La sentencia del 13 de octubre de 2008 marcó un episodio de la larga historia administrativa de las salinas. Casi dos décadas después, mientras se han impulsado actuaciones para restaurar un molino y transformar el frente litoral de Arrecife, sigue pendiente una cuestión esencial: cómo garantizar la conservación integral de un patrimonio que explica la relación de la capital lanzaroteña con la pesca, el viento y la producción de sal.
Durante buena parte del siglo XX, las salinas de Puerto Naos fueron una pieza relevante de la economía tradicional de Arrecife. El agua del mar, la fuerza del viento y el trabajo humano se combinaban en unas instalaciones que abastecían de sal a una actividad pesquera estrechamente relacionada con los caladeros canario-saharianos. Los molinos elevaban el agua, los cocederos y los canales la conducían hasta los tajos y, mediante la evaporación, se obtenía un producto indispensable para conservar el pescado.
Hoy, los restos de aquellas instalaciones constituyen una memoria material de la ciudad. Su historia no se limita a unos molinos deteriorados o a unos muros junto al litoral: comprende un sistema productivo, una forma de aprovechamiento del territorio y una actividad económica que contribuyó a definir el Arrecife anterior a la expansión urbana y turística.
La fecha del 13 de octubre remite a un episodio significativo de la historia administrativa de este patrimonio. Ese día de 2008, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias dictó una sentencia relacionada con la caducidad del primer expediente para declarar las Salinas de Naos Bien de Interés Cultural (BIC). La resolución no otorgó esa categoría al conjunto ni ordenó su restauración, pero constituye una pieza relevante para entender por qué el reconocimiento de sus valores históricos no se ha traducido automáticamente en su recuperación material.
Un paisaje industrial construido alrededor del agua y el viento
Las salinas de Naos funcionaban como un sistema organizado. Los molinos elevaban el agua marina desde los pozos y la trasladaban hasta los cocederos. Desde allí, una red de canales la distribuía hacia los tajos, donde la evaporación favorecía la cristalización de la sal. Muros, depósitos, almacenes y otras construcciones completaban unas instalaciones adaptadas a las condiciones ambientales del litoral.
La documentación patrimonial canaria identificó entre las salinas históricas de la zona las del Herrero, datadas aproximadamente hacia 1920; las de Fuentes, en torno a 1930, y las de Tomás Toledo, alrededor de 1935. Las reconstrucciones históricas sitúan en seis el número de salinas que llegaron a funcionar en el entorno de Puerto Naos y atribuyen al conjunto una producción máxima aproximada de 3.660 toneladas anuales.
Estas cifras ayudan a comprender la dimensión de una actividad estrechamente vinculada a la pesca y a la industria conservera. La sal era fundamental para prolongar la conservación del pescado y sostener una cadena económica en la que participaban pescadores, trabajadores de las salinas, comerciantes y transportistas.
La arquitectura de estas instalaciones respondía a una lógica práctica. Los molinos, construidos en buena parte con madera y equipados con rotores metálicos de múltiples palas, aprovechaban el viento para elevar el agua. Los pozos, las conducciones, los cocederos, los tajos y los almacenes cumplían funciones complementarias. Por eso, restaurar un molino sin recuperar o documentar su relación con el resto de las estructuras solo permite explicar una parte de la actividad salinera.
La producción decayó hasta desaparecer aproximadamente a mediados de la década de 1970. En los años posteriores, la transformación económica y el crecimiento urbano modificaron el entorno de Puerto Naos. Durante la década de 1980 desaparecieron varias instalaciones situadas en la parte meridional, según las reconstrucciones históricas sobre la evolución del área.
El cambio del paisaje supuso también una transformación de la memoria económica de Arrecife. Allí donde antes existían espacios de producción comenzaron a imponerse otros usos. La cuestión patrimonial surgió de esa tensión entre la evolución urbana y la conservación de unas instalaciones que habían perdido su función original, pero no su valor histórico.
La protección patrimonial y los expedientes que se sucedieron
El primer procedimiento para delimitar las Salinas de Naos como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, se incoó en 1997. La resolución del Cabildo de Lanzarote, de 10 de julio de aquel año, se publicó en el Boletín Oficial del Estado el 7 de agosto. El expediente pretendía delimitar el bien situado entre el puerto de Naos y el Castillo de San José.
Sin embargo, el procedimiento no culminó con una declaración definitiva. En 2003 se declaró su caducidad y archivo, una decisión que posteriormente fue objeto de controversia judicial. La sentencia número 238/2008 del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, fechada el 13 de octubre de 2008, estimó parcialmente el recurso planteado contra aquella actuación administrativa.
