Educación eleva a ochenta los psicólogos que el próximo curso atenderán al alumnado de Canarias

El departamento que dirige Poli Suárez dobla así la previsión anunciada el pasado abril, al igual que la inversión prevista para esta iniciativa, que ascenderá a 4,4 millones de euros

FOTO. Imagen de archivo de la presentación del pasado mes de abril de la incorporación de la psicología al ámbito escolar
FOTO. Imagen de archivo de la presentación del pasado mes de abril de la incorporación de la psicología al ámbito escolar

La Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes, dirigida por Poli Suárez, elevará a ochenta el número de psicólogos que el próximo curso atenderán al alumnado del archipiélago en el marco del Plan estratégico para la incorporación de la Psicología en el ámbito escolar de Canarias, una cifra que duplica a los 39 trabajadores anunciados el pasado abril y que también supondrá duplicar el presupuesto inicialmente previsto, que pasará de los 2,17 a los 4,46 millones de euros.

De esos profesionales, 72 se distribuirán entre los 36 Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEP) de las islas, a razón de dos por cada uno de ellos, mientras que los ocho restantes se repartirán entre aquellos EOEP cuyos centros adscritos hayan registrado en los últimos tiempos un mayor número de activaciones del Protocolo de intervención ante riesgo suicida (PIRS).

“Se trata de una apuesta importante de esta Consejería para mejorar la evaluación y prevención de trastornos y problemas psicológicos que afectan al bienestar de nuestro alumnado”, según Poli Suárez, para quien la medida “ratifica el compromiso” de su departamento con “el cuidado de la comunidad educativa en el ámbito de la salud mental”.

En esa línea, este jueves, el viceconsejero de Educación, José Manuel Cabrera, y los directores generales de Personal y Formación del Profesorado y de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación, Mónica Ramírez y David Pablos, respectivamente, han presentado a las representaciones sindicales el borrador de las instrucciones que regularán, al objeto de que no interfieran en las de otros agentes, las funciones de estos profesionales, así como la organización y el funcionamiento del nuevo personal, las cuales se publicarán próximamente, una vez recibidas las aportaciones de los colectivos a los que se está consultando, incluidos los dos Colegios Profesionales de Psicología de las islas.

 

Funciones y prioridades

Los nuevos psicólogos educativos actuarán en el ámbito de la promoción de la salud mental y el bienestar emocional del alumnado, y asesorarán al profesorado y las familias, en coherencia con las líneas estratégicas de bienestar y convivencia del sistema educativo canario.

Además, y sin perjuicio de las actuaciones que puedan desarrollar en otras franjas de edad cuando las circunstancias así lo aconsejen, su intervención se dirigirá prioritariamente al alumnado de entre doce y dieciocho años. Asimismo, será prioritaria la atención a estudiantes con conducta suicida, incluyendo la autolesión, el gesto suicida o el intento de suicidio; al alumnado implicado en casos de acoso o ciberacoso escolar y al afectado por violencia de género o inmerso en procesos de identidad de género (trans).

También de manera preferente, actuarán en institutos de educación secundaria (IES), centros integrados de formación profesional (CIFP), centros de educación especial (CEE) y centros de educación obligatoria (CEO) sostenidos con fondos públicos, pudiendo intervenir en otros centros, en particular en los de educación infantil y primaria (CEIP), cuando sea necesario.

Según el borrador de las instrucciones por las que se establecen las funciones y se determina la organización y el funcionamiento del personal de Psicología educativa, elaboradas por la Dirección General de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación, estos profesionales intervendrán a petición de los citados centros, priorizando los casos por razones de urgencia, gravedad o ineficacia de medidas previas adoptadas. Asimismo, y además de esas intervenciones demandadas, desarrollarán un plan de trabajo destinado a labores de prevención, formación y coordinación, entre el alumnado, profesorado y familias.

Así, promoverán entre el alumnado acciones vinculadas con su bienestar psicológico y emocional, en colaboración con el personal de Orientación; ofrecerán espacios de acogida y escucha para atender situaciones de malestar emocional y realizarán el seguimiento de los casos atendidos, colaborando en la valoración psicológica del alumnado y en las derivaciones a las unidades de Salud Mental, en casos de especial complejidad o que requieran apoyo especializado.

Además, colaborarán en la aplicación de la fase individual del PIRS, acompañarán y orientarán a los centros en el seguimiento y actuaciones derivadas de su activación; realizarán actuaciones de acompañamiento emocional en situaciones de acoso o ciberacoso y en la aplicación de protocolos relacionados con violencia de género, alumnado trans y atención a la diversidad de género. Finalmente, se coordinarán con los servicios sanitarios para la atención terapéutica del alumnado y realizarán un registro de las actuaciones realizadas.

