Un refugio para cobijar a las víctimas de violencia sexual en Lanzarote: "El agresor puede estar en casa"

El centro de asistencia integral 24 horas de Arrecife ofrece acompañamiento a las supervivientes de agresión sexual, sea o no reciente el episodio de violencia: "Siempre vamos a estar al lado de la víctima"

La coordinadora y trabajadoras del centro de atención a la violencia sexual 24 horas. Foto: Juan Mateos.
La coordinadora y trabajadoras del centro de atención a la violencia sexual 24 horas. Foto: Juan Mateos.

Cuando una mujer sufre una agresión sexual algo falla en la sociedad y algo se rompe en su interior. Su autopercepción cambia, su autoestima se ve dañada y se enfrenta a un momento en el que el apoyo del sistema se vuelve fundamental. Para preservar su seguridad, acompañarla en el proceso y guiarla,  se ha puesto en marcha una red de cinco centros en Canarias, disponibles las 24 horas del día. Uno de ellos, abrió sus puertas hace justo un año en Arrecife, la capital de Lanzarote.  

"Vamos a desmontar mitos, al agresor te lo puedes encontrar en el comedor de tu casa, en tu habitación, lo tienes cerca, es una persona conocida, del entorno", expone la coordinadora de los cinco centros de asistencia integral de Canarias, Araceli Sánchez Gutiérrez, durante una conversación con La Voz. 

Desde su apertura en mayo de 2025, este recurso de Lanzarote ha atendido a 160 mujeres en poco más de un año. Hasta la fecha, los agresores identificados eran mayoritariamente allegados (un 37%), familiares (18%) o mantenían o habían mantenido alguna relación de pareja con la víctima (18%). Frente a ello, en un menor porcentaje se trataba de desconocidos (24%) o la víctima no contestó (1%).   

Este espacio tiene dos vías de activación: a través de los recursos de emergencia (112, 016 y 012) o mediante el contacto directo con el espacio (647 755 021).

Una vez la superviviente llegar al centro, el espacio cuenta con tres áreas de atención pensadas para supervivientes de violencia sexual: la psicológica, social y jurídica. Sin embargo, denunciar no es un requisito indispensable para acceder a estos recursos gratuitos. "Intentamos que la víctima pase siempre por el área jurídica, quiera denunciarlo o no, porque le vamos a informar de sus derechos", indica la coordinadora Araceli Sánchez, que añade que la víctima "a lo mejor no quiere denunciar ahora, pero sí dentro de dos meses". 

El centro también contempla la atención de mujeres extranjeras, independientemente de su situación administrativa en España y tiene un servicio de intérpretes para personas cuyo idioma natal no sea el español. Además, mantiene planes de coordinación con otras entidades para actuar ante casos de trata o violencia de género. 

"No solo actuamos en crisis, actuamos también a largo plazo, tratamos violencias pasadas. Una víctima que sufrió una agresión cuando era adolescente, por ejemplo", continúa la coordinadora. El espacio está pensado también para trabajar con familiares de víctimas y guiar el acompañamiento.

La coordinadora de los cinco centros de asistencia integral de Canarias, Araceli Sánchez. Foto: Juan Mateos.

 

Al acceder al recurso, el primer filtro con el que se topan las mujeres víctimas de violencia sexual es con la figura de administración. En la entrada del recurso se encuentra Tania Ramón Espinosa, que se encarga de actualizar los datos, redactar las memorias, gestionar los archivos y atender telefónica y presencialmente a las mujeres, a sus familiares y a otras entidades. 

"Mi actitud tiene que ser muy cercana, transmitir tranquilidad, mucha empatía, no preguntarle por el caso para no revictimizarla, pero si necesita una pequeña escucha, llevar acabo una escucha activa", ejemplifica la administrativa del espacio. Tras recibir un aviso, existe una coordinación por parte de las trabajadoras para acudir al espacio en el que se encuentre la víctima y realizar un primer acompañamiento. "Las técnicas se dirigen al hospital y acompañan a la víctima desde el primer momento, no la abandonamos hasta dejarla en un lugar seguro", añade la coordinadora canaria, que expone: "Siempre vamos a estar al lado de la víctima".

 

 

El acompañamiento social, un pilar crucial

"Siempre hablamos de las consecuencias físicas, incluso de las psicológicas, pero nos olvidamos de las consecuencias sociales", revela Araceli Sánchez. Las mujeres víctimas de violencia sexual pueden ver cómo su situación se agrava con la pérdida del empleo, problemas económicos o la dependencia económica de sus agresores. "Las consecuencias sociales son importantes", añade Sánchez. 

Desde esta área, el centro cuenta con las trabajadoras sociales Ainhoa Rodríguez Medina y Laura Expósito Delgado. "No solamente nos centramos en la historia de violencia", explica Laura Expósito, que añade que se tienen en cuenta factores como la vivienda, la salud, la educación o el empleo para "detectar necesidades" entre las pacientes. "Trabajamos a la par con otras áreas, porque no tiene sentido que la psicóloga trabaje la sintomatología si la señora vive con su agresor en la misma casa, por ejemplo", continúa. 

"La violencia es un hilo superfino, desde que tocas algo que puede hacer daño, la mujer desaparece y no viene. Entonces hay que tener mucho cuidado", revela Laura Expósito.

En este punto, la actual crisis de vivienda que afecta a Lanzarote es uno de los problemas que tratan de atajar desde el área social del recurso para lograr que las víctimas puedan encontrar una alternativa habitacional. 