El alcance de la sentencia debe precisarse. La resolución cuestionó la retroactividad atribuida a la caducidad del expediente, pero no declaró por sí misma las salinas Bien de Interés Cultural ni ordenó ejecutar obras de restauración. En 2010, la Administración autonómica publicó una resolución de ejecución de la sentencia que mantuvo la caducidad y el archivo del procedimiento, sin conservar la fecha retroactiva cuestionada.
La sentencia fue, por tanto, un episodio relevante de la historia administrativa del conjunto, pero no resolvió su conservación física.
Mientras tanto, el 17 de junio de 2003 se había incoado un segundo expediente de declaración de BIC. La resolución publicada en el Boletín Oficial de Canarias el 28 de julio de 2004 describía los elementos de las salinas y establecía criterios de intervención orientados a recuperar su uso, restaurar sus características, facilitar el acceso público y favorecer su divulgación cultural.
Aquella documentación concebía las salinas como un conjunto de interés industrial y etnográfico. Su valor no residía exclusivamente en los molinos, sino también en la relación entre pozos, canales, cocederos, tajos, almacenes y muros. La conservación debía permitir comprender cómo funcionaba la instalación y cuál había sido su relación con la economía pesquera de la capital.
El segundo procedimiento también terminó declarado caducado y archivado. La tramitación posterior incluyó nuevas controversias sobre los efectos temporales de esa decisión, con resoluciones administrativas y judiciales publicadas entre 2010 y 2014.
¿Qué puede afirmarse sobre la protección jurídica actual? La documentación histórica consultada acredita la incoación de ambos expedientes y sus posteriores problemas de caducidad, pero no basta para confirmar una declaración definitiva posterior de las Salinas de Naos como BIC. Para establecer su situación jurídica a 13 de octubre de 2026 resulta necesario consultar el registro actualizado y solicitar confirmación a los organismos competentes en patrimonio histórico.
Esta cautela no significa que el conjunto carezca de cualquier protección urbanística o sectorial. La situación jurídica de un bien puede depender de distintos instrumentos y regímenes, además de su eventual declaración como BIC. Por ello, su estado actual no debe deducirse exclusivamente de expedientes tramitados hace dos décadas.
El planeamiento imaginó un espacio público
La ordenación urbanística también incorporó propuestas para el entorno de las salinas. La documentación del planeamiento de Arrecife contempla el sistema general de espacio libre denominado Parque Urbano Salinas de Naos y prevé espacios libres complementarios y un recorrido peatonal por el perímetro del conjunto.
El planeamiento reconoce así la necesidad de compatibilizar la transformación urbana con la conservación y la percepción del patrimonio histórico. Sin embargo, una previsión urbanística no demuestra que las obras se hayan ejecutado, que los terrenos sean ya públicos o que exista financiación disponible para desarrollar todas las actuaciones.
En 2026, el Ayuntamiento de Arrecife anunció otra iniciativa para ampliar los espacios verdes de la ciudad: la recuperación de una parcela de aproximadamente 5.400 metros cuadrados junto al puerto, en el entorno del antiguo muelle de Porto Naos. La actuación se vinculó a la retirada de un cierre de hormigón y a la creación de un nuevo espacio público y verde, en el marco de un acuerdo con la Autoridad Portuaria de Las Palmas.
La iniciativa supone un avance en la transformación del frente litoral, pero debe distinguirse tanto del Parque Urbano Salinas de Naos previsto en el planeamiento como de la restauración de las antiguas instalaciones salineras. Aunque las actuaciones comparten el entorno geográfico, no constituyen necesariamente un único proyecto ni permiten afirmar que se hayan recuperado los tajos, los pozos, los canales y los almacenes.
Arrecife puede ganar nuevos espacios públicos y mejorar sus recorridos peatonales sin que ello implique, por sí solo, la recuperación integral del patrimonio industrial de Puerto Naos.
El molino junto al Castillo de San José: de la adjudicación a los trabajos de montaje
Uno de los avances más concretos se produjo en el molino salinero situado junto al Castillo de San José. En 2025, los Centros de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote adjudicaron por unos 80.000 euros una intervención destinada a restaurar la estructura, cuyo deterioro había hecho necesaria la actuación.
Los trabajos contemplaban revisar los elementos aprovechables, fabricar piezas nuevas para las partes irrecuperables y recuperar componentes esenciales para el funcionamiento del molino. Entre ellos figuraban las aspas, el rotor, el sistema de veleta y el mecanismo de transmisión, además de refuerzos en los pilares de soporte.
