La playa de Famara, en el municipio de Teguise, es uno de los parajes naturales más especiales de la isla de Lanzarote y también uno de los más frecuentados por residentes y turistas. Alrededor de seis kilómetros de playa desembocan en el Risco, donde descansa el pico más alto de Lanzarote, Peñas del Chache. Pese a su belleza, este espacio natural protegido sufre las secuelas de la masificación.
La protección sobre el papel no alcanza a este territorio frágil en la práctica, donde cientos de coches pisotean en los días de mayor afluencia este espacio dunar. La imagen ha dejado de ser novedosa en Lanzarote, ya que Famara es uno de los reclamos turísticos más populares entre los visitantes.
En este paraje protegido hay carteles actualizados que indican la prohibición de salirse de los senderos, que impide el acceso a vehículos de motor sobre las dunas, donde se pide no tirar basura y respetar a los animales. Además se prohíbe hacer fogatas, volar drones o acampar. Sin embargo, estas prohibiciones no siempre se respetan.
Pese al plan de movilidad aprobado por el Ayuntamiento de Teguise, que llenó de aparcamientos parte del pueblo de Caleta de Famara y fue criticado por los vecinos, la acumulación de vehículos en el espacio natural no cesa.
La directiva europea prioriza su conservación
En la playa de Famara descansa un hábitat prioritario de interés comunitario, el espacio natural dunas fijas con vegetación herbácea, también conocido como dunas grises. Este tipo de dunas se caracterizan por presentar "escasa movilidad", donde las montañas de arena suelen estar fijadas por la vegetación, que hace una labor fundamental en su conservación.
Canarias cuenta con 24 hábitats naturales de los 168 recogidos por la Unión Europea. De ellos, siete presentan una necesidad de conservación mayor. Las dunas costeras fijas con vegetación herbácea, como es el caso de las de Famara, son una de ellas.
Fuentes del Cabildo de Lanzarote exponen a La Voz que los vehículos que estacionan sobre las dunas pueden ser sancionados con 360 euros (con la aplicación de descuentos) por dañar el medioambiente. Estas infracciones son sancionadas por el Servicio de Protección a la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, agentes insulares de Medioambiente y la Policía Local de Teguise.
En la directiva europea, bajo la que se protegen este tipo de espacios, los hábitats naturales prioritarios, como el de Famara, son aquellos que están amenazados con desaparecer y, por tanto, su conservación es "una responsabilidad especial" para la Unión Europea.
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