Carlos Umaña: "El riesgo de una guerra nuclear es hoy mayor que durante la Guerra Fría"

El médico costarricense-español, galardonado con el Premio Nobel de la Paz junto a ICAN en 2017, defiende en Lanzarote la cultura de paz, reclama la adhesión al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares y pide un mayor compromiso ciudadano

Carlos Umaña
Carlos Umaña

Carlos Umaña, médico costarricense y español, fue galardonado con el premio nobel de la paz en 2017. Es una de las voces internacionales más reconocidas en la defensa del desarme nuclear y la cultura de la paz. Forma parte de la dirección de ICANN, la campaña internacional para la abolición de las armas nucleares y preside la alianza por el desarme nuclear en España. Él ha dedicado los últimos años de su trayectoria profesional y personal a la defensa de los derechos humanos, la paz y el desarme. Fue co-presidente también de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear. A través de una entrevista realizada en Buenos días, Lanzarote, hemos podido hablar sobre su objetivo de que Lanzarote sea zona de paz, su trayectoria y el panorama actual mundial sobre ataques nucleares.

 

Pregunta: ¿Qué le llevó a dedicar casi toda su vida a luchar por la paz y el desarme nuclear? 

Respuesta: Me tocó ir a Hiroshima en el 2002, estaba haciendo un curso de investigación epidemiológica cuando trabajaba en ese entonces con el Ministerio de Salud de Costa Rica. Ahí fui al Museo de la Paz de Hiroshima y fue una experiencia transformadora. 

Fue así como por pura casualidad. Diez años después, en el 2012 llegó una colega, ahora psiquiatra, que estaba buscando crear la filial costarricense de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear. No tenía mucha idea de que podía ser un médico en un país como Costa Rica, que quizás era lo más lejos de lo que no pudiera considerar una, entre comillas, potencia nuclear. Estaba sensibilizado, entonces decidí meterme y en realidad lo que podíamos hacer desde Costa Rica resultó ser muchísimo. 

De hecho a nosotros en ICANN se nos dio el premio Nobel por dos razones: por generar conciencia sobre las consecuencias humanitarias de las armas nucleares y por nuestros esfuerzos innovadores en conseguir el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, el TEPAN, que se negoció dentro de la ONU en julio del 2017. Latinoamérica tuvo muchísimo que ver en los pasos políticos, porque cuando yo empecé a ir a la ONU en el 2013 a hacer lobbying, nadie hablaba de prohibición, entonces eso requirió de muchísimo esfuerzo, de hablar con gente clave, de estar ahí para aprovechar muchas oportunidades y de una unión grupal regional. 

P: ¿Estamos en un momento más crítico que hace algunos años? 

R: Sí. Es un momento en el que se está poniendo en entredicho el derecho internacional, los derechos humanos y ahora es donde más tenemos que hablar al respecto. Pero también el riesgo de una guerra nuclear es ahora bastante más alto, tanto cualitativa como cuantitativamente, que en el 2017, o incluso en la propia Guerra Fría. Son varios los expertos que coinciden en este análisis, y uno de los más famosos es el reloj del apocalipsis del Boletín de Científicos Atómicos, que se emite cada año, a principios de año, para el 2027, antes de la invasión a Irán, marcaba menos 85 segundos para la medianoche, el riesgo más alto de la historia de una guerra nuclear a gran escala. 

Entonces es una oportunidad para defender la democracia, el derecho internacional y para que la gente se empodere y actúe. Porque es cierto, da miedo, pero también con este miedo tiene que haber cierta acción, cierta esperanza, que es lo que pasó en los 60's, con la crisis de los misiles en Cuba, el mundo reaccionó, la gente se concienció al respecto y salieron tratados internacionales muy buenos.

P: Da la sensación que ahora a los líderes mundiales que tenemos en este momento no les importa los derechos humanos ni los tratados suscritos.