El 6 de febrero de 2026 se informó del inicio de la reposición de la estructura de madera que debía servir de soporte a la turbina. Para el 10 de febrero estaba previsto el montaje de esta última pieza. La información publicada acredita que la intervención llegó a la fase de montaje y, por tanto, no debe describirse como un proyecto meramente anunciado.
No obstante, la documentación localizada no permite certificar que todos los trabajos estuvieran completamente terminados a la fecha de cierre de este artículo. Para afirmar que la restauración concluyó sería necesario disponer de una comunicación oficial de finalización, un acta de recepción o una comprobación material actualizada.
También conviene evitar una confusión: restaurar el molino junto al Castillo de San José no equivale a recuperar las salinas históricas de Puerto Naos. La intervención permite actuar sobre un elemento emblemático del paisaje salinero, pero no acredita la restauración de los pozos, las conducciones, los tajos y los almacenes del conjunto.
Se trata de una actuación concreta cuyo desarrollo ha sido comunicado públicamente, aunque su alcance patrimonial es parcial.
Muros, autorizaciones y obras pendientes de comprobación
En 2026, el Ayuntamiento de Arrecife comunicó que la Dirección General de Costas y Gestión del Espacio Marítimo Canario había autorizado una intervención promovida por los propietarios de una zona de las antiguas salinas. La actuación estaba orientada a restaurar y conservar muros y un molino próximos al recorrido que conecta Puerto Naos con el Castillo de San José.
La autorización confirma que existía una vía administrativa para intervenir en esos elementos, pero no demuestra que las obras se hayan ejecutado ni que hayan concluido satisfactoriamente. Para determinar su alcance real sería necesario comprobar el proyecto autorizado, las condiciones impuestas, las fechas de ejecución y el estado actual de las estructuras.
La misma prudencia debe aplicarse a las propuestas de recuperación difundidas en años anteriores. Entre las actuaciones estudiadas figuraban la restauración de aproximadamente 3.000 metros cuadrados de tajería, la intervención en dos molinos y dos almacenes, la mejora del drenaje y los accesos y la creación de espacios de entrada, estancia y observación del paisaje. También se planteó destinar alguno de los almacenes a usos culturales o a un centro de interpretación.
Las estimaciones económicas asociadas a esas propuestas se situaron en torno a 1,5 millones de euros, aunque requerían actualización y concreción antes de convertirse en un presupuesto definitivo de ejecución. La existencia de un estudio o una valoración económica no demuestra que se hayan adquirido los terrenos, adjudicado las obras o ejecutado las actuaciones.
Para conocer el estado real de ese proyecto habría que revisar los expedientes de contratación, las posibles adquisiciones o cesiones de suelo, las autorizaciones y las certificaciones de obra. Solo así sería posible distinguir entre las actuaciones realizadas, las que están en marcha y las que siguen siendo propuestas.
El turismo náutico y la recuperación del paisaje
Las antiguas salinas han vuelto a aparecer en iniciativas que pretenden transformar el frente litoral de Arrecife. El Plan Dinamizador de Turismo Náutico de la Bahía de Arrecife incluye entre sus líneas de actuación la recuperación paisajística del entorno y la transformación sostenible de Puerto Naos.
La incorporación de las salinas a una estrategia turística y paisajística ofrece una oportunidad para conectar la memoria industrial con los nuevos usos del litoral. Pero esa oportunidad solo se materializará si las propuestas se traducen en proyectos definidos, recursos económicos, coordinación administrativa y resultados verificables.
El reto consiste en evitar que el patrimonio se convierta únicamente en un telón de fondo para nuevos espacios de ocio o recorridos turísticos. Los molinos y las salinas deben conservarse de manera que el visitante pueda comprender su funcionamiento, la relación entre sus estructuras y la importancia de la sal en la economía pesquera de Lanzarote.
La recuperación debe tener en cuenta, además, la titularidad de los terrenos, las competencias de las administraciones implicadas y las limitaciones que puedan derivarse de la legislación de costas y del planeamiento. Son cuestiones que requieren documentación y coordinación, no conclusiones anticipadas.
Lo que todavía necesita una respuesta documentada
La historia de las salinas de Naos demuestra que el reconocimiento de su valor histórico no ha bastado para garantizar una recuperación integral. Pero tampoco sería riguroso afirmar que nada se ha hecho: la restauración del molino junto al Castillo de San José alcanzó una fase material de ejecución en 2026, se comunicó una autorización para intervenir en otros elementos y se han anunciado actuaciones urbanas destinadas a ampliar los espacios públicos del frente litoral.
