El 3 de noviembre se celebra el Día Internacional de las Reservas de Biosfera, una fecha que adquiere especial significado para Lanzarote. Aunque la isla obtuvo este reconocimiento de la UNESCO el 7 de octubre de 1993, la conmemoración internacional ofrece una oportunidad para recuperar aquel acontecimiento y examinar cómo ha evolucionado desde entonces el modelo territorial y económico que contribuyó a justificarlo.
La incorporación de Lanzarote a la Red Mundial de Reservas de Biosfera, a través del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MaB), supuso un reconocimiento a un territorio donde la naturaleza y la actividad humana habían mantenido durante generaciones una relación singular. Los paisajes volcánicos, los sistemas agrícolas tradicionales, la arquitectura popular y la capacidad de sus habitantes para adaptarse a un entorno árido conformaban una identidad que trascendía su atractivo turístico.
La declaración no pretendía convertir la isla en un espacio ajeno a la actividad económica, sino reconocer que la conservación de sus valores naturales y culturales podía convivir con el desarrollo de una sociedad moderna. Más de tres décadas después, esa aspiración continúa siendo uno de los grandes desafíos de Lanzarote.
El camino hacia la declaración de 1993
El reconocimiento internacional fue el resultado de un proceso institucional y social que comenzó a tomar forma a principios de los años noventa. El 26 de abril de 1992, el Pleno del Cabildo de Lanzarote acordó iniciar los trámites para solicitar la declaración de la isla como Reserva de la Biosfera. Posteriormente, el 6 de noviembre de ese mismo año, el Gobierno de Canarias adoptó el acuerdo de impulsar el procedimiento.
Finalmente, el 7 de octubre de 1993, el Consejo Internacional de Coordinación del Programa sobre el Hombre y la Biosfera de la UNESCO aprobó la incorporación de Lanzarote a la Red Mundial de Reservas de Biosfera. La distinción reconocía tanto la riqueza de sus espacios naturales como la relación que sus habitantes habían construido con el territorio a través de sus actividades económicas y formas tradicionales de vida.
Aquel proceso coincidió con una creciente preocupación por las consecuencias de la expansión turística y urbanística. En ese contexto, la figura de César Manrique adquirió un protagonismo fundamental. El artista lanzaroteño llevaba años defendiendo un modelo de desarrollo respetuoso con el paisaje, la arquitectura tradicional y la escala de los núcleos poblacionales, frente a intervenciones que consideraba incompatibles con la identidad insular.
Su discurso situó la protección del territorio en el centro del debate público y cuestionó la reproducción de modelos turísticos ajenos a las características de Lanzarote. Para Manrique, el principal atractivo de la isla residía precisamente en aquello que la hacía diferente: sus volcanes, sus espacios agrícolas, sus pueblos y la relación entre las construcciones humanas y el entorno natural.
El turismo transformó la economía y el paisaje
Para comprender la trascendencia de aquella declaración es necesario regresar a las décadas anteriores, cuando Lanzarote comenzó a experimentar una profunda transformación económica y social. Durante generaciones, la agricultura y la pesca habían constituido algunos de los principales pilares de la economía insular, condicionada por la escasez de agua, la aridez del territorio y las dificultades de comunicación.
A partir de los años sesenta, el turismo empezó a modificar ese escenario. La llegada de visitantes, la construcción de establecimientos alojativos y la expansión de las infraestructuras abrieron nuevas oportunidades laborales y favorecieron la modernización de la isla. La actividad turística fue ganando protagonismo hasta convertirse en el principal motor económico.
Puerto del Carmen, Costa Teguise y, posteriormente, Playa Blanca se consolidaron como destinos de referencia. La expansión de estos núcleos modificó la ocupación del suelo y aceleró los cambios en la estructura productiva, el empleo y las formas de vida de la población.
La transformación generó prosperidad y nuevas posibilidades económicas, pero también introdujo tensiones relacionadas con el consumo de agua, la ocupación del territorio, la movilidad, los residuos y la presión sobre determinados espacios naturales.
