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Efemérides

El megalodón en aguas de Lanzarote: quince dientes que desvelaron un mundo prehistórico

Las estimaciones científicas sitúan su longitud máxima en torno a los 15-20 metros, aunque el tamaño de los ejemplares variaba y su reconstrucción depende de los métodos empleados

Localización del Banco de La Concepción. Foto: Indemares.
Localización del Banco de La Concepción. Foto: Indemares.

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Una campaña oceanográfica realizada al nordeste de la isla en 2012 recuperó quince dientes fósiles de uno de los mayores tiburones que han existido. El hallazgo, a más de mil metros de profundidad, aportó nuevas claves sobre la fauna marina que habitó estas aguas hace millones de años. 

 

Un hallazgo en las profundidades 

A unos 75 kilómetros al nordeste de Lanzarote se encuentra el Banco de la Concepción, una montaña submarina cuya cima se eleva hasta unos 150 metros bajo el nivel del mar. Sus laderas y escarpes albergan una gran riqueza natural, pero también conservan vestigios de una historia geológica y biológica muy anterior a la actual. 

En octubre de 2012, una campaña oceanográfica del proyecto LIFE+ INDEMARES recuperó en este enclave quince dientes fósiles atribuidos al Otodus megalodon, conocido popularmente como megalodón. La operación se desarrolló a bordo del buque oceanográfico Ángeles Alvariño, en una estación situada aproximadamente a 1.037 metros de profundidad. 

El hallazgo se dio a conocer públicamente en septiembre de 2013. La identificación de las piezas contó con la participación de especialistas del Centro Oceanográfico de Canarias y del paleontólogo Franco Cigala Fulgosi, de la Universidad de Parma. 

Junto a estos dientes aparecieron otros restos de animales marinos que ampliaron el interés paleontológico del yacimiento y ofrecieron información sobre la diversidad de especies representadas en los depósitos del banco. 

 

El gigante de los océanos prehistóricos 

El megalodón fue uno de los mayores tiburones conocidos. Las estimaciones científicas sitúan su longitud máxima en torno a los 15-20 metros, aunque el tamaño de los ejemplares variaba y su reconstrucción depende de los métodos empleados. Los dientes recuperados en el Banco de la Concepción no permiten determinar por sí solos las dimensiones del animal al que pertenecieron. 

Su esqueleto estaba formado principalmente por cartílago, un tejido que fosiliza con mucha menos facilidad que el hueso. Por ello, los dientes constituyen una fuente fundamental para estudiar su anatomía, distribución y evolución. Como otros tiburones, el megalodón reemplazaba continuamente sus piezas dentales, algunas de las cuales quedaron enterradas en los sedimentos y pudieron conservarse durante millones de años. 

Este gran depredador ocupaba una posición destacada en las redes tróficas marinas. Estudios basados en el análisis de isótopos de nitrógeno han aportado pruebas de su elevada posición en la cadena alimentaria, mientras que otras investigaciones sitúan su extinción hace aproximadamente 3,6 millones de años. Estas conclusiones se refieren a la especie en términos generales y no establecen la edad exacta de los dientes encontrados en aguas de Lanzarote. 

 

Ballenas, sirénidos y otros tiburones 

El inventario del Banco de la Concepción incluye dientes de otros tiburones, atribuidos a Paratodus benedeni, Cosmopolitodus hastalis y Hemipristis serra, además de dos piezas identificadas como Isurus sp., sin una asignación más precisa a nivel de especie.

También se recuperaron restos de mamíferos marinos: un fragmento parcial de cráneo y una costilla de un sirenio, posiblemente perteneciente al género Metaxytherium; un hueso periótico de un cetáceo odontoceto; varios fragmentos óseos de ballena y dos vértebras de mamíferos marinos, junto con otras piezas que no pudieron identificarse. 

La presencia de estos restos permite aproximarse a la diversidad de grandes animales representados en el registro fósil del banco. Sin embargo, su asociación no demuestra que todos vivieran en la misma época ni que los mamíferos marinos encontrados fueran presas del megalodón. 

Los investigadores plantearon que parte del material pudo acumularse en depósitos originados por flujos de sedimentos y desprendimientos de las laderas submarinas. Estos procesos pueden transportar y concentrar fósiles procedentes de lugares o periodos distintos. Por eso, conocer la historia del yacimiento requiere estudiar tanto los restos como el contexto geológico en el que quedaron depositados. 

 

Una montaña submarina de gran valor ecológico 

Además de su interés paleontológico, el Banco de la Concepción destaca por su biodiversidad actual. El relieve submarino, la circulación de las masas de agua y la variedad de hábitats favorecen la presencia de corales, gorgonias, esponjas y numerosas especies marinas. 

Los trabajos desarrollados en el marco de INDEMARES contribuyeron a ampliar el conocimiento científico de este espacio, donde se catalogaron más de 500 especies. Su relevancia ecológica propició su protección dentro de la red europea Natura 2000, orientada a conservar hábitats y especies de especial interés. 

El estudio de este enclave permite, por tanto, abordar dos dimensiones complementarias: la conservación de los ecosistemas que alberga en la actualidad y la reconstrucción de los ambientes marinos del pasado a partir de los fósiles que han llegado hasta nuestros días. 

 

Las incógnitas que aún conserva el yacimiento 

La edad exacta de los dientes recuperados, su procedencia y las circunstancias en que quedaron asociados a otros restos son cuestiones que requieren evidencias específicas. La antigüedad general del megalodón no debe confundirse con la datación concreta de cada fósil hallado en el banco. 

La profundidad del yacimiento y la complejidad de los procesos geológicos que concentran los restos dificultan su estudio, pero también explican el interés de futuras investigaciones. Nuevas muestras y análisis podrían ayudar a precisar la historia de estos depósitos y a comprender mejor la fauna marina que representan. 

El patrimonio natural de Lanzarote no se limita a sus paisajes volcánicos y su litoral. Bajo el Atlántico, las montañas submarinas conservan testimonios de ecosistemas desaparecidos que contribuyen a reconstruir la evolución de la vida marina en Canarias. 

El 26 de octubre de 2023, La Voz de Lanzarote publicó un artículo sobre el megalodón y su presencia en el entorno del norte de la isla. Esta efeméride recupera aquella historia y recuerda el hallazgo divulgado en 2013: quince dientes fósiles que abrieron una ventana al pasado prehistórico de las aguas canarias. 

 

 

Fuentes documentales

Instituto Español de Oceanografía (IEO). Caracterización del Banco de la Concepción. Informe final, 2013. Proyecto LIFE+ INDEMARES. «Hallados en Canarias restos de megalodón, el tiburón más grande de la historia», septiembre de 2013. 

PeerJ (2019). Estudio sobre la extinción del megalodón.

Science Advances (2022). Investigación isotópica sobre la posición trófica del megalodón. La Voz de Lanzarote, 26 de octubre de 2023. Artículo sobre el megalodón y su presencia al norte de Lanzarote.

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