R: Algunos líderes, no todos, y ahí es donde es importante que la comunidad internacional genere esa acción. 

P: Y los ciudadanos, ¿no? 

R: Los ciudadanos, pero también los gobiernos del mundo. Yo estoy aquí para apoyar la moción sobre zona internacional de cultura de paz, pero también para aprobar otra moción, o creo que anexa, que Lanzarote se sume a la campaña por el TEPAN, que es el Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares. Es una campaña que lanzamos para los gobiernos locales en el 2018, que se lanzó en Madrid, para todo el mundo, y que ha tenido mucho éxito en países como Alemania, como Noruega, como Italia, se unen a lo que se llama el compromiso o el llamamiento de las ciudades por el TEPAN, para que el gobierno central firme el Tratado sobre la Prohibición, que es algo que España todavía no ha hecho, pero que ya son 132 municipios en España que sí lo han hecho, y esperamos que Lanzarote como isla se una también. 

P: ¿Qué opina usted sobre esa idea de que nos tenemos que preparar para la guerra si queremos tener paz? 

R: Esa es una idea muy errónea y cuando hablo en este sentido no estoy hablando desde el punto de vista de doctrina o ideología, sino de evidencia. La evidencia histórica lo que apunta es a que la militarización lo que genera es conflicto, no genera paz. Vemos a los líderes de Europa, Ursula von der Leyen, hablando de la paz a través de la fuerza, y si quieres la paz, prepárate para la guerra. Eso es completamente erróneo. Si quieres la paz, prepárate para la paz. Prepararse para la paz significa generar, cultivar las condiciones para que la paz se dé, hablamos de justicia, igualdad y crear las condiciones para que haya cooperación y generar acuerdos. 

P: Hay otros tipos de guerra que nosotros estamos viviendo, el cambio climático y en África el hambre 

R: Desmond Tutu fue la primera persona que se lo escuché, pero lo ha dicho mucha gente, no puede haber paz sin justicia, no puede haber justicia sin igualdad. Lo que estamos viendo de grandes poblaciones que están padeciendo muchas condiciones tiene mucho que ver con la desigualdad. El cambio climático, junto con las armas nucleares, son las dos amenazas existenciales para la vida en general sobre la tierra. Estas dos condiciones amenazan a muchas especies y  ecosistemas. Cuando hablamos de una guerra nuclear a gran escala, no estamos hablando de, por ejemplo, la primera guerra mundial o la segunda, que duraron varios años, estamos hablando de un intercambio que duraría minutos y es algo de lo que hemos estado a punto de que se dé por accidente. 

P: Los ciudadanos no somos muy conscientes de lo que supone un arma nuclear y de las consecuencias que tiene 

R: Eso es parte de nuestro trabajo, de generar esa conciencia, que la gente tome el interés por investigar en qué consiste, por ejemplo, ¿Cuáles son las consecuencias de una guerra nuclear? ¿Por qué un arma nuclear es tan nociva? Las bombas actuales son más potentes que las de Hiroshima y Nagasaki y los intercambios nucleares están hechos para darse en cuestión de minutos. Cuando los sistemas detectan un ataque entrante, no esperan a que las armas nucleares lleguen para lanzar el contraataque. Porque si no usan esos arsenales, el arsenal entrante lo va a destruir. ¿Y qué es lo que pasa? Que ha habido muchísimas falsas alarmas que se han confundido destellos solares, nubes de tormenta con ataques nucleares. Las personas que están detrás de las consolas tienen que interpretar esto como un ataque verdadero o falso, según la geopolítica, su intuición o la lógica del momento, y tienen que reaccionar en un lapso cada vez más corto. Se calcula que ahora el lapso para una reacción de este tipo son seis minutos, o sea, se tarda más en hacerse una taza de café. Hemos estado, de lo que sabemos, en un riesgo de una guerra nuclear a gran escala, en seis ocasiones, por accidentes o por malos entendidos y seguramente ha habido muchas más. 

