El 31 de octubre de 1981, un carguero griego que navegaba desde Costa de Marfil rumbo a Grecia terminó embarrancado deliberadamente en una ensenada próxima al puerto de Los Mármoles, en Arrecife. Diez días antes, según las reconstrucciones históricas disponibles, había sufrido una grave vía de agua mientras atravesaba el canal de La Bocaina, entre Lanzarote y Fuerteventura. La avería comprometió su flotabilidad y obligó a buscar una solución que evitara que un posible hundimiento bloqueara las instalaciones portuarias de la capital. A bordo viajaban 29 tripulantes y miles de toneladas de troncos de madera tropical. Además, el combustible almacenado en sus depósitos representaba una amenaza de contaminación para las aguas de la isla. Aquella emergencia marítima acabaría convirtiéndose en uno de los episodios más singulares de la historia portuaria contemporánea de Lanzarote. Durante más de cuatro décadas, los restos del Telamón permanecieron frente a la costa hasta incorporarse al paisaje y a la memoria de Arrecife.
Un carguero construido en Escocia y destinado a recorrer los mares
La trayectoria del Telamón comenzó mucho antes de su llegada a Lanzarote. El buque fue construido en la ciudad escocesa de Dundee por la compañía Caledon Shipbuilding & Engineering y botado el 24 de septiembre de 1953 con el nombre de Temple Hall. Era un carguero de considerables dimensiones para su época, con aproximadamente 139,5 metros de eslora y cerca de 18 metros de manga.
A lo largo de su vida comercial cambió de propietarios y de denominación. En 1969 pasó a llamarse Pantelis, tras su adquisición por intereses navieros griegos, y en 1977 adoptó el nombre de Telamón, con el que acabaría formando parte de la historia marítima de Lanzarote.
En octubre de 1981 realizaba una travesía entre San Pedro, en Costa de Marfil, y Tesalónica, en Grecia. Transportaba un importante cargamento de madera tropical, compuesto por grandes troncos destinados al mercado europeo. Las reconstrucciones históricas sitúan el peso de la carga en torno a las 5.500 toneladas, aunque otras publicaciones ofrecen estimaciones superiores.
Aquel sería el último viaje del mercante. Cuando se aproximaba a las costas orientales de Lanzarote, una avería en el casco alteró definitivamente su destino.
La emergencia en el canal de La Bocaina
Las reconstrucciones históricas consultadas sitúan el 21 de octubre de 1981 el inicio de la emergencia. Mientras navegaba por el canal de La Bocaina, entre Lanzarote y Fuerteventura, el Telamón sufrió una grave vía de agua que comprometió su estabilidad y puso en peligro a la tripulación y al cargamento.
El capitán puso rumbo a Arrecife y solicitó asistencia al aproximarse al puerto de Los Mármoles. La situación era delicada: el buque tenía problemas de flotabilidad, transportaba miles de toneladas de madera y su estado dificultaba cualquier intervención para controlar la avería.
La posibilidad de introducirlo en el puerto llegó a ser considerada, pero la escora y el riesgo de que terminara hundiéndose durante la maniobra hacían desaconsejable esa alternativa. Un carguero de semejantes dimensiones, hundido en el interior de Los Mármoles, podía obstaculizar el acceso de otras embarcaciones y comprometer una infraestructura esencial para el abastecimiento y las comunicaciones marítimas de Lanzarote.
Había que encontrar un emplazamiento que permitiera mantenerlo fuera de la zona operativa del puerto y reducir las consecuencias de un eventual hundimiento.
La decisión de embarrancarlo para proteger Los Mármoles
La solución adoptada fue conducir el carguero hasta una ensenada próxima a Las Caletas, detrás del dique de abrigo del puerto y en las inmediaciones de las instalaciones de DISA.
La operación culminó el 31 de octubre de 1981, diez días después de la fecha que las reconstrucciones históricas atribuyen a la avería. El Telamón fue llevado hasta una zona de fondo arenoso, donde quedó embarrancado de forma deliberada.
La maniobra permitió alejar el peligro del interior de Los Mármoles y evitar que un posible hundimiento interrumpiera su actividad. El barco quedó con la proa orientada hacia tierra, cerca de la orilla y sujeto mediante dos cabos tendidos hasta la costa. Presentaba, además, una ligera escora a babor.
En la intervención participó el práctico portuario, cuya actuación contribuyó a situar el carguero en una posición que facilitara las operaciones posteriores. No se trató, por tanto, de un naufragio provocado por las corrientes o el temporal, sino de una decisión deliberada para controlar las consecuencias de una emergencia marítima.
Desde entonces, el 31 de octubre quedó ligado a uno de los episodios más singulares de la historia portuaria de Arrecife: la varada intencionada de un mercante que nunca volvería a navegar.
Los 29 tripulantes: el componente humano del accidente
Detrás de la imagen del barco embarrancado hubo también una historia humana. A bordo del Telamón viajaban 29 marineros, la mayoría de nacionalidad griega, aunque también había tripulantes procedentes de Ghana, Mali y Costa de Marfil.
