¿Quién protege Caletón Blanco? La planta protegida que ha perdido el 92,68% de su superficie

Un informe del Gobierno de Canarias documenta el retroceso del salado de marisma entre 2002 y 2025. La pérdida registrada en esta zona plantea interrogantes sobre la eficacia de las medidas de conservación del patrimonio natural de Lanzarote

Caletón Blanco. Foto: Google Maps

Caletón Blanco es una de las imágenes más reconocibles del norte de Lanzarote. La arena blanca, las coladas volcánicas y los charcos de aguas transparentes han convertido este rincón de Órzola, en el municipio de Haría, en un lugar de gran atractivo para residentes y visitantes. Sin embargo, bajo esa estampa turística se esconde una transformación menos visible: una planta protegida ha perdido más del 92% de la superficie que ocupaba en uno de los núcleos estudiados.

El dato figura en un informe de conservación elaborado para el Gobierno de Canarias en julio de 2025. La especie afectada es el salado de marisma (Sarcocornia perennis), incluida en la categoría de protección especial del Catálogo Canario de Especies Protegidas. Su retroceso convierte el estado de conservación de este enclave en una cuestión que trasciende su valor paisajístico.

La magnitud de la pérdida obliga a mirar más allá de la imagen de una playa que continúa atrayendo a quienes buscan uno de los paisajes más singulares de Lanzarote. La conservación del patrimonio natural exige conocer qué está ocurriendo sobre el terreno, identificar las presiones que afectan a las especies y comprobar si las medidas de protección están dando resultados.

 

Más de 8.000 metros cuadrados de retroceso

Las cifras del informe permiten dimensionar el cambio. En 2002, el salado de marisma ocupaba 8.767,75 metros cuadrados en el núcleo de Caletón Blanco. En 2025, la superficie registrada era de 642,18 metros cuadrados. La diferencia, 8.125,57 metros cuadrados, equivale a una reducción del 92,68%.

El porcentaje se refiere a la superficie ocupada por los rodales de la especie, no al número de plantas individuales. No significa, por tanto, que haya desaparecido exactamente ese porcentaje de ejemplares, pero sí evidencia una contracción extraordinaria del espacio donde se desarrolla esta vegetación protegida.

El documento identifica presiones concretas sobre el hábitat. Durante los trabajos de campo se observaron bañistas situados prácticamente sobre los ejemplares, plantas arrancadas y muertas, basura marina y restos de hidrocarburos. El pisoteo, la compactación del suelo y la fragmentación del hábitat figuran también entre los factores que dificultan la conservación de la especie.

A estos impactos se suman amenazas como la erosión costera y la subida del nivel del mar. Los autores advierten, además, de la presión de las actividades recreativas y turísticas en los caletones y charcos de Órzola, que posiblemente se haya incrementado con la afluencia de visitantes y residentes.

El estudio no atribuye toda la pérdida a una única causa ni permite responsabilizar exclusivamente al turismo. Sí describe impactos observados sobre el terreno y señala amenazas que deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar medidas de protección. Esta distinción resulta fundamental para evitar conclusiones que vayan más allá de lo que demuestra la investigación.

 

La protección legal, ¿suficiente para conservar la especie?

La magnitud del retroceso plantea preguntas concretas a las administraciones competentes. ¿Se han delimitado las zonas más sensibles para evitar el pisoteo? ¿Se han adoptado medidas para ordenar el acceso a los sectores donde sobrevive la planta? ¿Existe un seguimiento que permita conocer su evolución después de la evaluación de 2025?

El informe del Gobierno de Canarias constituye una referencia científica para valorar la situación, pero no permite determinar por sí solo qué actuaciones específicas se han ejecutado después de su publicación ni cuáles han sido sus resultados. La documentación consultada tampoco permite confirmar si se ha realizado un seguimiento posterior del núcleo de Caletón Blanco.

Por ello, resulta necesario conocer qué medidas de conservación se han adoptado, qué organismos son responsables de su aplicación y si existen evaluaciones que permitan comprobar su eficacia. La situación requiere información verificable, tanto sobre las actuaciones realizadas como sobre los resultados obtenidos.

No se trata de presuponer que no se ha hecho nada, sino de conocer qué actuaciones se han llevado a cabo, con qué objetivos y con qué resultados. La inclusión de una especie en un catálogo de protección establece un marco jurídico, pero su conservación efectiva requiere intervenciones adaptadas a las amenazas identificadas y mecanismos que permitan evaluar su eficacia.

La pregunta, por tanto, no es únicamente qué protección reconoce la normativa, sino cómo se traduce esa protección en medidas concretas sobre el terreno. Cuando los datos científicos reflejan una reducción tan pronunciada de la superficie ocupada por una especie, conocer la respuesta administrativa se convierte en una cuestión de interés público.

 

Las imágenes de un litoral que cambia

La historia de Caletón Blanco también puede reconstruirse a través de documentos visuales. Memoria de Lanzarote conserva una filmación doméstica en Super 8 realizada aproximadamente en 1982 por Ángel Corujo. La grabación comienza en Caletón Blanco y continúa por Órzola, donde aparecen estructuras de antiguas salinas antes de recorrer otros lugares del municipio de Haría y del Archipiélago Chinijo.

La película ofrece un testimonio del paisaje de hace más de cuatro décadas. No permite establecer cuántas personas visitaban entonces la playa ni determinar cuándo comenzó su popularización turística, pero constituye una referencia para estudiar la evolución del entorno.

