Santi Ramírez Curbelo emociona con su pregón de Las Nieves

Santi Ramírez Curbelo, pregonero de las fiestas en honor a Nuestra Señora de Las Nieves, emocionó con sus recuerdos, sus vivencias y su amor por las tradiciones de Lanzarote

PREGÓN NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES  (32) (1)
PREGÓN NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES (32) (1)

Con la lectura del pregón a cargo del joven Santi Ramírez Curbelo, natural del pueblo marinero de Órzola, se iniciaron las fiestas en honor a Nuestra Señora de Las Nieves, en su Santuario, situado en lo más alto de la montaña de Teguise.

Eran las 19´30 horas cuando comenzaba un acto que, desde sus primeros instantes, dejó entrever que aquella no iba a ser una tarde cualquiera. El Santuario se encontraba completamente lleno, hasta el punto de que algunas personas tuvieron que permanecer en el exterior, unto al pórtico, para seguir un acontecimiento que despertaba un enorme interés y que congregó a numeroso vecinos, familiares y amigos del pregonero.  

El acto presentado por el párroco titular de Teguise, Juan Manuel Molina, quien había confiado en Santi Ramírez Curbelo para abrir con sus palabras unas fiestas tan entrañables y profundamente arraigadas en la tradición religiosa de Lanzarote. 

Y qué mejor pregonero que un joven como Santi, abanderado de nuestras tradiciones, amante del folclore y de las parrandas, con una voz inconfundible que le permite interpretar con especial sentimiento desde las piezas más tradicionales del folclore canario hasta una buena ranchera.

Santi participa como solista en la Agrupación Folclórica Malpaís de La Corona y allí donde surge una buena parranda nunca falta su voz. Sin embargo, cuando recibió la invitación del párroco Juan Manuel Molina para pregonar las fiestas de Nuestra Señora de Las Nieves, su primera repuesta fue un "no". Quizá por respeto, quizá por responsabilidad, quizá porque sabía que era estar ante la imagen de la Virgen y dirigirse a tantas personas implicaba mucho más que pronunciar unas palabras.

Pero finalmente aceptó.

Y lo hizo porque, según sus propias palabras, era todo un honor convertirse en pregonero de unas fiestas tan entrañables y tan especiales, celebradas en un lugar apartado del mundanal ruido de la ciudad, en la tranquilidad y el recogimiento de esta montaña que, generación tras generación, ha sido punto de encuentro para quienes buscan a Nuestra Señora de Las Nieves.

Santi comenzó entonces a desgranar sus recuerdos. Y entre ellos apareció uno especialmente significativo: la primera vez que visitó a la Virgen, cuando apenas contaba con unos siete años. Desde aquel momento, las visitas se fueron sucediendo con el paso de los años, unas veces acompañado de familiares, otras junto a amigos y vecinos.

Pero también hubo momentos en los que el camino hacia la montaña se convirtió en peregrinación. Desde su pueblo natal de Órzola, Santi llegó a caminar junto a vecinos de Haría para encontrarse con Nuestra Señora de Las Nieves- Aquel camino no era solamente un recorrido físico. Era también una manera de llegar hasta los pies de la Virgen para pedir su protección, agradecer favores y elevar alguna que otra petición, especialmente por algún familiar enfermo. 

Esos recuerdos, contados con la naturalidad que caracteriza al pregonero, fueron dibujando un pregón muy humano, cercano y lleno de sentimientos.

Santi fue compartiendo anécdotas, vivencias y recuerdos personales que arrancaron numerosas sonrisas y, en otros momentos, tocaron profundamente el corazón de quienes o escuchaban. El público permaneció atento en todo momento, siguiendo cada palabra de un pregonero que se mostró tal y como es; natural, espontáneo y sin artificios.

A su lado, acompañándolo en una noche tan especial, se encontraba su esposa, Yazmina, y su pequeño Pablo, que permaneció dormido plácidamente en su cochecito mientras su padre pronunciaba un pregón que quedará para e recuerdo.

