Bloques derruidos y aceras construidas sobre un espacio vulnerable como el de las dunas de Famara aún pueden verse en un paseo por la zona de El Papelillo, también conocida como El Perejil.
La Dirección General de la Costa y el Mar, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ha notificado al Cabildo de Lanzarote que demolerá y retirará "todos los elementos artificiales" de una urbanización abandonada que se encuentra sobre terrenos de dominio público marítimo terrestre en Famara.
Hace sesenta años se proyectó sobre la playa de Famara un proyecto urbanístico sin precedentes en Lanzarote. Eran los años sesenta, se había comenzado a impulsar el modelo turístico en Lanzarote y un promotor canario impulsó la urbanización Playa de Famara, que pretendía ser el mayor proyecto turístico que se había realizado en la isla y uno de los más grandes de Canarias. Esta iniciativa privada buscaba construir alrededor de mil chalets sobre las dunas y junto a uno de los espacios naturales más especiales de Lanzarote.
En 1968, ya se habían iniciado los trabajos para llevar acabo la avenida central, que pretendía hacer llegar hasta esta zona el paso de vehículos. Algunas paredes derruidas e incluso algunos caminos pueden verse en la zona. Según informó la prensa de la época, esta urbanización proyectaba ocupar alrededor de 538.000 metros cuadrados y contemplaba además de los chalets, un hotel, seis grandes residencias, catorce edificios de apartamentos y servicios.
Al año siguiente, en 1969, ya se habían iniciado también los trabajos de construcción de los bungalós de los Noruegos en Famara, un proyecto de inversión extranjera, y estaban sobre la mesa otros dos proyectos turísticos, Laderas de la Playa de Famara y Caleta de Famara.
Finalmente, la urbanización turística Playa de Famara no terminó de ejecutarse y en los años ochenta, ya en democracia, comenzaron los movimientos para declarar como espacio natural protegido esta zona. A ello se suma que el Plan Insular de Ordenación del Territorio de Lanzarote desclasificó estos terrenos pasando de suelo urbanizable a rústicos no urbanizables.
Pese a los intentos de la propiedad por tumbar esta decisión, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias ratificó el PIOT y ordenó a Canarias indemnizar a la propiedad por los terrenos reclasificados.
Sesenta años después de que se iniciaran los trabajos de construcción de viarios, el pasado noviembre, en la misma comunicación donde Costas informó sobre la retirada de la escalera de El Golfo, la Dirección General comunicó al Cabildo de Lanzarote de que retiraría las construcciones que están abandonadas y deterioradas dentro de los terrenos de su competencia en Famara.
Esta construcción abandonada no solo ha afectado al flujo natural de las dunas, sino que también ha generado que especies de animales se caigan dentro de las alcantarillas.
Costas expone que esta construcción "frena el normal desarrollo" del espacio natural de las dunas y contribuye a su degradación. En la citada intervención apuntó a que se retirarían "todos los elementos artificiales restaurando el terreno a su estado natural".
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