La franja entre Lanzarote y Fuerteventura alberga uno de los tramos marítimos con mayor importancia para la conservación de los cetáceos en Canarias y es un punto caliente para la biodiversidad. La normativa que la protegió como Lugar de Interés Comunitario (LIC) reconocía que en sus aguas se refugiaban 771 especies distintas y, al menos, 28 tipos de cetáceos. En las aguas del archipiélago canario, actualmente se han detectado 31 especies de ballenas y delfines.
A mediados de julio el cadáver de un zifio de Blainville (mesoplodon densirostris) apareció varado en la costa de Caleta de Caballo (Teguise). Este ejemplar, que falleció por causas naturales según han detallado desde el Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) a La Voz, pertenece a una de las especies de buceo profundo por las que los científicos persiguen desde hace décadas aumentar la protección de este espacio y declararlo Zona de Especial Conservación (ZEC).
Una de las particularidades de los zifios de Blainville es que pueden estar hasta una hora buceando a 1.500 metros de profundidad, según reveló hace dos años una investigadora de la Universidad de La Laguna.
"Es un área muy importante a nivel mundial", expone Vidal Martín, presidente de la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (SECAC), la institución científica con mayor número de investigaciones en Lanzarote. Este tramo de costa "alberga varias especies de buceo profundo, que además son raras y poco conocidas globalmente", continúa.
Entre las especies que se encuentran en este espacio está el mencionado zifio de Blainville, así como el zifio de Cuvier (Ziphius cavirostris), que puede estar tres horas buceando y alcanzar los 3.000 metros de profundidad, y el de Gervais (Mesoplodon europaeus). También se puede observar al cachalote pigmeo (Kogia breviceps), el cachalote enano (Kogia sima), el calderón tropical (Globicephala macrorhynchus) y el calderón gris (Grampus griseus). Junto a ellas, también alcanzan las costas de Lanzarote y Fuerteventura los gigantes oceánicos como el rorcual común o el de Bryde.
La mejor colección biológica de cetáceos
A raíz de los varamientos de cetáceos y de su estudio, en Lanzarote se encuentra "la mejor colección biológica de cetáceos de toda la Macaronesia", que está custodiada por la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (SECAC), revela su presidente Vidal Martín. La institución estudió hasta 2013 la conservación de los cetáceos de Lanzarote y La Graciosa, pero la falta de financiación impidió que siguieran monitorizando esta realidad con la misma continuidad que hasta entonces.
Canarias es un territorio privilegiado para los cetáceos. Por ejemplo, el zifio de Gervais se puede ver con frecuencia en el tramo entre Lanzarote o Fuerteventura, convirtiendo este espacio en una de las zonas del mundo donde se puede apreciar con más frecuencia, mientras que alrededor de 400 calderones tropicales tienen su residencia establecida en el sur de Tenerife.
Dos motivos hacen que las especies de cetáceos se refugien cerca de las costas canarias. El primero, el origen volcánico de las islas, que permite que muy cerca de la línea de costa se alcancen grandes profundidades y, el segundo, son los procesos hidrodinámicos que se generan al actuar las islas como "obstáculo" de la corriente y los vientos.
Esta cercanía con la línea de costa es una ventaja para el avistamiento de especies y para la biodiversidad de la zona, pero también un riesgo para la supervivencia de los cetáceos. Estas especies se encuentran con problemas de conservación por diferentes motivos, desde la presión turística en el archipiélago, al crecimiento desmesurado de las actividades de observación "sin ningún estudio de carga" que las avale, así como las colisiones con embarcaciones regulares o deportivas.
Falta de datos, de control y de protección
Vidal señala que a esta situación se suma "la falta de estudios" sobre los cetáceos en el archipiélago. "El Ministerio de Medioambiente ha invertido muy poco en investigación de cetáceos en relación al resto de España", indica, "Canarias es de las zonas donde menos ha invertido en investigación", añade. A esta falta de investigación se suma las carencias en educación ambiental que divulgue la normativa que protege a los cetáceos.
Al mismo tiempo, Martín denuncia que dos normativas europeas, la Directiva Hábitats y la Estrategia Marina, no contribuyen "de manera significativa" a la conservación ni al conocimiento de estas especies. "Ninguna de las dos herramientas ahora mismo garantiza la conservación de los cetáceos en Canarias", critica Vidal, que expone "la desidia" de las administraciones para proteger a estos animales.
En el caso de Lanzarote, la SECAC persigue desde hace más de veinte años la declaración de la franja que abarca la isla de Fuerteventura y el sur de Lanzarote como Zona de Especial Conservación sin éxito hasta el momento.
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