"Mi propuesta es ejecutar el proyecto de Carlos Morales o meter una pala y dejar el Islote como estaba"

La alegría que invade su rostro cuando dice que tiene 10 años, por aquello de que 73 son 7 más 3, desaparece al constatar sobre el terreno el estado lamentable del también llamado Islote del Amor. Luis Morales Padrón, aunque ...

"Mi propuesta es ejecutar el proyecto de Carlos Morales o meter una pala y dejar el Islote como estaba"
"Mi propuesta es ejecutar el proyecto de Carlos Morales o meter una pala y dejar el Islote como estaba"

La alegría que invade su rostro cuando dice que tiene 10 años, por aquello de que 73 son 7 más 3, desaparece al constatar sobre el terreno el estado lamentable del también llamado Islote del Amor. Luis Morales Padrón, aunque no trabajó con César Manrique en el proyecto de La Fermina, acompañó al más universal de los artistas lanzaroteños como encargado de todas las obras que dieron vida a los Centros Turísticos. Conoce la idea que tenía pensada Manrique para el Islote y durante la visita que realizó con La Voz expresó su parecer sobre el fututo del sitio: "mi propuesta es que se ejecute el proyecto del arquitecto Carlos Morales porque de lo contrario es mejor meter una pala mecánica y dejar el Islote como estaba".

La Consejería de Turismo desechó el proyecto de Carlos Morales, ganador del concurso convocado por el mismo Ejecutivo para intervenir el Islote, porque su deseo es rescatar el concepto de Manrique. Sin embargo, Luis Morales cree que sin la presencia de César es imposible realizarlo tal y como él lo había trazado, además está convencido de que Carlos Morales, como profesional lanzaroteño, tiene la suficiente sensibilidad para crear y dirigir un proyecto transcendental. "Ya no tenemos a César, pero creo que Morales es un joven preparado que puede acercarse a la idea del maestro", argumentó.

Rememoró la idea de Manrique de tener un bar y una piscina para el disfrute de los vecinos y turistas. Por supuesto nada que ver con el triste espectáculo de basura y porquería que presenta hoy día una obra que se ha levantado a retazos. Tanto el puente recién construido que une el parque Islas Canarias con el Islote como la propia Fermina han sido presa de los ociosos. Pinturas de dudoso valor artístico y la destrucción de las barandas del puente, que además pone en riesgo la integridad de las personas que pasean por la zona, son apenas una muestra de la falta de civismo de la gente y por que no decirlo del poco control de las autoridades. "Romper lo que está hecho es una absoluta gamberrada", comentó con rabia Morales, quien empezó a trabajar en el Cabildo el 15 de marzo de 1960 como encargado general de vías y obras.

"Una máquina de crear"

Su primera obra al lado de Manrique fue la plaza de Las Palmas, conocida como San Ginés, y después también trabajó en el Parque Ramírez Cerdá cuando tenía 25 años. "Pasé al Cabildo y entonces todos las obras de los Centros Turísticos me tocaron a mí", señaló. "La última obra que hice con César fue el Jardín de Cactus". Manrique y Jesús Soto se encargaban de la parte artística, mientras que Morales era el responsable de la construcción.

Describe a Manrique como una "máquina de crear muy sensible". "Llegaba a una obra, nos daba las indicaciones y de pronto nos dábamos cuenta que ya estaba pintando", narró Morales. Lo que más le impresionó de Manrique era que cuando planteaba una idea complicada de ejecutar proponía cuatro o cinco alternativas que podían suplantar a la primera sin perder la esencia y la calidad del producto final.

Para Soto también guarda grandes elogios. Estima que Manrique tuvo una gran suerte al tenerlo como su ayudante. Lo califica como una persona "muy lista que sabía un montón".

Morales hacía mucho tiempo que no visitaba el Islote de La Fermina. Ahora está más convencido que si no hay dinero para ejecutar un proyecto digno lo mejor es echar a tierra la estructura actual y sembrar plantas para recuperar un espacio de disfrute ciudadano.

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