El balance exige separar esos avances parciales del estado global del conjunto. Las preguntas fundamentales siguen siendo concretas: ¿cuál es la situación jurídica vigente de la protección patrimonial?, ¿qué elementos conservan su integridad?, ¿qué parcelas y construcciones son de titularidad pública o privada?, ¿qué obras se han terminado?, ¿qué proyectos disponen de financiación y calendario?, ¿qué parte del planeamiento se ha ejecutado realmente?
Responderlas requiere consultar los registros patrimoniales actualizados, los expedientes de Costas, la documentación municipal, las contrataciones públicas y las certificaciones de obra. También exige comprobar sobre el terreno el estado de los molinos, muros, canales y tajos.
No se trata de atribuir responsabilidades sin pruebas, sino de establecer qué decisiones se han adoptado, cuáles se han ejecutado y qué queda por hacer. La transparencia documental es indispensable para evaluar la conservación con criterios verificables y evitar que los anuncios de nuevas actuaciones sustituyan a la información sobre sus resultados.
Recuperar las salinas es recuperar una parte de Arrecife
Las salinas de Puerto Naos forman parte de una memoria que merece un lugar más visible en la historia de Lanzarote. La imagen de la isla suele asociarse a sus paisajes volcánicos, a la obra de César Manrique y al desarrollo turístico, pero la economía de la capital también se construyó mediante la pesca, el comercio portuario y la producción de sal.
Conservar las salinas permitiría explicar esa dimensión de la historia insular y ofrecer a la ciudadanía un espacio en el que patrimonio, educación y paisaje pudieran convivir. Para ello, la restauración no debería limitarse a conservar piezas aisladas, sino abordar el conjunto como un sistema histórico formado por molinos, pozos, canales, cocederos, tajos, almacenes y muros.
La sentencia del 13 de octubre de 2008 fue un episodio importante de la historia administrativa de este patrimonio, pero no resolvió su futuro material. Casi dos décadas después, la restauración de un molino y los proyectos para transformar el frente litoral representan avances que deben valorarse sin confundirlos con la recuperación integral de las antiguas salinas.
El desafío sigue siendo convertir el reconocimiento de su valor en una política de conservación continuada, con información pública sobre la protección jurídica, los proyectos, el gasto y las obras realizadas.
Porque cuando desaparece un molino o se pierde un tramo de los antiguos tajos, no se pierde solamente una construcción. Desaparece una parte de la explicación de cómo Arrecife trabajó, produjo y se relacionó con el mar. Recuperar Puerto Naos significa conservar la memoria material de una actividad que contribuyó a definir la ciudad y ofrecer a las generaciones futuras la posibilidad de comprenderla.
Fuentes documentales
1. Boletín Oficial del Estado. Resolución de 10 de julio de 1997 del Cabildo de Lanzarote por la que se hizo pública la incoación del expediente de delimitación del monumento de las Salinas de Naos, publicada el 7 de agosto de 1997.
2. Boletín Oficial de Canarias. Resolución publicada el 28 de julio de 2004 relativa al segundo expediente de declaración de las Salinas de Naos como Bien de Interés Cultural.
3. Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Sentencia número 238/2008, de 13 de octubre, sobre la caducidad del primer expediente de protección patrimonial.
4. Gobierno de Canarias. Resolución de 22 de febrero de 2010 sobre la ejecución de la sentencia número 238/2008, publicada en el BOC de 16 de marzo de 2010.
5. Gobierno de Canarias. Documentación administrativa y judicial relativa al segundo expediente de protección patrimonial y a las resoluciones posteriores sobre su caducidad.
6. Gobierno de Canarias. Documentación del planeamiento urbanístico de Arrecife relativa al sistema general de espacio libre Parque Urbano Salinas de Naos.
7. Centros de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote. Expediente de adjudicación de la restauración del molino salinero junto al Castillo de San José, 2025.
8. Ayuntamiento de Arrecife. Información municipal de 2026 sobre la autorización de Costas para intervenir en muros y un molino de las antiguas salinas.
9. Ayuntamiento de Arrecife. Información municipal de 2026 sobre la recuperación de una parcela de aproximadamente 5.400 metros cuadrados junto al antiguo muelle de Porto Naos para un futuro espacio verde.
10. Cabildo de Lanzarote y SPEL-Turismo Lanzarote. Documentación del Plan Dinamizador de Turismo Náutico de la Bahía de Arrecife.
Nota de cierre documental: la situación jurídica actual del BIC y la finalización material de todas las actuaciones no han quedado acreditadas de forma concluyente con la documentación localizada. El texto distingue entre procedimientos históricos, proyectos urbanísticos, autorizaciones administrativas y obras cuya ejecución ha sido comunicada, sin dar por terminadas actuaciones que no cuentan con confirmación documental suficiente.
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