Una familia denuncia las "coacciones" que padece un anciano dentro de su propia casa en Arrecife

Un informe de Servicios Sociales recoge que el nonagenario no puede hacer uso de estancias comunes de su propia casa y que tiene restringido el acceso al agua caliente para ducharse

Anciano dependiente recibiendo ayuda
Anciano dependiente recibiendo ayuda

Una familia de Arrecife ha denunciado la presunta situación de abandono y maltrato que sufre un anciano de 91 años en situación de vulnerabilidad con pérdida neurocognitiva por parte de uno de sus hijos con el que convive desde hace dos décadas.

El hombre, que precisa de la atención permanente de una profesional, no puede hacer uso de estancias comunes de su propia casa, como la cocina o el baño, ni ducharse con agua caliente porque presuntamente su hijo se lo impide. 

El caso se encuentra abierto en manos de la Plaza número 2 del Juzgado de Instancia de Arrecife, que está investigando la denuncia interpuesta por la familia. Inicialmente este mismo juzgado había dictado el sobreseimiento provisional de la causa apoyándose en un informe de la Fiscalía.

Durante la primera instrucción, el Ministerio Público señaló que los hechos no tenían "entidad suficiente" para ser juzgado como un delito penal, aunque pueda ser "una conducta altamente reprochable, social y moralmente". Tras recurrir el archivo, la Audiencia Provincial de Las Palmas ordenó al Juzgado de Instancia que reabriera la investigación. En su auto del pasado mayo, la Audiencia señaló que el anciano podría estar "sometido a una atmósfera de presión psicológica" por parte de su hijo y otras personas convivientes.

Además, añadió que toda esta situación podría estar aislándolo y generándole "un destacable deterioro psicofísico". Para determinar si esto ocurre o se trata de "meros problemas de convivencia", el juzgado ordenó al órgano de instrucción que reabriera una investigación sobre estos hechos. 

 

Dos informes barajan la existencia de un posible caso de maltrato

Un informe social elaborado en el verano de 2025 por la Gerencia de Servicios Sanitarios de Lanzarote al que ha tenido acceso La Voz recoge que el nonagenario sufre un posible caso de maltrato por negligencia al ver desatendidas sus necesidades básicas, con falta de apoyo y desapego. Este informe activó incluso un plan de actuación con el objetivo de afrontar la situación desde varias instituciones, incluido el área de Psicología del Cabildo de Lanzarote, y especialidades sociosanitarias. Sin embargo, más de un año después de ese informe y dos años de actuaciones institucionales la situación no ha cambiado.

El documento señala el "aislamiento sociofamiliar" al que está sometido dentro de la propia vivienda, al no recibir "apoyos afectivos ni materiales", señalando incluso que se obstaculizan propuestas terapéuticas para mejorar su vida.

 

Dificulta las labores de la cuidadora contratada para atender al anciano

Mientras tanto, otro informe, esta vez elaborado por el Servicio de Geriatría del Hospital Insular, señala que el nonagenario requiere de una persona que le supervive en todo momento, incluso dentro de su vivienda, pero que los convivientes tampoco facilitan la labor de la trabajadora contratada para estas tareas.

Ante esta situación, la familia ha tratado en varias ocasiones de que el hijo habilite una de las habitaciones de la casa con el objetivo de que la cuidadora de su padre tenga un espacio privado en el que instalarse. La trabajadora, que permanece en régimen de interna en la vivienda, tiene que guardar su ropa en el mismo armario en el que se guarda la comida y los productos de limpieza. Tanto la cuidadora como el anciano hacen vida en el salón de la casa, donde además de la cama de la cuidadora también tienen la nevera. 

El historial médico del anciano también recoge que él mismo trasladó a Geriatría que padecía "gritos", "humillaciones", "aislamiento", y "amenazas" por parte de personas con las que convivía, mientras que le habían impedido el acceso a áreas como la cocina. En todo este proceso, incluso se la Dirección General de Dependencia del Gobierno canario le ha reconocido el Grado II con carácter permanente.

La documentación a la que ha accedido este medio recoge que el nonagenario cuenta con apoyo familiar por parte de otras dos hijas con las que no convive, que son sus guardadoras de hecho, y con el apoyo de una cuidadora interna que vive con él en la vivienda, pero que ya ha presentado su renuncia porque tiene tiene "limitadas" sus labores por "la negativa del hijo conviviente a facilitar recursos básicos" para cuidar al nonagenario. La situación dificulta a la familia encontrar otra cuidadora que pueda atender al anciano.

La familia ha decidido dar la voz de alarma públicamente para tratar de agilizar la investigación en los tribunales, ante el riesgo de que el anciano pierda también a la cuidadora que convive con él y quede en una situación de desamparo. 

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