Política

Olga Cerpa y Mestisay emocionan a Mancha Blanca en un inolvidable concierto por el Día de Canarias

La plaza de Los Dolores, en Tinajo, vibró con una actuación cargada de emoción, raíces e identidad canaria en la antesala de las celebraciones del Día de Canarias

Concierto de Mestisay en Mancha Blanca (Fotos: Jordi Vispo)

La plaza de Nuestra Señora de Los Dolores, en Mancha Blanca, Tinajo, se convirtió este domingo en un auténtico santuario de la música canaria. Bajo el cielo luminoso de Lanzarote y junto al Santuario de la Virgen de Los Volcanes, el Ayuntamiento de Tinajo dio comienzo a los actos programados con motivo del Día de Canarias con un concierto sencillamente memorable: el protagonizado por Olga Cerpa y Mestisay.

A las 13.00 horas comenzó una actuación que quedará grabada en la memoria del numeroso público congregado en la plaza. No era un concierto más. Era el encuentro entre una tierra y una de las formaciones musicales más representativas y queridas del Archipiélago Canario.

Con 48 años de trayectoria, Mestisay - fundado y dirigido por Manuel González  - continúa demostrando por qué su música ha cruzado fronteras y emocionado públicos en más de una quincena de países de América, Europa y África. Mas allá de su impecable calidad artística, el grupo sigue siendo un poderoso vehículo cultural que lleva la identidad canaria allí donde suenan sus canciones.

Desde los primeros acordes, la conexión con el público fue absoluta. La banda, integrada por siete extraordinarios músicos, desplegó sobre el escenario un recital de sensibilidad, elegancia y fuerza interpretativa, arropando en todo momento la voz única de Olga Cerpa: cálida, potente, cercana y llena de matices.

Olga no canta solamente; Olga emociona. Tiene el don de mirar al público y hacerlo participe de cada canción. Bastaron apenas unos compases para que los asistentes comenzaran  acompañarla con palmas, coreando estribillos y dejándose llevar por esa complicidad tan especial que solo artista auténticos consiguen crear.

El concierto sirvió también para presentar algunas de las composiciones incluidas en el nuevo trabajo discográfico "La Costa de los Cantares", un ambicioso proyecto antropológico y musical con el que Olga Cerpa y Mestisay exploran la identidad atlántica de Canarias y sus históricos vínculos con la costa noroeste africana. Un trabajo profundo, elegante y lleno de raíces que, sin duda, apunta a convertirse en otro gran éxito cuando vea la luz oficialmente a mediados del próximo mes de junio.

La emoción fue creciendo canción tras canción. el público cantó, sonrió e incluso bailó temas ya convertidos en imprescindibles del repertorio de Mestisay, como Agüita, En busca de Valentina, Rosa de los Vientos, Habanera Embrujada, Niña Candela y la propia La Costa de los Cantares.

Pero si hubo un instante capaz de detener el tiempo, ese llegó con la interpretación de una sentida Folía. en el marco incomparable del Día de Canarias, Olga Cerpa regaló uno de los momentos más conmovedores de la jornada acompañada únicamente por la guitarra de Manuel González y el timple magistral de Hirai Afonso.

La escena fue pura emoción. Olga descendió del escenario mientras interpretaba la pieza cercándose al púbico bajo el silencio reverencial cargado de sentimiento. Al concluir, la plaza entera se puso en pie para dedicarle una ovación larga, cálida y profundamente sincera. Uno de esos aplausos que no solo reconocen el talento, sino también el alma.

En un momento del concierto el Alcalde del Ayuntamiento de Tinajo Jesús Machín subió al escenario para felicitar a Olga Cerpa y Mestisay por haber aceptado venir al municipio y ofrecer tan magnifico concierto como antesala al Día de Canarias.

El broche final llegó con "Esa Musiquita", convertida ya en un himno festivo y popular, con una plaza completamente entregada cantando y bailando junto a la banda. Así terminó una mañana inolvidable, de esas que dejan huella y fortalecen aún más el vínculo emocional entre Mestisay, Olga Cerpa y el pueblo canario.

Porque hay conciertos que se escuchan...y otros, como el vivido este domingo en Mancha Blanca, que se sienten para siempre.