El propietario de bar Baifo Gastrobar & GourmetStore, Alejandro Betancort Hernández, ha hecho pública una carta dirigida al alcalde de Arrecife, Yonathan de León (Partido Popular), en la que le ha planteado un debate sobre "la falta de encaje que sufren las expresiones culturales de proximidad dentro de marcos normativos diseñados para los grandes espectáculos o el ocio nocturno masivo".
En su carta remitida a de León, Betancort defiende que la música en directo dentro de la restauración no responde únicamente a una oferta de ocio, sino que actúa como "un dinamizador de la economía local, ofrece un escaparate vivo para los creadores del entorno y enriquece la experiencia del espacio público a escala humana".
Frente a esta realidad, añade que "la rígida fiscalización del sonido suele situar a los pequeños establecimientos en un limbo burocrático, donde las exigencias administrativas resultan desproporcionadas para la naturaleza real de la actividad". En la misiva, el empresario aborda "la desconexión" entre la regulación y la realidad comercial de Arrecife.
Un concierto de "gran formato"
En este escrito, Alejandro Betancort expone que mientras que un evento de gran formato o macroconcierto "suele requerir un despliegue técnico, un presupuesto elevado y un impacto acústico notable en todo un barrio, la música en directo de pequeño formato (un dúo acústico, un saxofonista en una cena, un pequeño pase en el vermú) se topa con un muro burocrático bajo la premisa de la contaminación acústica, privando al tejido local de cultura accesible y cercana".
El propietario del citado gastrobar señala que pese a que entiende que las ordenanzas "deben velar por la tranquilidad de los vecinos y evitar la contaminación acústica". Sin embargo, añade que la regulación vigente "trata por igual a un macroevento nocturno que a una actuación acústica o de mínima amplificación". "Al exigir los mismos trámites burocráticos, tasas elevadas, licencias y caros estudios acústicos a un bar o restaurante familiar que a una discoteca, la norma termina sofocando iniciativas de bajo impacto que darían vida a la ciudad", continúa.
Betancort expone que para un establecimiento pequeño como el suyo, asumir estos costes o la complejidad administrativa resulta inviable. "Adaptar un local a los requisitos que muchas veces exige la normativa de espectáculos públicos (estudios acústicos complejos, limitadores homologados, seguros específicos para eventos) implica una inversión inasumible", continúa. "Esto genera un monopolio tácito de la oferta musical en favor de grandes promotores o eventos públicos puntuales", resalta.
Un concierto en vivo, "un nivel de decibelios similar a una terraza llena"
En esta carta el propietario de Baifo Gastrobar & GourmetStore indica que "un concierto en vivo desenchufado o de muy reducida amplificación a la hora del almuerzo produce un nivel de decibelios similar o incluso inferior al de una terraza llena hablando en voz alta". "Tratar igual la emisión de un hilo musical o una guitarra acústica que la de un escenario exterior con altavoces de gran potencia es una desproporción conceptual", insiste.
En este sentido, señala que al restringir el pequeño formato, se elimina una vía de ingresos complementaria para los músicos locales y se fuerza a la ciudadanía a consumir cultura únicamente en grandes eventos, donde el precio de las entradas o la masificación dejan fuera a muchos vecinos. "El pequeño formato revitaliza la restauración sin transformar el espacio urbano en una zona de ocio nocturno agresivo", relata.
El empresario defiende que es posible conciliar el descanso vecinal con el dinamismo cultural y propone varias medidas:
- Creación de la figura de "Espacio Cultural de Pequeño Formato/acústico": Distinguir en la ordenanza municipal entre espectáculo público masivo y la amenización musical de bajo impacto, con trámites simplificados mediante declaración responsable.
- Límites basados en decibelios reales y horarios comerciales: Permitir actuaciones de formato reducido con un límite claro de decibelios (por ejemplo, adaptado al ruido de fondo de la vía) y acotadas estrictamente a franjas comerciales (hasta las 22:00 h).
- Catálogo municipal de locales culturales de proximidad: Impulsar un registro de establecimientos, estos registros ya se están aplicando en otras ciudades donde bares y restaurantes pueden adscribirse a una red cultural municipal si cumplen mínimos de convivencia, sin necesidad de licencias de gran sala de fiestas.
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