Aquel día terminaba en Gran Canaria la vida de un hombre que llevaba casi cuatro décadas vinculado al periodismo y a la vida social de Lanzarote, pero su historia había comenzado mucho antes, cuando Arrecife era todavía una ciudad en transformación y la prensa insular buscaba abrirse camino.
Manuel Fernández Hernández tenía 54 años cuando murió en el campo de concentración de La Isleta. Había sido detenido en Arrecife seis días antes y trasladado a Gran Canaria después de ser acusado de «menosprecio a la patria» por unas cuartillas en las que se pronunciaba contra la rebelión militar. La investigación histórica relaciona su muerte con las lesiones sufridas durante su internamiento, mientras la documentación oficial consignó como causa un «síncope cardíaco».
Pero reducir su historia a aquellos seis días sería olvidar precisamente lo que hace singular a este personaje: Manuel Fernández había sido periodista mucho antes de convertirse en víctima de la represión de 1936.
Un periodista con 18 años
A finales del siglo XIX, cuando la prensa lanzaroteña todavía daba sus primeros pasos, un joven Manuel Fernández Hernández decidió ponerse al frente de Cronista de Arrecife. Tenía apenas 18 años y aquella experiencia marcaría el comienzo de una trayectoria que se prolongaría durante décadas.
Entre 1899 y 1900 dirigió aquella publicación, que se editaba en Arrecife, y posteriormente colaboró en diferentes cabeceras de Lanzarote, Fuerteventura y Tenerife. Su firma apareció, entre otras, en La Aurora, El Obrero, La Prensa y La Voz de Lanzarote.
Su relación con el periodismo tampoco se limitó a la escritura. Fernández estuvo estrechamente vinculado a la actividad social de Arrecife y presidió la Sociedad Obrera de la ciudad. En 1902 estuvo al frente de El Proletario, una publicación vinculada a aquel movimiento obrero, aunque las fuentes historiográficas mantienen cierta discrepancia sobre su dirección.
La actividad de aquella sociedad iba más allá de la reivindicación laboral. Fernández participó también en iniciativas relacionadas con la alfabetización de los trabajadores, mientras sus escritos abordaban algunos de los problemas que afectaban a la población de la isla.
La prensa era para él algo más que un oficio. Era una forma de intervenir en la realidad que lo rodeaba.
Una voz en la Lanzarote de su tiempo
La figura de Manuel Fernández permite recuperar una Lanzarote muy diferente de la actual, una isla que durante las primeras décadas del siglo XX experimentaba importantes transformaciones económicas y sociales mientras Arrecife crecía alrededor de su puerto y comenzaban a consolidarse nuevas formas de organización social.
Los escritos que se conservan de Fernández reflejan su preocupación por la situación de abandono de la isla, el desempleo, las sequías y la emigración, además de su defensa de una mayor organización de los trabajadores. También existen referencias a sus críticas al caciquismo, al mal gobierno y a la falta de inversiones.
Su actividad periodística y social le generó enfrentamientos. El Proletario tuvo una trayectoria breve y terminó desapareciendo después de una etapa marcada por las controversias que rodearon a la publicación y a su director. La investigación de Mario Ferrer Peñate documenta, además, las críticas que recibió el periódico y la presión de otras publicaciones de la isla.
Fernández, sin embargo, continuó vinculado a la vida pública.
Cuando llegó 1936 no era un recién llegado a la política ni al periodismo, sino un hombre que llevaba casi cuatro décadas utilizando la palabra escrita para hablar de Lanzarote.
La detención
El golpe militar de julio de 1936 abrió en Canarias un periodo de persecución política que también alcanzó a Lanzarote.
El 30 de septiembre, Manuel Fernández Hernández fue detenido en Arrecife y acusado de «menosprecio a la patria» por unas cuartillas en las que se pronunciaba contra la rebelión militar. Fue trasladado a Gran Canaria e internado en el campo de concentración de La Isleta.
Tenía entonces 54 años.
Solo unos días después moriría allí.
La Isleta
Los testimonios recogidos posteriormente por investigadores describen las agresiones sufridas por Fernández durante su permanencia en el campo. La reconstrucción publicada por Canarias Ahora señala que durante la madrugada del 6 de octubre fue brutalmente golpeado y trasladado después hasta una de las dependencias donde permanecían los presos. Sus compañeros pudieron asistir únicamente a sus últimos momentos.
La investigación histórica relaciona las lesiones sufridas con su fallecimiento, mientras que la documentación oficial consignó como causa un «síncope cardíaco».
