sitúa a Canarias como un enclave estratégico para el estudio global de los bosques marinos animales. La combinación de islas volcánicas, montes submarinos, gradientes de profundidad y condiciones oceanográficas contrastadas convierte al archipiélago en un escenario privilegiado para comprender cómo se estructuran estos ecosistemas en el Atlántico oriental.

Con este nuevo avance, ECOAQUA continúa ampliando el conocimiento sobre los bosques de coral negro de Canarias, aportando información clave para su reconocimiento, gestión y conservación a largo plazo.

Este trabajo ha sido financiado parcialmente por el proyecto europeo OCEAN CITIZEN y por la iniciativa ‘Climate change and biodiversity’ de la Fundación BNP PARIBAS a través del proyecto DEEP LIFE.

El equipo científico quiere agradecer a la Red de Observadores del Medio Marino en Canarias (RedPROMAR) del Gobierno de Canarias (https://redpromar.org/home), por facilitar los datos, y a B. Palacios Castillo, por su contribución al diseño de los iconos de determinados taxones de coral negro (https://palaciosdelcastillo.com/).


 

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