Santi decía que su misión no era conquistar al público. Sin embargo, lo cierto es que lo consiguió.

Su espontaneidad, su desparpajo y su forma de contar las cosas, sin artificios y desde el corazón, fueron calando profundamente entre los asistentes. En varias ocasiones tuvo que interrumpir s relato porque los aplausos del público se encargaban de reconocer unas palabras que ya habían conseguido hacerse un hueco en el corazón de quienes estaban allí presentes.

Al finalizar el pregón llegó otro de los momentos emotivos de la tarde. El párroco Juan Manuel Molina hizo entrega a Santi de un precioso cuadro con la imagen de Nuestra Señora de Las Nieves y una inscripción que acreditaba su condición de pregonero de esta edición de 2026.

También el alcalde de Haría, Alfredo Villalba, quiso sumarse al reconocimiento y le hizo entrega de una bonita cerámica. Por su parte, el concejal de Fiestas y Cultura de Ayuntamiento de Teguise, Andoni Machín, le entregó una placa tallada en madera con la imagen de la Virgen.

Pero la emoción no había terminado. Acto seguido hicieron acto de presencia unos buenos amigos y reconocidos amantes del folclore: Sergio Tolosa, Oliver Martín, Alberto Betancort, Raúl Carballo y Carlo Hernández, que acompañados de sus guitarras, timple y laúd, ofrecieron una actuación dedicada a las tradiciones musicales de nuestra tierra.

Las Folías, Isas, Seguidillas y Malagueñas fueron llenando de música el interior del Santuario. Cada estrofa parecía convertirse en una plegaria dirigida a Nuestra Señora de Las Nieves. Y a aquella música también quiso unir su voz el propio pregonero Santi Ramírez, que volvió a demostrar por qué su voz ocupa un lugar especial dentro de nuestras parrandas y de nuestro folclore.

La actuación fue recibida con grandes aplausos y terminó con el público puesto en pie.Y cuando parecía que la noche ya había alcanzado su punto culminante, llego el broche final.

Las voces de las coralistas de la Coral Polifónica Villa de Teguise, dirigidas por la profesora Nuvi Tavio García pusieron el punto final a una velada difícil de olvidar.

En un entorno único, junto a la imagen de Nuestra Señora de Las Nieves, aquellas voces fueron desgranando composiciones de una extraordinaria belleza y dulzura. La dirección discreta, elegante y precisa de su directora consiguió conducir cada interpretación con una sensibilidad especial.

Cada una de las piezas fueron largamente aplaudidas. Y no era para menos.

Porque aquella noche, en aquel Santuario, la música pareció adquirir otra dimensión. Las voces de las coralistas se elevaron como plegarias y, por momentos, daba la sensación de que traspasaban la techumbre del Santuario para elevarse hasta el cielo, llevando consigo los sentimientos, las promesas, los recuerdos y las esperanzas de todo los que, de una manera u otra, se habían acercado hasta los pies de Nuestra Señora de Las Nieves.

Así concluyó una noche que ya forma parte de la historia de estas fiestas. Una noche en la que las tradiciones, la fe, la música, la amistad y los recuerdos se dieron la mano en un lugar tan especial como la montaña de Teguise.

Una noche en la que un joven de Órzola, Santi Ramírez Curbelo, tuvo el honor de pregonar las fiestas y consiguió, con la sencillez de sus palabras y la sinceridad de sus vivencias, emocionar a todos los presentes. Fue, sin duda, una tarde-noche emotiva, entrañable, cariñosa, humana e histórica. De esas que, permanecen en la memoria. De esas que, con el paso de los años, alguien recordará diciendo:

Yo estuve allí, aquella noche en la montaña de Teguise, cuando Santi Ramírez Curbelo pregonó las fiestas de Nuestra Señora de Las Nieves y el Santuario se llenó de recuerdos, música y plegarias.

Y quizá esa sea la mejor manera de comenzar unas fiestas: desde el corazón, desde la tradición y desde la fe, a los pies de Nuestra Señora de Las Nieves.

 

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