La declaración de la UNESCO llegó en un momento decisivo, cuando la isla debía afrontar las consecuencias de una expansión que empezaba a plantear interrogantes sobre los límites del crecimiento. La cuestión ya no consistía únicamente en atraer visitantes, sino en determinar qué desarrollo podía asumir un territorio con recursos naturales escasos y un paisaje que constituía uno de sus principales valores.
César Manrique y una defensa del paisaje que marcó una época
La figura de César Manrique resulta imprescindible para comprender el significado histórico y cultural de la Reserva de la Biosfera. Su pensamiento artístico y su compromiso con la protección del entorno contribuyeron a proyectar una imagen de Lanzarote alejada de los modelos turísticos convencionales.
Manrique defendía que cualquier intervención debía integrarse en la naturaleza y respetar las características de cada lugar. Su obra demostró que era posible crear espacios culturales y turísticos sin ocultar el paisaje ni renunciar a la identidad arquitectónica insular.
Los Jameos del Agua, el Mirador del Río y el Jardín de Cactus son algunos de los ejemplos más representativos de esa concepción. En estos espacios, la intervención humana establece un diálogo con las formas volcánicas y los elementos naturales, convirtiendo el propio territorio en protagonista.
Su influencia trascendió el ámbito artístico y arquitectónico. Contribuyó a situar la defensa del paisaje como una cuestión colectiva y a consolidar una imagen internacional de Lanzarote vinculada a la naturaleza, la cultura y la singularidad de su patrimonio.
Sin embargo, su legado no puede reducirse a una imagen promocional. Su pensamiento planteaba una pregunta que continúa vigente: hasta dónde puede crecer Lanzarote sin comprometer aquello que la hace diferente.
Más de treinta años después, los límites del creciemiento
La declaración de 1993 no puso fin a las tensiones entre conservación y desarrollo. Tampoco garantizó que todas las decisiones sobre el territorio respondieran a criterios de sostenibilidad. La condición de Reserva de la Biosfera exige compromisos permanentes y políticas capaces de traducir sus principios en actuaciones concretas.
La evolución demográfica permite dimensionar los desafíos actuales. Según el informe Lanzarote en Cifras 2025, publicado por el Centro de Datos del Cabildo en abril de 2026, la isla alcanzó los 166.878 habitantes residentes, de los que el 24,6 % tenía nacionalidad extranjera.
A esta población se suma la presencia diaria de visitantes. Una estimación del Centro de Datos situó en 249.095 personas la presión humana media sobre el territorio durante 2025, resultado de sumar los residentes y una media de 82.217 turistas presentes cada día. No se trata de habitantes censados, sino de una aproximación a las personas que coinciden diariamente en la isla, un indicador que permite dimensionar las necesidades de abastecimiento, movilidad, infraestructuras y servicios.
Los indicadores turísticos de 2026 reflejan, además, la fortaleza económica del sector. Entre enero y julio llegaron a Lanzarote 2.034.207 turistas, frente a los 2.019.794 del mismo periodo de 2025, lo que representa un incremento del 0,7 %. Durante esos siete meses, los ingresos de hoteles y apartamentos alcanzaron los 607,1 millones de euros, un 6,71 % más que en el ejercicio anterior.
También aumentó el gasto turístico diario, que se situó en 181,90 euros por persona durante el segundo trimestre de 2026, frente a los 154,56 euros registrados en el mismo periodo del año anterior. La evolución demuestra que el crecimiento de los ingresos no depende exclusivamente del aumento de las llegadas, pero también obliga a examinar cómo se distribuyen los beneficios y qué efectos genera esta actividad sobre el territorio y la población residente.
El agua, un recurso estratégico y una de las grandes preocupaciones
La disponibilidad de agua constituye otro de los principales condicionantes del futuro insular. Lanzarote depende prácticamente por completo de la desalación para garantizar el abastecimiento, una circunstancia que convierte la producción energética y el funcionamiento de las instalaciones en elementos esenciales para la actividad económica y la vida cotidiana.
Durante 2025 se produjeron 31.836.504 metros cúbicos de agua potable en las instalaciones de Lanzarote III, Lanzarote IV, Lanzarote V y Janubio, según los datos del operador hidráulico. Sin embargo, el balance del servicio refleja una importante diferencia entre el volumen producido y el facturado. De acuerdo con las estadísticas del Centro de Datos del Cabildo, el agua no facturada representó el 55,4 % de la producción, equivalente a unos 17,6 millones de metros cúbicos.