Las reconstrucciones históricas recogen que los marineros fueron desembarcados y alojados en dependencias de la Casa del Mar y en la residencia San Ginés de Arrecife. Sin embargo, las publicaciones consultadas ofrecen versiones diferentes sobre el tiempo que permanecieron a bordo y el momento de su evacuación. Por ello, no es posible establecer con suficiente seguridad una fecha concreta para el desembarco.
El 2 de noviembre llegó a Lanzarote el propietario del carguero, el señor Ninnos, para conocer el alcance de los daños. La inspección del casco fue realizada por buzos del varadero de Puerto Naos, que localizaron la vía de agua en la zona de las bodegas segunda y tercera, parcialmente inundadas y ocupadas por los troncos de madera.
La revisión confirmó la gravedad de los desperfectos y las dificultades para recuperar la embarcación. El estado del casco hacía que cualquier intento de reparación o reflotamiento exigiera una intervención de elevado coste.
La presencia de aquellos 29 marineros recuerda la dimensión humana de la emergencia: una tripulación internacional que tuvo que abandonar el buque y permanecer en Lanzarote después de una travesía que estuvo a punto de terminar en tragedia.
El peligro invisible: más de 300 toneladas de combustible
Una vez atendida la emergencia inmediata, surgió otra preocupación: el combustible que permanecía almacenado en los depósitos del carguero.
El Telamón conservaba aproximadamente 260 toneladas de fuelóleo y otras 60 de gasóleo. En total, unas 320 toneladas de productos petrolíferos que podían provocar un vertido de graves consecuencias si los tanques resultaban dañados por el deterioro del casco o la acción del mar. La proximidad de la costa y de las instalaciones portuarias convertía esa posibilidad en un riesgo medioambiental de primer orden.
Según las reconstrucciones históricas, el 3 de noviembre llegaron a Lanzarote tres técnicos procedentes de Londres, vinculados a una asociación dedicada a la protección del medio marino. Su cometido era preparar los medios necesarios para prevenir y contener una posible fuga.
Entre las actuaciones descritas figura la instalación de una plataforma neumática alrededor del casco, además de la aplicación de un producto destinado a facilitar la dispersión del combustible en caso de vertido. Posteriormente se llevó a cabo el trasvase mediante el pequeño petrolero Mayorga, identificado en esas reconstrucciones como una embarcación perteneciente a la Compañía Española de Petróleos (CEPSA).
La retirada del combustible evitó que la avería del carguero desembocara en un vertido de grandes dimensiones y agravara las consecuencias ambientales del accidente para la costa de Arrecife.
Miles de troncos de madera: el destino del cargamento
El cargamento de madera tropical constituyó otro de los grandes capítulos posteriores a la varada. Los miles de troncos que transportaba el buque tuvieron que ser descargados y trasladados a tierra, donde quedaron almacenados en distintos espacios de la isla.
Parte de aquella madera encontró una segunda vida en Lanzarote. Cinco grandes troncos fueron utilizados por el escultor José María Pérez Sánchez para crear el conjunto escultórico «La noche de San Juan», instalado en 2009 en una rotonda próxima a la playa de Las Cucharas, en Costa Teguise.
La composición convirtió la madera del carguero en una intervención artística integrada en el espacio público. Sin embargo, el deterioro de los elementos acabó provocando que uno de los troncos se desplomara en agosto de 2016. Los servicios municipales retiraron entonces los cinco elementos por motivos de seguridad.
La investigación de Daniel Rodríguez Zaragoza, basada en documentación del archivo de Juan Garrido López, aporta otro dato significativo sobre las operaciones de recuperación. En 1984, la empresa Marine Service, S. L. comunicó a la Autoridad de Marina que había extraído 525 troncos y solicitó una ampliación del plazo para completar los trabajos.
También se ha señalado que algunos troncos fueron cedidos al Taller de Carpintería de la Escuela de Arte Pancho Lasso. No obstante, no se ha localizado documentación primaria que permita confirmar una cesión institucional ni precisar el destino concreto de esas piezas, por lo que este extremo debe mantenerse como una información pendiente de verificación.
Aquella madera, que había partido de la costa africana con destino al mercado griego, terminó teniendo distintos aprovechamientos en Lanzarote. Su recorrido constituye una consecuencia poco conocida del accidente y muestra que sus efectos se extendieron mucho más allá del lugar donde quedó embarrancado el carguero.
Un pecio convertido en paisaje de Arrecife
Descartadas las posibilidades de reparación y reflotamiento, el Telamón quedó abandonado en la ensenada. Su estructura permaneció expuesta a la acción del mar, la salinidad y los temporales, que deterioraron progresivamente el casco.
Con el paso del tiempo, el barco terminó partiéndose en dos grandes secciones. La proa fue desapareciendo bajo el agua, mientras que la zona de popa y parte de la superestructura continuaron siendo visibles desde tierra.
