El pueblo Amazigh, también conocido como bereber, fue el primer poblador de Canarias. Procedentes del norte de África, el pueblo Maho de origen Amazigh se estableció en Lanzarote y Fuerteventura, conocidos durante siglos como majos, e instauró un idioma y tradiciones de las que aún se conservan algunas.
La primera isla en ser poblada fue Lanzarote, al que le llamaron Tyteroygatra o Tyterogaka, su significado tiene que ver con su entorno volcánico y se refiere a “isla quemada”, “colina encendida” o “la roja”. Actualmente el barrio de Titerroy es una reconstrucción moderna del primer nombre de la isla, conservando así parte de la historia de los primeros pobladores.
Según un estudio de la ULPGC, se estima que el pueblo Amazigh llegó a las Islas Canarias entre los siglos I y III de nuestra era, siendo Lanzarote la primera isla en instaurarse y extendiéndose rápidamente al resto del archipiélago .
Asimismo, el estudio establece que los Mahos se instauraron en las áreas costeras y no en la zona interior como se creía debido a la posesión de recursos más fiables en la zona del litoral, que combinaban con la producción agrícola. Habitaban normalmente en cuevas o tubos volcánicos, aunque también se encontraban en la superficie en zonas de piedra o cabañas.
El arqueólogo y doctor en Historia José de León Hernández, apodado Pepe el Uruguayo, con raíces lanzaroteñas, estima que cerca del siglo IX y X el pueblo que se había instaurado en siglos anteriores ya son culturas arraigadas “canarias, guanches, majoreras con una raíz amazigh clara pero ya evolucionada”.
En el siglo XIV fue la llegada de la conquista del italiano Lancelot, a quien se le debe el cambio de nombre de la isla y fijó a Lanzarote en el mapa medieval europeo. Se estima que su estancia durase 20 años hasta su expulsión o asesinato por parte de los Mahos.
La lengua bereber, conocida hoy día como Tamazigh, ha evolucionado hasta llegar a ser actualmente la lengua de aproximadamente 20 millones de personas norteafricanas, entre las que se incluyen Argelia y Marruecos. En Canarias, considerada lengua muerta, se han encontrado escritos del alfabeto ibíco-bereber en todas las islas y el alfabeto líbico-latino hablado únicamente en las islas que habitaban el pueblo Maho, Lanzarote (Tyterogaka) y Fuerteventura (Maxorata).
Pepe el Uruguayo cataloga de gran dificultad encontrar evidencias, pero explica que “en Lanzarote hay otro tipo de inscripción” de la cual se ha “asociado a una variante del latín” encontrados en algunas zonas como “Femés o tierra Mala”. No es un caso aislado de la isla conejera, “Lanzarote y Fuerteventura culturalmente son una”, donde han aparecido “dos escrituras y creemos que son de la misma lengua, del amazigh” sin saber la duración de estas en el tiempo.
Las palabras que se conservan de la cultura amazigh en Canarias son algunas como baifo, gofio o perenquén. Asimismo, algunos de los nombres de los pueblos de Lanzarote también provienen de nuestros aborígenes entre los que se encuentran Yaiza, Guatiza, Soo o Femés, entre otros más.
Los nombres propios también tienen su recorrido desde los primeros pobladores: Nayra, Abenchara, Acaymo o Ruymán son algunos de los tantos nombres “guanches” que conservamos de nuestra historia. Otros tantos como Fayna, Ico, Yaiza o Teguise proceden de la isla de Lanzarote.
El historiador comenta también que en Lanzarote se han perdido de nuestros orígenes como “el Tafiaque, eran unas piedras con las que se cortaba”. De la misma forma, algunos sitios en los que habitaban el pueblo Amazigh se han perdido mucho, aunque siguen existiendo algunos lugares como “el Malpaís de La Corona” concluye Pepe el Uruguayo.
Asimismo, sobre la gastronomía canaria procedente de los Amazigh se encuentran “el gofio, hierbas, las cabras, las prácticas pastoril y derivados".
Divulgación
La historia de la isla de Lanzarote se conoce coloquialmente desde la conquista de Lancelot, sin embargo, de los primeros pobladores se saben escasos datos. Su divulgación es de vital importancia para no olvidar nuestras raíces.
Para Orlando Hernández, presidente de la Asociación Cultural del Pueblo Maho, la divulgación es de gran importancia porque si “un pueblo que no sabe de dónde viene, no sabrá hacia dónde va”. La Asociación lleva diez años en este proceso divulgativo y poco a poco se encuentran con un “aumento progresivo de personas que van más interesadas”.
Esta asociación realiza talleres que rescatan la historia de nuestros aborígenes, desde el salto al pastor, toque de bucio hasta el lenguaje silbido, una lengua que “rescató y dio” a conocer la isla de La Gomera, aunque se trata de una forma de comunicar “de todas las islas” que se está rescatando e investigando.
Durante siglos la historia del pueblo amazigh en Canarias se desconocía totalmente en nuestra población, para Hernández se debe a que “fuimos y somos pueblo colonizado” donde “anulan nuestra historia para no recuperarla”. El arqueólogo afirma también que “la represión ha jugado un papel muy importante sobre este tema” y con la inquisición española “el habla canaria se pierde muy pronto”.
De esta manera se desconoce gran parte de nuestros aborígenes y hay quienes no se sienten identificados con nuestra historia debido a que “sin conocer la cultura, no la defienden” concluye Orlando Hernández.
Actualmente se trabaja en esa divulgación, algunos creadores de contenido acercan a los jóvenes a conocer nuestra historia, hablando desde los nombres que provienen de nuestros aborígenes hasta el símbolo Amazigh como señal de identidad. Este último es hoy usado en diferentes formatos en versión de emoji o en bisutería, una manera de no olvidar nuestras raíces.
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