El Museo de la Aviación de Lanzarote abrirá sus puertas a principios de diciembre

Entrando al aeropuerto de Guacimeta se encuentran los habituales un desvío hacia la zona militar, pero no todo el mundo sabe que allí, a escasos metros de la entrada, descansa en el olvido del tiempo la antigua y la primera terminal ...

25 de octubre de 2005 (20:19 CET)

Entrando al aeropuerto de Guacimeta se encuentran los habituales un desvío hacia la zona militar, pero no todo el mundo sabe que allí, a escasos metros de la entrada, descansa en el olvido del tiempo la antigua y la primera terminal aeroportuária de la Isla. Tan chiquitita que resulta increíble que fuese la única entrada aérea a Lanzarote desde 1946 hasta 1970. No hay nadie alrededor. Tan sólo la antigua explanada donde aparcaban los aviones y el apenas perceptible rastro de la que fuera la pista de despegue y aterrizaje. El tiempo se ha parado en este lugar.

El encanto del viejo aeropuerto

Y así, el encanto del viejo aeropuerto de la Isla de los Volcanes se ha mantenido tal y como era hace ya 60 años. En este afán de conservar una importante parte de la historia de la Isla, los responsables de Aeropuertos y Navegación Aérea han habilitado en el edificio de la antigua terminal un pequeño museo, que hace un breve y esquemático repaso a la historia de la aviación, tanto en Lanzarote como en todo el Archipiélago, así como del mismo aeropuerto.

Aún faltan algunas cosas que hacer, como habilitar los accesos al futuro museo, pero en el interior, todo está listo para recibir a los primeros visitantes, antes de las fiestas navideñas. De hecho, como confesó el director del aeropuerto en declaraciones a LA VOZ, la apertura del recinto al público está prevista para primeros días de diciembre.

Diez salas

El interior del museo trata de ser una fiel imagen de lo que fue aquel primer aeródromo de la Isla, que como todos, empezó su peripecia como una instalación militar, que con el paso del tiempo y el desarrollo turístico se transformó en civil.

El recinto se estructura en diez salas, cada una de las cuales se dedica a una parte de la historia de la aeronáutica en Lanzarote. El recorrido comienza por los inicios de la aviación en Canarias, pasando a la historia de la terminal y los primeros vuelos insulares. La aeronáutica en Canarias; transportes, comunicaciones y turismo, así como un espacio preparado para la proyección de audiovisuales, completan la primera planta del museo.

Por su parte, en la segunda planta se alojan la antigua torre de control y la sala de meteorología, que se han conservado en su estado original, para que los visitantes puedan ver cómo se trabajaba en aquellos tiempos, cuando las tecnologías eran mínimas y los controladores aéreos calculaban a ojo, con ayuda de la radio, el viento y el ángulo apropiado para los despegues y aterrizajes.

También la primera planta guarda un auténtico tesoro de la época. Y es que pocas fotos del franquismo son tan expresivas como la imagen que ilustra la antigua cantina de la terminal. Tras una pequeña barra semicircular, conservada en su aspecto original, una enorme fotografía de 1964 preside el muro del bar, de forma que el espectador se traslada momentáneamente al tiempo de nuestros abuelos, acompañando a los personajes del entonces en su momento "Sol y sombra".

Fotografías que introducen al vistante en tiempos cuando Lanzarote no conocía la masificación turística ni el crecimiento desmesurado, antiguos aparatos y maquinaria, la reproducción de la sala de facturación, con una enorme pesa de aguja en medio y un único puesto de control, terminan por introducir de lleno al espectador en la historia de la aviación en la Isla de los Volcanes.

Pero no termina aquí la historia. Paredes vacías y expositores acristalados esperan que el curso del tiempo termine de completar los pequeños tesoros del museo. La Isla no deja de crecer y las necesidades de la aviación son cada vez mayores. Es de suponer que Guacimeta seguirá creciendo, como lo está haciendo toda Lanzarote, y entonces, los vacíos del recinto serán ocupados con objetos e imágenes, que años después, cuando nuestros nietos visiten la antigua terminal, serán también mudos testigos de nuestra época.

El arte también encuentra cabida en las instalaciones del museo. Como desvela el dossier de prensa del recinto, "en el vestíbulo principal de la terminal de pasajeros se podían admirar dos murales: uno del pintor belga Jean P. Hock, sin título y realizado en 1959, y la obra "Lanzarote" de César Manrique. El primero, se conserva en su emplazamiento original, pero el segundo fue desmontado y trasladado, en 1994, por la Fundación César Manrique, ante el futuro incierto del edificio. Durante todos estos años ha permanecido guardado, convirtiéndose en una de las obras más desconocidas del autor.

Actualmente, el Aeropuerto de Lanzarote se encuentra en conversaciones con la Fundación César Manrique para conseguir que regrese al lugar original, para el que fue concebido por su autor". No obstante, de momento, el visitante sólo puede ver una reproducción al tamaño natural del mural de Manrique. En un futuro, la obra se alojará con toda probabilidad en una de las terminales actuales del aeródromo.

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