Su ubicación en el litoral oriental de Arrecife lo convirtió en una referencia reconocible de la costa. Durante años fue conocido popularmente como el barco fantasma o el barco de la playa de la DISA. Su silueta pasó a formar parte de las imágenes habituales de aquella franja litoral y despertó el interés de fotógrafos, visitantes y aficionados al buceo.
El deterioro también generó preocupación por la seguridad. El entorno del pecio quedó sujeto a restricciones para evitar el acceso y las inmersiones, ante los riesgos derivados del estado de la estructura.
Con los años surgieron distintas posiciones sobre su futuro. Mientras unos defendían la retirada de los restos por razones de seguridad, otros consideraban que el barco había adquirido un valor paisajístico y sentimental que justificaba su conservación.
En octubre de 2019, el Ministerio de Defensa publicó en el Boletín Oficial del Estado el anuncio de una subasta pública para la extracción y enajenación de los restos del Telamón. El documento situaba el buque en la bahía comprendida entre Punta Grande y Punta Chica, junto al dique de abrigo del puerto de Arrecife.
Los trabajos de desmantelamiento comenzaron en septiembre de 2022, después de que la actuación fuera adjudicada a Recuperadora Lanzarote. Sin embargo, las operaciones quedaron paralizadas posteriormente por cuestiones relacionadas con la posible presencia de residuos peligrosos, entre ellos amianto, y con las condiciones ambientales de la intervención.
La documentación consultada no permite confirmar que este material llegara a detectarse en el Telamón.
La empresa adjudicataria mantuvo después un procedimiento judicial con el propósito de reanudar los trabajos y planteó medidas para impedir el acceso al barco mientras permaneciera pendiente su retirada, con el argumento de evitar accidentes.
El proceso de desmantelamiento abrió así un nuevo capítulo en una historia que, más de cuatro décadas después de la varada, seguía teniendo consecuencias para el litoral de parecía Arrecife.
El 31 de octubre de 1981, el Telamón dejó de ser un carguero que navegaba entre África occidental y Grecia para convertirse en un buque varado frente a la costa de Arrecife. La decisión de apartarlo del puerto evitó que un posible hundimiento comprometiera las instalaciones de Los Mármoles, pero dio comienzo a un episodio cuyas consecuencias se prolongarían durante décadas.
Su historia reúne una travesía comercial internacional, una grave emergencia marítima, la evacuación de 29 tripulantes, el riesgo de contaminación por cientos de toneladas de combustible y la recuperación de miles de troncos de madera que acabaron teniendo distintos destinos en la isla.
A todo ello se sumó la transformación progresiva del carguero en un pecio que terminó formando parte del paisaje cotidiano de Arrecife. Su prolongada presencia convirtió un accidente marítimo en un elemento reconocible de la memoria insular.
Cuarenta y cinco años después de aquella maniobra, recuperar la historia del Telamón significa recordar no solo un barco embarrancado, sino también a quienes participaron en la
significa recordar no solo un barco embarrancado, sino también a quienes participaron en la operación, a los marineros que tuvieron que abandonarlo y a una emergencia que puso a prueba la capacidad de respuesta del puerto.
El carguero que nunca alcanzó su destino terminó dejando una huella inesperada en Lanzarote: la de un barco llegado de otros mares que acabó incorporándose a la historia de Arrecife.
FUENTES DOCUMENTALES Y BIBLIOGRÁFICAS
• MONTELONGO FRANQUIZ, Antonio J. y FALERO LEMES, Marcial A. El Puerto del Arrecife. Cabildo de Lanzarote y Ayuntamiento de Arrecife, 2000, pág. 159. Referencia utilizada por Memoria de Lanzarote para la cronología del 31 de octubre de 1981.
• Memoria de Lanzarote. Cronología del 31 de octubre de 1981 y archivo fotográfico del buque Telamón. Fotografías LV_2547 y LV_2610, propiedad de La Voz de Lanzarote.
• RODRÍGUEZ ZARAGOZA, Daniel. Investigación histórica sobre el Telamón, con documentación y fotografías del archivo de Juan Garrido López.
• El Mercantil. «Diario de un carguero fantasma con los años contados». 25 de febrero de 2023.
• DÍAZ LORENZO, Juan Carlos. «Se cumplen 44 años de la varada del buque griego “Telamon” en Arrecife de Lanzarote». Puente de Mando, 31 de octubre de 2025.
• Boletín Oficial del Estado. Resolución de la Junta Delegada de Enajenaciones y Liquidadora de Material de Canarias para la extracción y enajenación de los restos del buque Telamon. BOE núm. 249, 16 de octubre de 2019, referencia BOE-B-2019-43676.
• Ayuntamiento de Teguise. Documentación urbanística y patrimonial relativa al conjunto escultórico «La noche de San Juan», realizado con troncos procedentes del Telamón.
• La Voz de Lanzarote. Información sobre la retirada de los elementos escultóricos de Costa Teguise, 10 de agosto de 2016.
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