"La violencia sexual no tiene clase, estatus, no depende de la economía. Al final por el hecho de ser mujer ya estás expuesta", indica Ainhoa Rodríguez. Sin embargo, puntualiza que sí existen agravantes por doble discriminación, por ejemplo, entre las mujeres que son víctimas de violencia sexual y se encuentran en situación irregular, que en la mayor parte de los casos carecen de apoyo económico y familiar. 

Trabajadoras del centro asistencial 24 horas de violencia sexual. Foto: Juan Mateos.

 

El asesoramiento jurídico

Otra de las áreas fundamentales dentro del centro es la que presta el asesoramiento jurídico. Mayelín Correa Tavío es la abogada que se encarga de explicar y acompañar judicialmente a las supervivientes de violencia sexual que llegan al centro. "Gestiono acompañamientos a juzgados a diario, desde declaraciones hasta la inspección forense", expone la letrada, que se encarga también de responder a las dudas y requerimientos de asesoramiento jurídico.

A lo largo de su acompañamiento judicial, la abogada expone que las denunciantes pasan ante muchos especialistas, desde médicos, forenses o auxiliares judiciales, hasta la propia declaración en el juzgado. "Son bastantes profesionales y más de uno en esa cadena falla siempre", explica.

Durante este proceso, las víctimas a veces se topan con el cuestionamiento de los profesionales que las atienden con preguntas como: "¿Y por qué vienes a denunciar ahora?", que hace que las supervivientes se planteen desistir del procedimiento judicial. 

Así, Mayelín Correa señala que no siempre se acude a la vía judicial, a veces porque la propia superviviente prefiere no hacerlo y en otras ocasiones porque la causa ha prescrito. Sin embargo, advierte de que es importante que las mujeres conozcan sus derechos. "Si [la víctima] es menor, automáticamente tengo que ir a Fiscalía, sí lo tengo que denunciar de oficio, pero si es mayor de edad, no", explica. 

Al mismo tiempo, señala que muchos procedimientos acaban en sobreseimiento provisional, una resolución judicial que paraliza de forma temporal un proceso penal y ordena su archivo por falta de pruebas o porque no se ha podido identificar a su autor. "Demostrar una agresión sexual es complicado, porque al final es un delito que siempre pasa en el ámbito íntimo", expone Correa. Sin embargo, indica que un sobreseimiento no significa "que no te crean", sino que "no hay pruebas suficientes para incriminar a alguien". 

Al mismo tiempo, incide en que el consentimiento "tiene que durar durante todo el proceso", es decir, que si una mujer comienza una relación sexual consentida y quiere parar y el hombre continua, también es una agresión sexual. En algunos centros educativos a los que ha asistido para dar a conocer este centro de intervención los estudiantes le han preguntado: "¿Y si empezó y después no quería?", a lo que la letrada responde con contundencia: "Pues tienes que parar", ya que se trataría de una violación.

 

Acompañamiento psicológico

A veces incluso con una sentencia condenatoria, la justicia no repara por completo el daño que padecen las víctimas de violencia sexual. Para ello, se torna fundamental el acompañamiento del área psicológica del centro. Aridiam Curbelo es una de las psicólogas del espacio, que se encarga de atender a las víctimas de violencia sexual, tanto si la agresión es reciente o no. "Atendemos haya denuncia o no, independientemente de cuándo haya sucedido la violencia sexual, garantizamos que podemos acompañar a la persona durante todo el proceso, de principio a fin", explica.

En paralelo al procedimiento judicial o incluso si no se produce porque la víctima decide no denunciar o los hechos están prescritos, la intervención psicológica es clave. "Muchas veces me encuentro con usuarias que viven todo el procedimiento judicial con mucha ansiedad, culpa, vergüenza", explica Curbelo, que añade que durante este proceso es fundamental "prevenir el impacto" del procedimiento. 

Independientemente de la forma de violencia sexual, es habitual que la psicóloga se encuentre en terapia con síntomas que van desde el miedo hasta la ansiedad, hipervigilancia, la alerta, la culpa o la vergüenza. En una agresión, "se vulnera los límites de la persona sobre su propio cuerpo y eso tiene un impacto tanto en cómo se relaciona esa persona consigo misma y con los demás, con el mundo", explica. 

Para recuperar esa confianza y la seguridad en sí misma, la intervención psicológica se torna una herramienta crucial para las usuarias. "Estamos aquí disponibles, muchas veces cuando la violencia se ha sufrido hace mucho tiempo, cuesta pedir ayuda, pero pedir ayuda no es reabrir la herida ni contar el relato, no implica más daño, se puede trabajar de una manera adaptada a la persona y conseguir mejoras", relata Aridiam Curbelo. 

"Que una persona recupere la confianza en sí misma, en poder tomar decisiones sobre su cuerpo es algo que lleva tiempo, trabajo y esfuerzo, depende de la forma de violencia sexual, de muchos factores", expone la psicóloga, que indica que la existencia de este tipo de recursos, como otros espacios que ayudan a las mujeres víctimas de violencia machista, es fundamental. "Que haya recursos como estos, que garanticen que se cumplan los derechos de esas personas y que puedan contar con nuestro apoyo desde el principio hasta el final, que es un derecho que tienen las víctimas de violencia sexual", concluye.

016 teléfono de atención a las víctimas de violencia machista. 647 755 021 centro de asistencia integral 24 horas.

 

 

Este centro es un recurso financiado por el Instituto Canario de Igualdad, integrado en la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias del Gobierno de Canarias. Además, la creación de este recurso tiene financiación de la Unión Europea a través de los fondos Next Generation, del Ministerio de Igualdad, del Plan de Recuperación, Transformación y resiliencia y de la Fundación Canaria de Juventud. 

La coordinadora de los cinco centros de asistencia integral de Canarias, Araceli Sánchez. Foto: Juan Mateos.