Lucha por la igualdad, a dos ruedas

El recorrido del viaje ha sido programado siguiendo un orden estratégico en función del esfuerzo y la exigencia física. Comenzó en la sinuosa isla de La Palma y ya ha estado en El Hierro, La Gomera y Tenerife, que casi acaba con su ...

El recorrido del viaje ha sido programado siguiendo un orden estratégico en función del esfuerzo y la exigencia física. Comenzó en la sinuosa isla de La Palma y ya ha estado en El Hierro, La Gomera y Tenerife, que casi acaba con su resistencia por el calor. Lanzarote es la antepenúltima etapa, luego llegará Fuerteventura y el próximo 17 de septiembre tiene previsto llegar a Las Palmas de Gran Canaria, donde le recibirán con una gran fiesta por la igualdad.

Nada más aterrizar en Lanzarote, un grupo de mujeres la esperaban en Guacimeta montadas en sus bicis y dispuestas a recorrer con ella unos kilómetros.

Ayer fue recibida por la presidenta del Cabildo, Inés Rojas, y por el consejero de Asuntos Sociales, José María Espino. Éste quiso dar la bienvenida a Cristina Spínola a nuestra Isla en esta "maratón" que está llevando a cabo por las islas canarias.

Aguantando temperaturas superiores a los 40 grados

Su acción "es plausible, por el esfuerzo físico que habrá tenido que realizar a lo largo de nuestras carreteras canarias, aguantando temperaturas superiores a los 40 grados en algunas ocasiones, discurriendo por parajes muy solitarios, sobre todo por los barrancos de La Palma y La Gomera; pero lo más importante es el objetivo que se ha marcado, que no es otro que aportar su granito de arena, como testimonio, a una lucha que la mujer tiene que emprender en todo momento, sobre todo con los abusos de violencia de género" afirmó.

Resistencia activa y no violencia

Por su parte, la protagonista aclaró que Lanzarote fue la isla donde empezó a entrenar. "Diversos acontecimientos en mi vida, laborales y no laborales, me llevaron a descubrir que la mujer canaria es una mujer muy sometida, que resiste siempre pasivamente y que no se levanta a protestar", comenzó diciendo. "He decidido llamar la atención sobre un tema de gran relieve en Canarias, como es la desigualdad de oportunidades y la violencia de género, a través del deporte y siguiendo la máxima que yo más aprecio de algunos pensadores como Gandhi, la resistencia activa y la no violencia".

Dijo que empezó esto sola y que ahora se ha dado cuenta de que cuenta con el apoyo y la acción de mucha gente: "poco apoco se ha sumado gente; sin darme cuenta creo que he iniciado un movimiento, y si hubiera tenido más medios le hubiera dado más trascendencia y más repercusión mediatica, pero no tenía dinero y había que empezar desde abajo", reconoció. "Cuando llegué a La Palma no podía imaginar que me recibiría el presidente del Cabildo en el aeropuerto, así como la directora del Instituto Canario de la Mujer, quienes me prestaron su apoyo". En todas las islas ha tenido un gran apoyo institucional y popular.

Camino de encuentro

Hay un desfase de Canarias con el resto de España y de Europa, con respecto a la situación de la mujer en el ámbito laboral y familiar. Por eso Cristina Spínola habla de "cambiar un hábito en la sociedad, de cambiar una tendencia y mover ficha". Dijo que se siente "como una malabarista que ha lanzado un montón de bolas al aire y al final ha caído una, todo lo demás ha salido mal pero con esto he acertado, sin proponérmelo".

Parafraseando a Sánchez Dragó, aseguró que su viaje es un "camino de encuentro" en el que ha conocido a muchas mujeres y muchos hombres a los que les tramite su mensaje. Casualmente, dijo, todos los hombres que se ha encontrado le han apoyado. "Espero que no sea lo último que haga", concluyó.

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