Una noche el pesquero Cruz del Mar faenaba frente a las costas del Sáhara Occidental cuando una veintena de hombres cargados con fusiles de asalto se subieron al barco. Siete marineros procedentes de Lanzarote fueron asesinados en aquel atentado, mientras que otros tres lograron escapar tras lanzarse al mar.
Sobre aquel barco faenaban dos familias lanzaroteñas: los Hernández y los Rodríguez. El motorista de la embarcación Miguel Ángel Rodríguez García tenía solo 23 años cuando fue víctima de este atentado terrorista y por azar, su hermano y él se convirtieron en dos de los supervivientes.
La noche del 29 de noviembre, sobre las 19.30 horas de la tarde, un grupo de hombres se subieron al barco con metralletas y Miguel Ángel presenció cómo asesinaban a tiros a la mayor parte de sus compañeros. "Cuando me voy haciendo mayor, lo recuerdo mucho más, recuerdo todo como si fuese ahora", relata durante una conversación con La Voz.
De aquel asalto violento se cumplen ahora 48 años, pero lamenta que aún no ha recibido una indemnización económica como víctima de terrorismo. Pese a que desde diferentes instituciones se han promovido homenajes para los asesinados y los supervivientes, en su caso no se ha traducido en una reparación económica. "Me dieron una recompensa de 3.000 euros porque me pusieron como si hubiera sufrido un accidente de una moto. A las viudas sí las indemnizaron, pero a los supervivientes que yo sepa, hasta ahora, no indemnizaron a ninguno o si lo han hecho, yo no me he enterado", ha indicado.
Aún casi medio siglo después tampoco se ha esclarecido quién ordenó aquel atentado después de que las autoridades marroquíes acusaran al Frente Polisario y este a su vez a Marruecos de perpetrar el atentado.
Una zódiac cargada con metralletas que acabó con la vida de siete pescadores lanzaroteños
"Vimos una zódiac cargada de gente con metralletas y no pensamos que iban a hacer lo que hicieron", recuerda el superviviente, "inocentemente no sabíamos lo que iba a pasar". En un primer momento, los pescadores lanzaroteños ayudaron a subir a la embarcación a los tripulantes, que iban ataviados con bolsas.
En un momento dado, Rodríguez se percató de que estaba en peligro cuando se trasladó a la sala de máquinas para arrancar la embarcación y llevar a la tripulación a un lugar seguro. Entonces, observó que habían subido al barco unas bolsas con un cable colgando, decidió junto al pescador Manuel Hernández lanzar una balsa al mar y tirarse sobre ella. Cuando ambos se alejaron del barco lo vieron saltar por los aires.
"Al cabo del rato encontré a mi hermano", recuerda el pescador, su hermano Eusebio Rodríguez García fue el tercero de los supervivientes de aquel atentado. El lanzaroteño encontró a su hermano en el agua y lo rescató. "La balsa estaba toda rota y llegamos como pudimos a Chico Grande", un barco pesquero que faenaba cercano y que les salvo la vida, "porque nos llevó la corriente, la marea".
En aquel atentado murieron siete lanzaroteños, inicialmente solo se pudo recuperar el cadáver de uno de ellos, el del patrón del barco José María Hernández Marrero. Luego, una incursión de la Armada española permitió localizar los restos del Cruz del Mar y los cadáveres del contramaestre Agustín Hernández Marrero y del marinero Juan Suárez.
Era la segunda vez que el más joven del grupo, Sebastián Cañada García, con catorce años y conocido como Chano, se embarcaba en un pesquero. En aquel atentado también murieron los marineros Amador Hernández Marrero, de dieciséis años, y Rafael Salas; y el cocinero Alfredo Rodríguez Marrero.
Pese a los dolorosos recuerdos de aquel atentado, que han llevado a Miguel Ángel Rodríguez a necesitar ayuda psicológica durante toda su vida, este lanzaroteño sigue siendo un amante del mar. "Mi vida es el mar, cuando tengo un rato libre y puedo me voy a pescar porque es lo que me gusta. Es lo que me gusta y es lo que hemos vivido", confiesa. "En este caso, los barcos no tenían culpa, fueron unos tiparracos que se dedicaban, seguramente mandados por alguien, a hacer daño", añade.
De aquel atentado queda un monumento levantado en el Puerto de Arrecife y los testimonios de los supervivientes, como Miguel Ángel, que lograron salvar la vida.
Contexto histórico
Con la agonía y muerte del dictador Francisco Franco, en los últimos coletazos del régimen franquista, España abandonó al Sáhara Occidental, entonces conocido como Sáhara español. A comienzos de noviembre de 1975 el Gobierno de Marruecos movilizó a alrededor de 350.000 civiles marroquíes desarmados y ocupó el territorio sahararui. En este periodo de inestabilidad, Marruecos y Mauritania pasaron a dividirse el control sobre el territorio, incluyendo su mar.
En noviembre de 1975, el Ejecutivo español se sentó a negociar con ambos países africanos para trazar nuevos acuerdos pesqueros, que afectaban a las tripulaciones de Lanzarote. En este contexto, en 1976, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y se inició un conflicto armado con las fuertas ocupantes de Marruecos.
En febrero de 1977 se trató de alcanzar entre Marruecos y España un acuerdo pesquero bilateral, que no terminó de producirse. Mientras se trazaban acuerdos provisionales. En este periodo convulso se llevaron a cabo hasta ocho atentados a embarcaciones pesqueras españolas en el barco pesquero entre Canarias y el Sáhara.
"El acuerdo pesquero fue complicado para todas las islas y yo creo que hasta para España porque todos los canarios vivimos de allí, y al cortarnos las consecuencias fueron muy fuertes para Canarias", recuerda Miguel Ángel, que lleva en la mar desde los 14 años, aunque tras el atentado dejó el trabajo como motorista y acude al mar para disfrutar de la pesca.
Sobre el atentado de Cruz del Mar, mientras las fuerzas marroquíes responsabilizaron al Frente Polisario, los representantes saharauis acusaron a Marruecos de culpabilizarles para evitar los acercamientos entre el Estado español, que se sumergía en una incipiente democracia, y los representantes del Sáhara.
Añadir La Voz de Lanzarote como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