Este indicador pone de manifiesto uno de los problemas estructurales del ciclo integral del agua en Lanzarote. No obstante, el volumen no facturado no debe identificarse íntegramente con fugas físicas, ya que también puede incluir consumos no registrados y otras diferencias entre producción y facturación.
La vulnerabilidad del sistema quedó especialmente patente el 3 de octubre de 2026, cuando un cero energético provocó la parada de las plantas desaladoras y afectó al abastecimiento en distintos puntos de Lanzarote y La Graciosa. La recuperación progresiva de las instalaciones volvió a poner de manifiesto la dependencia de un sistema que necesita garantías de producción, almacenamiento, distribución y suministro eléctrico.
En una isla con recursos hídricos naturales muy limitados, la planificación del agua no puede desligarse de las decisiones sobre crecimiento poblacional, actividad turística y expansión económica. Garantizar el abastecimiento exige mejorar las infraestructuras, reducir las pérdidas reales y ajustar las necesidades de consumo a la capacidad efectiva del territorio.
Una distinción internacional que exige resposabilidad colectiva
El Día Internacional de las Reservas de Biosfera fue proclamado por la Conferencia General de la UNESCO durante su 41.ª reunión, celebrada en 2021. El 3 de noviembre quedó establecido como jornada anual para destacar la contribución de estos territorios a la conservación de la biodiversidad, la investigación científica y el desarrollo sostenible. La primera celebración tuvo lugar en 2022.
Las reservas forman parte del Programa sobre el Hombre y la Biosfera, una iniciativa internacional que busca mejorar la relación entre las sociedades humanas y su entorno natural. Su filosofía no consiste en impedir la actividad económica, sino en demostrar que el desarrollo puede avanzar sin destruir los recursos y valores que sustentan la vida de las comunidades.
Para Lanzarote, esta conmemoración permite recuperar una decisión que marcó su historia reciente y revisar los compromisos adquiridos. La isla que recibió el reconocimiento de la UNESCO por la singular relación entre naturaleza, cultura y actividad humana debe afrontar ahora el reto de preservar ese equilibrio en un escenario económico y demográfico muy diferente al de hace tres décadas.
La declaración de Reserva de la Biosfera fue un reconocimiento internacional, pero también una responsabilidad colectiva. Su vigencia depende de la capacidad de las instituciones y de la sociedad para proteger el territorio, planificar el crecimiento y situar el bienestar de la población en el centro de las decisiones.
Porque el verdadero valor de Lanzarote como Reserva de la Biosfera no reside únicamente en haber conseguido una distinción internacional en 1993, sino en demostrar que el progreso económico puede convivir con la conservación de su paisaje, su identidad y su patrimonio natural.
Fuentes documentales y referencias
UNESCO. Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MaB). Documentación sobre el Día Internacional de las Reservas de Biosfera y la Red Mundial de Reservas.
UNESCO. Ficha de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote. Datos de incorporación y características del territorio.
Consejo de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote. Reglamento y antecedentes históricos del proceso de declaración.
Gobierno de Canarias. Documentación relativa al procedimiento de solicitud de declaración de Lanzarote como Reserva de la Biosfera.
Centro de Datos del Cabildo de Lanzarote. Lanzarote en Cifras 2025. Población y datos territoriales.
Centro de Datos del Cabildo de Lanzarote. Estimación de la presión humana en Lanzarote durante 2025.
SPEL-Turismo Lanzarote. Indicadores turísticos correspondientes a enero-julio de 2026.
Aguas de Lanzarote y La Graciosa. Producción, almacenamiento y gestión del abastecimiento.
Centro de Datos del Cabildo de Lanzarote. Resumen de los datos de agua en Lanzarote, ejercicio 2025.
Consorcio del Agua de Lanzarote. Información sobre la incidencia del cero energético del 3 de octubre de 2026.
Fundación César Manrique. Documentación sobre el pensamiento, la obra y la defensa del paisaje de César Manrique.
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