P: Porque en esto sí que hay un secretismo alrededor de todo esto, ¿no? 

R: Sí, claro que sí, es también parte de cómo las armas nucleares socavan la democracia, de cómo se tienen que tomar muchas decisiones a espaldas oscuras del escrutinio público. 

P: La isla de Lanzarote es reserva de la biosfera, entiendo que también tiene mucho que ver con el desarme nuclear y la paz así como la protección del medio ambiente.

R: Claro, porque las armas nucleares son la antítesis de la paz. Esta idea de que la paz se mantiene bajo una constante amenaza, es como vivir en un constante duelo mexicano, es decir, apuntándose con una pistola en la cabeza, con el dedo en el gatillo, eso no es paz. Ahí hay una amenaza vigente, pero también se invierte una cantidad enorme de recursos, no solamente monetarios, 120 mil millones de dólares anuales, también en recursos científicos o recursos políticos. Si invirtiéramos, aunque fueran parte de esos recursos, en solventar la crisis climática… 

P: Los incendios están asolando toda España, ¿cómo la gente no ve el cambio climático en el que ya estamos y es incluso, negacionista? 

R: Sí, hay gente que está viendo los incendios, pero no quieren, por una cuestión política, decir cuál es la causa de esto, como hay intereses de por medio, intereses militares, económicos relacionados con el petróleo. La industria militar es una emisora enorme de gases invernaderos, la ganadería también. Entonces hay muchos intereses económicos que generan mucha campaña en contra de la ciencia, en contra de la evidencia, e ir en contra de la evidencia es ir en contra de la democracia también, porque es crear una cultura que niega los datos y niega que la gente pueda tomar decisiones de una forma informada y consciente. 

P: ¿Es usted optimista? 

R: Es muy fuerte lo que está pasando, pero yo sí soy optimista, porque, por ejemplo, con el TEPAN, con el Tratado sobre la Prohibición, que pasamos de 2013 de no tener ningún apoyo a pasar de negociar un tratado dentro de la ONU con 122 países votando a favor, negociando activamente un tratado fuerte y contundente en un lapso de cuatro años. Estamos viendo también en España el movimiento crecer, la Alianza por el Desarme Nuclear, actualmente son 65 organizaciones las que son miembro, visitadnos en desarmenuclear.org. Ha habido conversaciones también con políticos que son bastante alentadoras, de hecho España actualmente tiene una muy buena imagen a nivel internacional con la condena que hizo Pedro Sánchez de la disuasión nuclear en la Conferencia de Seguridad de Múnich, cuando dijo que es muy costosa, muy riesgosa y una estrategia que requería cero errores, porque así es, y una constante corrección, lejos de ser una garantía, es una ruleta. Que un líder de la OTAN diga eso, pues nos da mucho con que trabajar y estamos entonces en un punto en el que España tiene o puede convertir esta política firmando el TEPAN y cada vez más hay más gente que lo ve. 

P: Pedro Sánchez tiene más predicado fuera, en el exterior, que dentro. 

R: Que no dependa sólo de él, esa es la cosa, que nos sumemos muchísimos y yo lo digo también como ciudadano español que soy, que nos sumemos muchos a esta causa y que sea una decisión conjunta, eso le da mucho más valor también. 

P: ¿Qué le diría usted a los lanzaroteños que nos están escuchando, lanzaroteños y lanzaroteñas? 

R: Que se impliquen en esta causa, por favor, en la mía, en la nuestra, que es la causa de todos, el mundo actual requiere de compromiso, que pensemos más allá de nuestra esfera individualista. Proteger el mundo, que nos informemos y nos impliquemos, ese es principalmente el mensaje. Ojalá en nuestra causa, desarmenuclear.org, ahí tenemos una petición para que Pedro Sánchez firme el TEPAN, firmen esa petición, por favor, pero luego implíquense, seamos activos en la comunidad. 

 

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