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Varios estudios revelan que el 81,6% de españoles no desconecta de su jornada laboral

Un último estudio expone el aumento del 16,6 puntos respecto al año anterior y la necesidad de 27,1 días para una desconexión total

Una hombre recibe una llamada de teléfono. Energía. Comercio.
Una hombre recibe una llamada de teléfono. Energía. Comercio.

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Los últimos estudios sobre desconexión laboral muestran que la disponibilidad fuera de la jornada continúa creciendo, aunque esta fotografía general no siempre refleja la realidad específica de los trabajadores de primera línea o deskless, que desarrollan su actividad fuera del despacho y cuya comunicación laboral puede depender de su teléfono móvil personal.

El último Estudio de Bienestar y Salud Laboral en España 2026, elaborado por Edenred y Savia, y recogido por Ommnio, compañía especializada en digitalización de la comunicación interna en entornos operativos, revela que el 81,6% de los profesionales en España atiende llamadas o mensajes relacionados con el trabajo fuera de su jornada laboral, frente al 65% del año anterior. El dato supone un incremento de 16,6 puntos porcentuales en solo un año.

En paralelo, una encuesta de InfoJobs publicada en 2025 situó en el 63% el porcentaje de trabajadores que sigue respondiendo llamadas, mensajes o correos durante sus vacaciones. El estudio señala además que dos de cada tres empleados aseguran que su empresa no aplica ninguna medida para favorecer la desconexión digital.

 

Cuando no existe un botón de “fuera de oficina”

Buena parte del debate sobre desconexión digital se construye alrededor de trabajadores que disponen de correo corporativo, ordenador o herramientas de trabajo fácilmente identificables y que pueden dejar de utilizar al terminar su jornada. Sin embargo, para los empleados de primera línea, el problema puede ser diferente.

Trabajadores de tiendas, logística, restauración, industria, mantenimiento o atención directa al cliente pueden trabajar con turnos variables y necesitar una comunicación ágil para recibir avisos, cambios de turno o instrucciones operativas. En algunas organizaciones, esta coordinación se produce a través de WhatsApp y del teléfono personal del empleado.

En estos casos, la desconexión no consiste simplemente en cerrar el portátil o activar una respuesta automática. El trabajador puede continuar formando parte de grupos de comunicación que permanecen activos durante todo el verano, incluso cuando está de vacaciones.

Mientras que en un entorno de oficina existen herramientas y rutinas diseñadas para delimitar la jornada laboral, los trabajadores que desarrollan su actividad fuera del despacho necesitan canales que permitan mantener una comunicación efectiva cuando están trabajando sin convertir esa disponibilidad en permanente.

 

Desconectar también depende de cómo se organiza la comunicación

Los datos apuntan a que la dificultad para desconectar no es únicamente una cuestión de hábitos individuales. También está relacionada con cómo las empresas organizan sus comunicaciones y establecen los límites entre la actividad laboral y el tiempo de descanso. Según InfoJobs, solo un 9% de los trabajadores afirma que su empresa promueve comunicaciones para sensibilizar sobre el derecho a la desconexión y otro 9% recibe mensajes automáticos en los que se informa del horario de atención y se facilita un contacto alternativo en caso de emergencia.

La dificultad para desconectar se extiende además a todo el periodo vacacional. El estudio HR & Payroll Pulse 2026 de SD Worx señala que los trabajadores españoles consideran que necesitan una media de 27,1 días de vacaciones para desconectar completamente del trabajo, una de las cifras más elevadas de Europa. Para los equipos de primera línea, establecer canales específicos de comunicación puede ayudar a diferenciar entre la información que necesitan recibir mientras están activos y aquella que debe esperar hasta su reincorporación.

Esta necesidad también se hace visible cuando las empresas tienen que responder a situaciones excepcionales, como incendios, fenómenos meteorológicos adversos o cualquier otra circunstancia que obligue a modificar temporalmente su operativa. En estos casos, disponer de canales específicos permite trasladar instrucciones a los equipos de forma rápida y clara sin recurrir necesariamente a comunicaciones informales que puedan mantenerse activas fuera de la jornada.

La desconexión laboral, por tanto, no debería plantearse dejar de consultar el correo o apagar un dispositivo únicamente como decisión individual. Para los trabajadores que desarrollan su actividad fuera del despacho, el reto pasa también por contar con una comunicación empresarial capaz de mantenerse activa cuando es necesaria y apagarse cuando comienza el descanso.

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