Este 24 de agosto, festividad de San Bartolomé Apóstol, las primeras luces del alba fueron acompañadas, como manda la tradición, por el repicar de las campanas de la iglesia Matriz de San Bartolomé de Lanzarote. su sonido anunciaba a los vecinos que había llegado el día grande, una jornada muy especial para celebrar y honrar al Santo Patrón del municipio.
Era un día para lucir las mejores glas, para reencontrarse con las tradiciones y, sobre todo, para vivir con fe y devoción una celebración que forma parte de la historia y de la identidad de este pueblo.
A las doce del mediodía daba comienzo la Solemne Eucaristía, presidida por Juan Carlos Medina Medina, párroco de San Ginés en Arrecife y Vicario Diocesano de Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa. Le acompañaron en la celebración Francisco José García, párroco de San Bartolomé y San roque en Tinajo, Carlos María Marrero, párroco de Nuestra Señora de Los Remedios en Las Palmas de Gran Canaria, Jonathan Almeida, párroco de Nuestra Señora de los Remedios en Yaiza y Arcipreste de Lanzarote; y Alejandro Carmona, Vicario Parroquial de San Juan Bautista de Telde, en Gran Canaria.
Los cantos que pusieron el acompañamiento solemne a tan señalada celebración fueron interpretados por la Coral de Tinajo, dirigida por el profesor Rubén Fariña, mientras que la parte musical estuvo acompañada magistralmente por los acordes del órgano, interpretados por el organero y restaurador D. Alejandro Rodríguez Rubio.
La imagen de San Bartolomé Apóstol, una de las más destacadas de Canarias tanto por su belleza como por sus dimensiones, volvió a ocupar el lugar de honor en esta jornada festiva. Sobre su procedencia se sabe que llegó a la parroquia a comienzos del siglo XIX, a bordo de un barco procedente de Sevilla, pasando desde entonces a formar parte inseparable de la historia religiosa y sentimental de los vecinos de San Bartolomé.
El Santo Patrón cuenta también con su propio himno, una hermosa composición nacida del sentimiento de los vecinos. La letra corresponde a María de los Ángeles Cabrera y José Hernández, con música de Heraclio Sánchez. La obra fue estrenada hace treinta años con motivo de la celebración del Bicentenario de la Parroquia y, desde entonces, se ha convertido en otra de las expresiones de identidad y devoción hacía San Bartolomé Apóstol.
En esta festividad, tanto la imagen del Apóstol como el interior del templo lucieron una elegante y cuidada ornamentación floral, realzando aún más la solemnidad y belleza de una jornada tan esperada por los vecinos y por quienes regresan cada año para encontrarse con sus raíces.
Finalizada la Solemne Eucaristía, el repicar de las campanas y el sonido de los voladores anunciaron uno de los momentos más esperados: la salida de San Bartolomé Apóstol de su templo. al traspasar el pórtico de la iglesia, la imagen fue recibida con una prolongada ovación, en un ambiente cargado de emoción y devoción.
La procesión estuvo encabezada por la Banda Municipal de Música de San Bartolomé, seguida de la imagen del Apóstol, los sacerdotes celebrantes, las autoridades civiles y militares, encabezadas por el alcalde del municipio, Isidro Pérez Martín, y numerosos feligreses que quisieron acompañar al Santo Patrón por las principales calles del pueblo.
Fue un recorrido lleno de sentimientos, recuerdos y muestras de cariño hacía San Bartolomé Apóstol, en el que tradición y fe volvieron a caminar juntas por las calles de este municipio lanzaroteño.
A su regreso al templo, San Bartolomé Apóstol fue despedido entre el repicar de las campanas, los aplausos y los vivas de los numeroso fieles que se resistían a poner punto final a una jornada tan especial.
Así concluyó una nueva festividad de San Bartolomé Apóstol, una celebración que, años tras año, escribe una página más en la historia de este municipio y mantiene vivas unas tradiciones que forman parte de su patrimonio y de la manera colectiva de sus gentes.
"Un día de alegría y nostalgia"
Para quien escribe estas líneas, la jornada de hoy tiene además un significado muy especial. San Bartolomé es mi pueblo de nacimiento. Aunque desde 1960 resido en Arrecife, nunca he olvidado mis raíces ni los recuerdos de aquellos años en los que mi familia decidió dejar el pueblo en busca de un mejor nivel de vida para todos.
Pero hay lugares que uno puede abandonar físicamente y que jamás abandona el corazón. San Bartolomé es uno de ellos.
Por eso, cada vez que puedo regresar, siento la necesidad de visitar a mi Santo Patrón, de volver a contemplar su imagen y de reencontrarme, aunque sea por unos instantes, con aquel pueblo que forma parte de mi vida y de mi historia personal.
Hoy, al contemplar la celebración, escuchar las campanas, ver salir al Santo y sentir el cariño de sus vecinos, la alegría se ha mezclado inevitablemente con la nostalgia.
Quizá sea porque los años pasan, porque los recuerdos permanecen o porque. en días como el de hoy, uno comprende que las raíces nunca se olvidan.
Hoy San Bartolomé ha vuelto a celebrar a su Santo Patrón. Y yo, desde la distancia de tantos años, he vuelto a sentirme, por unas horas, aquel niño de San Bartolomé que nunca dejó de llevar a su pueblo en el corazón.
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