El exvicepresidente de la Comisión Europea Josep Borrell ha intervenido en la mañana de este viernes en el Castillo de San José de Arrecife, la capital de Lanzarote, en una nueva edición de Diálogos del Foro Global Sur.
Durante su intervención en el Foro, el también ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad ha deshilvanado durante algo más de una hora los principales entresijos del tablero político internacional.
"Hay tres personajes que construyen el mundo de hoy: Xi [Jinping], Putin y Donald Trump. No hay ningún europeo entre los arquitectos del mundo de mañana", ha resaltado el que fuera también exministro socialista durante los gobiernos de Felipe González y en el primer mandato de Pedro Sánchez. "Y ninguno de los tres es amigo de Europa", ha añadido.
China, un país clave en el tablero internacional
En una conversación dirigida por el periodista Alberto Acosta, Borrell ha resumido la relación de la Unión Europea con China bajo tres conceptos: "Un socio, un competidor y un rival". El exmandatario europeo ha insistido que Europa debe tratar con el gigante asiático "guste o no", pero sabiendo que es "una amenaza para nuestro sector productivo", sobre todo para el automovilístico.
Desde su perspectiva, la Unión Europea no puede seguir los pasos de Estados Unidos, ya que el país norteamericano lucha por controlar "la hegenomía mundial" y su posición varía en función de quién ocupe la Casa Blanca.
"No podemos ver en China como a alguien a quien batir o contra el que pelear porque no hay ningún problema de la humanidad que se pueda resolver si no es con una gran colaboración de China", ha resaltado el exvicepresidente de la Comisión Europea.
Europa bajo la protección militar de Estados Unidos
Durante su intervención, Borrell se hizo eco de dos famosas fotografías que han dado la vuelta al mundo. En la primera de ellas, durante una cumbre del G7 en 2018 se puede ver a la excanciller alemana Angela Merkel liderando una reunión de mandatarios internacionales, en la que el presidente estadounidense Donald Trump se mantiene sentado en posición de defensa. Frente a la otra, de 2025, en la que varios líderes europeos se sentaron frente a él, tornando las posiciones de poder.
El socialista ha descrito estas imágenes como "una Europa que todavía planta cara y otra Europa que acude sumisa". El ex alto representante de la Unión Europea ha señalado que en la confrontación con Trump "está claro quién ha ganado". Así, ha resaltado que "de algún modo", Europa es "un protectorado militar americano", con soldados repartidos en sus bases, vendiendo misiles a Ucrania o información militar de sus satélites.
Ante el aumento del conflictos bélicos a las puertas de Europa, Josep Borrel ha señalado que "los europeos creemos que la paz es el estado natural de las cosas". "No tenemos ardor guerrero y eso es una gran noticia", ha puntualizado el exministro, que asegura que si los vecinos de Europa no lo entienden igual, el continente queda en "una posición de debilidad estructural".
Europa ha ido perdiendo capacidad militar a lo largo de los últimos 25 años. "Nos hemos desarmado secularmente", ha insistido Borrell, que expone que la pregunta que se tiene que hacer el continente es si quiere realmente tener esa capacidad militar propia para poder defenderse.
Al mismo tiempo, lamenta que ese rearme se esté haciendo de forma diferenciada entre países. "El ejército europeo sigue siendo una idea hermosa que no tiene ninguna concreción práctica", ha añadido.
América Latina y África, ¿socios potenciales?
Respecto a América Latina, Borrell ha sostenido que "no existe" porque no es una unidad geopolítica real debido a la escasa integración política, física y comercial de los diferentes países que la confirman, caracterizándose en cambio como la región "más violenta y desigual del mundo". Así, ha destacado que el gran lazo que une a España con este continente es principalmente de carácter "hermano", mientras que en el terreno puramente comercial y de negocio, China se ha consolidado como el verdadero socio estratégico.
En América Latina, por ejemplo, el gigante asiático controla la refinación y el mercado de los minerales, como el litio, que abundan en suelo latinoamericano y son fundamentales para la transición tecnológica global.
En cuanto a África, Borrell ha indicado que la relación de Europa con este continente está profundamente marcada por el pasado colonial y también por agravios más recientes, como la desigualdad en el reparto de vacunas durante la crisis del COVID-19. "Ante la vida y la muerte, la desigualdad es cuando es más dramática", ha recordado que durante la pandemia los europeos vacunaron con dos dosis a sus habitantes y en el continente vecino solo se habían distribuido el 20% de las vacunas.
El exmandatario español y europeo ha explicado que, a diferencia de los europeos, que suelen condicionar sus ayudas a través de reformas internas, China interviene de forma más visible, financiando grandes infraestructuras a cambio de recursos. Mientras tanto, Europa asume el coste invisible de misiones militares para mantener la paz en varios territorios, un esfuerzo que no se traduce en influencia política, lo que deja a los países de la Unión en una posición rezagada.
La hipocresía europea con Palestina
En cuanto al genocidio del pueblo palestino en la Franja de Gaza, Josep Borrell ha recriminado la postura de algunos países europeos. Borrell ha señalado un hecho inédito y es que "Alemania no consiguió los votos suficientes en el Consejo en la Asamblea de las Naciones Unidas para tener un puesto en el Consejo de Seguridad" por su tibieza a la hora de denunciar el genocidio.
"Nos han tomado la medida y dicen: 'No, ustedes son una pandilla de hipócritas, ustedes lloran mucho por la suerte de Ucrania, pero no lloran ni una lágrima por los palestinos", ha señalado.
La democracia: "Todos preferiríamos vivir en Europa"
"La democracia no puede ser el ritual de elegir cada cierto tiempo a un presidente que será pasado mañana destituido por un golpe de Estado o lo que sea", ha señalado. Borrell ha defendido que en España deberíamos estar "satisfechos" de llevar desde 1975 viviendo en un régimen democrático.
"Hay muchas partes del mundo, en particular en los países que tienen una herencia colonial o que han sufrido los zarpazos del imperialismo, que la democracia no es percibida", ha añadido.
Para concluir, Borrell ha expuesto que "todos preferiríamos vivir en Europa, ni en Estados Unidos, ni en China ni en Rusia, porque somos la mejor combinación de libertad, prosperidad y cohesión".