Ese contraste forma parte de la propia historia documental de Manuel Fernández y debe mantenerse separado de las distintas versiones existentes sobre la autoría concreta de la agresión.
Lo que sí permite establecer la documentación conservada es que el Gobierno Civil comunicó a los familiares, el 9 de octubre, que había fallecido «hace tres días», situando su muerte el 6 de octubre de 1936.
La investigación sobre la represión política en Lanzarote y Fuerteventura identifica además su caso como el único fallecimiento registrado entre los detenidos de Lanzarote tras el golpe militar de 1936.
La noticia llegó después
En Lanzarote, su familia todavía buscaba respuestas.
El 8 de octubre, el delegado del Gobierno en la isla se dirigió por telegrama al gobernador civil de Las Palmas después de que los familiares solicitaran información sobre Manuel, de quien habían recibido noticias de que podía haber fallecido.
La respuesta llegó al día siguiente: «falleció hace tres días».
La causa oficial de la muerte fue «síncope cardíaco». Manuel Fernández tenía 54 años y estaba soltero.
Su cuerpo no regresó a Lanzarote. Los testimonios recogidos posteriormente apuntan a que pudo ser trasladado a una fosa común del cementerio de Vegueta, aunque las circunstancias exactas de su enterramiento deben mantenerse con la cautela que exige la documentación disponible.
Así terminó la vida de un periodista que había comenzado su trayectoria cuando apenas tenía 18 años.
Recuperar un nombre
Durante décadas, Manuel Fernández Hernández permaneció prácticamente fuera de la memoria pública de Lanzarote, aunque su nombre siguió apareciendo en las investigaciones dedicadas a la represión de 1936 y a la historia de la prensa insular.
Su trayectoria, sin embargo, había dejado huellas suficientes para reconstruir una parte de aquella Lanzarote de comienzos del siglo XX: el joven que dirigió Cronista de Arrecife, el periodista vinculado a distintas cabeceras de Canarias y el hombre relacionado con la Sociedad Obrera de Arrecife.
En diciembre de 2016, ochenta años después de su muerte, el Ayuntamiento de Arrecife acordó declararlo Hijo Predilecto a título póstumo, en reconocimiento a su trayectoria y a su compromiso con la ciudad y la isla.
El reconocimiento permitió volver la mirada hacia un periodista cuyo nombre había quedado durante décadas en segundo plano.
Noventa años después
Las efemérides suelen quedarse con las fechas.
El 6 de octubre de 1936 podría resumirse en una línea: Manuel Fernández Hernández murió ese día en el campo de concentración de La Isleta.
Pero detrás de esa fecha había una vida.
Había un joven que, a finales del siglo XIX, se puso al frente de un periódico cuando apenas había cumplido 18 años. Había un periodista que durante décadas escribió sobre la realidad de Lanzarote y colaboró en publicaciones de varias islas. Y había un hombre comprometido con la vida social de Arrecife, cuya trayectoria quedó truncada en los primeros meses de la Guerra Civil.
Por eso, recordar a Manuel Fernández Hernández no significa únicamente volver sobre las circunstancias de su muerte.
Significa recuperar al periodista que existía antes de aquella muerte, al hombre que hizo de la palabra escrita una manera de participar en la vida de su tiempo y que dejó su nombre ligado a algunos de los primeros capítulos de la historia de la prensa moderna de Lanzarote.
El 6 de octubre de 1936 terminó su vida.
Noventa años después, la fecha permite recuperar su historia y volver a escribir su nombre.
Fuentes
José Alcaraz Abellán, Luis Alberto Anaya Hernández, Sergio Millares Cantero, Alexis Orihuela Suárez y Miguel Suárez Bosa, La represión política en Lanzarote y Fuerteventura durante la Guerra Civil (1936-1939), II Jornadas de Historia de Lanzarote y Fuerteventura, Cabildo de Lanzarote, 1990; Mario Ferrer Peñate, La prensa en la periferia de la periferia de Europa Occidental. Prensa, sociedad y cultura en Lanzarote y Fuerteventura; Juan Rodríguez Doreste, Cuadros del penal. Memorias de un tiempo de confusión; Juan Medina Sanabria, Isleta/Puerto de la Luz: Campos de Concentración; Memoria de Lanzarote; Jaime Balaguer, El trágico final de un periodista de Lanzarote, Canarias Ahora, 6 de octubre de 2016; documentación municipal sobre la declaración de Manuel Fernández Hernández como Hijo Predilecto de Arrecife.
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