Con el profesorado, los psicólogos ofrecerán apoyo, asesoramiento o formación especializada relacionada con la salud mental y el bienestar emocional, colaborarán en la implementación de programas de bienestar emocional del alumnado, especialmente en centros educativos con elevado número de alumnado en situación de vulnerabilidad, y acompañarán, informarán y asesorarán a tutores y equipos docentes.

Por último, con las familias, colaborarán en actividades formativas, de promoción y prevención, relativas a hábitos saludables, salud mental o educación emocional, entre otras; ofrecerán orientación sobre el acompañamiento a sus hijos e hijas, en materia de salud mental y bienestar emocional, y proporcionarán apoyo psicológico y coordinación con servicios externos, así como acompañamiento y escucha en los procesos vinculados con los menores, facilitando la comunicación y la coordinación con el centro educativo y con los servicios externos, si fuera preciso.

Las actuaciones de estos profesionales serán complementarias a las de otros agentes, no suponiendo en ningún caso la suplantación de funciones de otros perfiles, y, de manera particular, las del personal de Orientación. En ese sentido, las actuaciones de acompañamiento emocional y apoyo psicológico serán puntuales y justificadas, no pudiendo interpretarse como un servicio de actuación terapéutica, según las futuras instrucciones, que recogen los principios generales de intervención profesional (carácter preventivo, educativo, orientador, especializado y de acompañamiento psicológico en el ámbito escolar, siempre desde una perspectiva socioeducativa e inclusiva, sin sustituir la atención clínica, diagnóstica o terapéutica especializada del sistema sanitario y respetando los principios de confidencialidad, mínima intervención, protección del interés superior del menor, prevención, inclusión, coordinación interprofesional y protección de datos de carácter personal, entre otros).

Las nuevas instrucciones también contemplan la organización del nuevo personal y las coordinaciones necesarias, así como las características del plan anual y la memoria final que deberán realizar estos profesionales y el procedimiento que deberán seguir los centros para solicitar su intervención y que ha sido presentado a los sindicatos. 

 

Procedimiento

Además de las actividades previstas en su plan de trabajo, el personal psicológico atenderá, por las vías establecidas al inicio de curso, las solicitudes de intervención, individuales o grupales, solicitadas por la dirección (o persona en quien delegue) o por la Orientación de los centros, previa coordinación con aquella.

Para una valoración adecuada sobre la prioridad en la intervención, y ante posibles solicitudes simultáneas, las solicitudes deberán estar debidamente motivadas y justificadas, aportándose la información necesaria sobre la situación que da lugar a la misma, antecedentes y medidas previas adoptadas (si las hubiera). 

En el caso de alumnado menor de edad, las solicitudes de intervención individual deberán contar con la autorización expresa de, al menos, un progenitor o tutor/a legal, debiendo quedar registradas las actuaciones realizadas en el expediente del alumno o alumna, conforme a modelos que serán aportados al comienzo del curso por la Dirección General de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación, garantizándose la custodia, la confidencialidad y el acceso restringido a la información, en aplicación de la normativa en materia de protección de datos.

Finalmente, se contará con el asesoramiento del área de Convivencia y Bienestar de la citada Dirección General, así como con el criterio técnico de la persona coordinadora del EOEP y del Inspector o Inspectora coordinadora de dicho equipo.

 

Plan Estratégico

Hay que recordar que el pasado mes de abril el consejero, Poli Suárez, ya presentó el plan estratégico para la incorporación de la Psicología en el ámbito escolar de Canarias, una iniciativa que, anunció, comenzaría a desplegarse ya el próximo curso con el objetivo de reforzar la atención al bienestar emocional del alumnado y mejorar la respuesta del sistema educativo ante los nuevos retos en salud mental. 

El modelo, que se ve ahora mejorado con el incremento tanto de efectivos como de presupuesto, suponía un avance estructural en la atención educativa, al integrar profesionales de la psicología general sanitaria dentro de los centros educativos públicos de las islas.

“Este plan responde a una realidad que ya está presente en nuestras aulas y que exige una respuesta por nuestra parte”, explicó entonces Poli Suárez, quien destacó que “la salud mental es un elemento clave para la convivencia y el desarrollo de nuestros estudiantes y requiere de nuestro esfuerzo para mejorarla”. 

Esta iniciativa permitirá “actuar antes y mejor pero, sobre todo, de forma más coordinada, incorporando perfiles especializados que apoyen el trabajo que ya se realiza dentro del sistema educativo”, añadió el consejero, en un contexto en el que, “desde inicio del curso, se han contabilizado cerca de seiscientas intervenciones con alumnado por riesgo alto o inminente de problemas de salud mental”.

Asimismo, señaló que “llegamos en un momento en el que los centros educativos están afrontando situaciones cada vez más complejas vinculadas al bienestar emocional del alumnado, y debemos ser capaces de anticiparnos con herramientas adecuadas”, y añadió que “estos profesionales no vienen a sustituir la labor de los equipos de orientación, sino a reforzarla y complementarla con una intervención más especializada”.