Las maretas de Guatisea, la obra de ingeniería olvidada que calmó la sed de San Bartolomé

Esta infraestructura, que se comenzó a construir en 1927 en la montaña del mismo nombre, almacenaba el agua de lluvia en varios depósitos para luego ser distribuida a los vecinos

Maretas de Guatisea. Foto: Juan Mateos
Maretas de Guatisea. Foto: Juan Mateos

Los habitantes de Lanzarote siempre se han visto obligados a buscar la manera, por imposible que fuera, de buscar agua potable en la isla. Esto llevó a idear sistemas para recoger y almacenar el agua de la poca lluvia que cae para poder sobrevivir en una tierra marcada por la sequía. Por ello, los aljibes, las galerías o las maretas se convirtieron en los aliados perfectos para los lanzaroteños. Una de esas infraestructuras que se encuentra actualmente en desuso son las maretas de Guatisea, situadas en la montaña del mismo nombre, en el municipio de San Bartolomé.

Se trata de una obra de ingeniería que se creó para abastecer de agua al pueblo de San Bartolomé. El agua se almacenaba en seis grandes depósitos de seis metros de ancho y cinco de alto, y luego se distribuía al pueblo a través de una tubería que iba desde la propia montaña hasta la Plaza de León y Castillo de San Bartolomé, explica Margarita Machín, autora del libro Depósitos de Guatisea y vecina de la localidad.

Además, la estructura también está formada por dos coladeras y una especie de canal que bordea la falda de la montaña por la zona sur, lo que facilitaba la recolección del agua cuando llovía. Tras caer en este canal, el agua discurría por ellos e iba a parar a los seis depósitos.

El agua, recuerda Machín, solo estaba disponible en la plaza del pueblo unos días puntuales a la semana. El día en el que se habilitaba el agua, la plaza cobraba una vida poco habitual. "Iban muchas personas con garrafones de cristal para transportar el agua sobre la cabeza y había un bullicio tremendo", recuerda.

La lanzaroteña relata cómo su madre la mandaba todas las semanas a enviar cartas a sus hermanas que vivían en Venezuela a la oficina de la cartería. "Siempre veía una fila enorme de gente en la plaza, donde estaba el aljibe", cuenta.

Maretas de Guatisea. Foto: Juan Mateos

 

Construcción

En 1927, la falta de agua llevó a las autoridades de la época a construir las maretas de Guatisea, un proyecto impulsado por el concejal Estanislao Salazar. "La escorrentía que había en la montaña hizo que se eligiera este lugar para su construcción e hicieron una especie de surcos o canales", explica Machín.

Tiempo después, se comenzaron las obras, pero no se terminaron. Con el proyecto paralizado, los futuros depósitos se utilizaron durante varios años como polvorín militar durante la guerra civil española. Años más tarde, en 1949, las obras vuelven a continuar con cuatro depósitos ya excavados y un quinto que se construyó en 1958. En ese entonces, el Cabildo de Lanzarote inició los trámites para redactar un proyecto y construir el canal, las coladeras y los desagües.

Así, se inició en 1961 la creación del sexto depósito, pero las obras volvieron a paralizarse una vez más por falta de dinero y se reactivaron en el año 1963. Finalmente, Lanzarote finalizó la construcción de esta infraestructura en marzo de 1964.

Sin embargo, las autoridades de la época no contaron con un gran problema: la porosidad de la ladera de la montaña. "La piedra era porosa porque no es una piedra compacta, sino como arena, y cuando se dieron cuenta no tenían agua ninguna", apunta Margarita Machín.

Tras encontrarse con este grave problema de filtración, las autoridades de la isla tomaron cartas en el asunto impermeabilizando la superficie del canal y de los seis depósitos con cal y cemento.

 

Abandono tras la llegada de la desalinizadora

La llegada de la primera desalinizadora a Lanzarote en el año 1964, la primera de Europa, las maretas de Guatisea comenzaron a dejar de utilizarse poco a poco, ya que la posibilidad de tener agua corriente hizo que esta obra hidráulica fuera poco eficiente.

Según pasaban los años y se iba ampliando la red de abastecimiento desde la planta de Arrecife, el uso de las maretas decayó y se abandonaron por completo.

Sin embargo, el Cabildo de Lanzarote ha intentado recuperarlas en varias ocasiones, como en 2013. En esa ocasión, se limpiaron los canales y los desagües, pero no sus depósitos, que se encuentran llenos de tierra y residuos.

Por su parte, en 2018 el Cabildo insular tapió las entradas de los seis depósitos por seguridad y así evitar posibles accidentes de personas y animales.