La murga celebra 25 años de historia con la lectura del pregón

El Carnaval comienza al ritmo de los Arretrancos

"Recibimos la noticia de que íbamos a ser los pregoneros con una alegría inmensa hará un mes. Teníamos la esperanza de que nos tocase porque así se había hecho con otros grupos que cumplían su aniversario y nos sentó ...

13 de febrero de 2009 (04:16 CET)
El Carnaval comienza al ritmo de los Arretrancos
El Carnaval comienza al ritmo de los Arretrancos

"Recibimos la noticia de que íbamos a ser los pregoneros con una alegría inmensa hará un mes. Teníamos la esperanza de que nos tocase porque así se había hecho con otros grupos que cumplían su aniversario y nos sentó muy bien", confiesa emocionado el presidente de Los Arretrancos, Antonio Fuentes.

El recital para inaugurar las fiestas recalcará los carnavales antiguos, nombrará a gente antigua de nuestros carnavales y comentará anécdotas de las fiestas. Y es que estos veterano murgueros recuerdan con especial cariño el curso de las fiestas de antaño.

"Antiguamente solían llegar los marineros al puerto para las fiestas. Se pintaban todos la cara con carbón y eran famosos los pleitos de las cuatro esquinas, que era como llamábamos a las peleas que solía haber en los cuatro bares por donde salíamos", recuerda Fuentes.

El pregón vendrá de la voz del director del grupo, Carmelo Fernández, del presidente y de algún miembro. Fernández asegura llevarlo muy bien y estar tranquilo. "Lo vendré a ensayar el jueves, ya sólo queda un último repaso", explicaba el miércoles. Aunque no quería avanzar las sorpresas del discurso del viernes sí adelantó que "será un pregón corto y sencillo recordando las cosas viejas del Carnaval y para nosotros es muy especial". Acudirán a la cita sin disfrazar pero llevarán todos un mismo complemento que "gustará mucho a la gente", opina el presidente.

Seis meses de ensayo

Los Arretrancos llevan ensayando las murgas de este año desde el mes de septiembre. Empezaron juntándose tres días por semana, luego cuatro y con las fiestas en los talones han estado practicando sus cánticos cada día.

Los trajes que lucirán estos carnavales siguen siendo una incógnita pero sí se sabe que el encargado de diseñarlos ha sido Willy Díaz, una vez más. En septiembre el diseñador les presentó sus proposiciones y una vez la eligieron todos se pusieron manos a la obra; comprar las telas, coser los trajes, hacer las pruebas de vestuario. Hoy ya está todo listo para lucirlas por la calle.

Los trajes que el grupo ha venido luciendo durante sus veinticinco años de historia son todo un mito. Por eso, Los Arretrancos han decidido exponerlos en la Sociedad Democracia en conmemoración a su aniversario. Allí los curiosos podrán ver aquellos vestidos de arlequín, Luis XI, rusos, rastafaris, payasos, chinos o el emblemático indio con los que los murgueros alegraron las calles capitalinas.

Veteranos y novatos

Esta murga agrupa tanto a jóvenes como a mayores en la misma compañía. A pesar de que con los años se formase el grupo de mujeres y el de chinijos, Los Arretrancos tienen en sus filas a componentes cuyas edades van desde los 16 hasta los 60 años. El grupo está conformado por 38 murgueros que comparten ritmos y risas durante los ensayos.

Rufino Hernández, uno de los veteranos que participa en la murga desde los inicio, recuerda que "el mejor año fue cuando participamos en el primer concurso en el 89 y nos tocó el primer premio de letra; íbamos vestido de Luis XI y fue muy especial pero este año estamos muy contentos porque esto es lo máximo".

Otra cara de esta murga es la de los jóvenes como Diego Betancort, de diecisiete años, que participa con los Arretrancos por tercer año consecutivo. Betancort cuenta que él vino por su tío y ahora está "disfrutando y con mucha ilusión". "Si yo vengo todos los días con muchas ganas", afirma.

Después de veinticinco años de andanza y de que jóvenes y mayores se mezclen en las filas de estos murgueros, una de sus mayores satisfacciones es ofrecer el pregón del viernes y a quienes les vienen escuchando desde hace tantos años y poder ensayar en la Sociedad que tanto trabajo les ha costado obtener.

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