A esta fuente se suman las ortofotos históricas de IDECanarias, incluidas las correspondientes a 1982 y 1992. Su comparación con vuelos de otros años puede ayudar a identificar transformaciones en los accesos, las construcciones y la ocupación del territorio. Para fechar cambios concretos es necesario examinar sectores equivalentes y aplicar criterios cartográficos adecuados.

Estas imágenes aportan contexto histórico, aunque no sustituyen los estudios científicos necesarios para evaluar la evolución de la vegetación. La reconstrucción del paisaje y el seguimiento de las especies son líneas de investigación complementarias, pero distintas.

El valor de estas fuentes reside en que permiten documentar cómo ha cambiado el entorno a lo largo del tiempo. Sin embargo, para establecer una relación entre la transformación del paisaje y la pérdida de vegetación es necesario disponer de estudios específicos que comparen las mismas áreas y utilicen procedimientos de análisis adecuados.

 

El litoral, entre la gestión y los riesgos ambientales

La dimensión administrativa también forma parte de la historia de esta costa. El 30 de agosto de 2023 se aprobó el deslinde del dominio público marítimo-terrestre de un tramo de aproximadamente 2.224 metros comprendido entre El Embarcadero y la playa del Caletón, en el municipio de Haría. La resolución se publicó en el Boletín Oficial del Estado el 25 de septiembre de ese año.

El expediente reúne documentación geomorfológica, histórica, fotográfica y cartográfica para delimitar jurídicamente ese tramo. Su existencia permite comprender la complejidad de la gestión del litoral, pero no acredita por sí misma daños ambientales ni sustituye las actuaciones específicas que pueda necesitar una especie protegida.

En septiembre de 2025, el encallamiento y posterior incendio de un atunero en Órzola provocaron vertidos y el cierre temporal de Caletón Blanco y otras zonas próximas. El Ayuntamiento de Haría informó de las medidas preventivas adoptadas y, posteriormente, de la continuación de las labores de retirada de la embarcación y limpieza, mientras se mantenía el cierre de las zonas afectadas hasta confirmar la ausencia de riesgo de contaminación.

No hay base suficiente para relacionar aquel episodio con la reducción de la superficie vegetal registrada entre 2002 y 2025 ni para afirmar que provocara daños permanentes en la playa. Se trata de un episodio distinto que ilustra la exposición del litoral a riesgos ambientales y la importancia de contar con mecanismos de prevención y respuesta.

La gestión de estos espacios exige, por tanto, diferenciar los problemas documentados de aquellos cuya relación causal no ha sido demostrada. La protección de la costa, la prevención de vertidos y la conservación de especies vegetales requieren actuaciones coordinadas, pero cada intervención debe apoyarse en la información científica y administrativa correspondiente.

 

Conservar más allá de la postal

El norte de Lanzarote mantiene una larga relación con el mar y sus recursos. Las Salinas del Río, también conocidas como Salinas de Bajo el Risco o de Gusa, forman parte de ese patrimonio histórico y económico. Aunque se encuentran fuera de Caletón Blanco, su trayectoria ayuda a contextualizar la relación entre las actividades humanas y el entorno costero antes de la actual popularidad turística.

Determinar cuándo comenzó a consolidarse Caletón Blanco como destino de visitantes requiere una investigación específica en la prensa histórica, las guías de viaje, los folletos promocionales y los archivos municipales. Las fuentes reunidas permiten documentar la existencia de imágenes del enclave en torno a 1982 y su actual reconocimiento turístico, pero no fijar una fecha exacta para ese cambio.

La cifra central está delimitada: en el núcleo estudiado, la superficie ocupada por el salado de marisma pasó de 8.767,75 metros cuadrados en 2002 a 642,18 en 2025. Una reducción del 92,68 % que obliga a preguntarse qué actuaciones pueden garantizar la supervivencia de la vegetación que todavía permanece.

¿Quién protege Caletón Blanco? La respuesta no puede limitarse a la existencia de una figura legal de protección. Debe concretarse en medidas verificables, responsables identificables, seguimiento científico y resultados accesibles. Cuando una especie protegida pierde más de nueve décimas partes de la superficie que ocupaba en un núcleo estudiado, evaluar la eficacia de las actuaciones se convierte en una necesidad.

La conservación de este enclave no pasa únicamente por mantener intacta su imagen más conocida, sino por proteger también aquellos elementos naturales que pueden pasar inadvertidos para quienes lo visitan. La vegetación costera forma parte de ese patrimonio y su estado debe ocupar un lugar relevante en las decisiones sobre el uso y la gestión del litoral.

Porque una playa puede conservar su imagen más admirada mientras pierde, casi sin que nadie lo advierta, una parte de su patrimonio natural.

 

Fuentes documentales

• Gobierno de Canarias. Estudio del estado de conservación de especies amenazadas: Sarcocornia perennis. Lanzarote, julio de 2025.

• Gobierno de Canarias. Catálogo y listado oficial de especies protegidas.

• Memoria de Lanzarote. Caletón Blanco y Órzola, filmación doméstica de Ángel Corujo, aproximadamente 1982.

• GRAFCAN / IDECanarias. Ortofotos históricas de Lanzarote.

• Boletín Oficial del Estado. Deslinde del dominio público marítimo-terrestre entre El Embarcadero y la playa del Caletón, Haría. BOE-B-2023-27593, 25 de septiembre de 2023.

• Ayuntamiento de Haría. Comunicaciones oficiales sobre el cierre preventivo de playas y las labores de retirada del atunero encallado en Órzola, septiembre de 2025.

Añadir La Voz de Lanzarote como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora