El niño de Arrecife que se marchó demasiado pronto
José Hernández nació en Arrecife el 11 de septiembre de 1926. Siendo todavía muy pequeño, su vida tomó rumbo hacia Gran Canaria, donde creció futbolísticamente y encontró en el fútbol una oportunidad que en aquellos años estaba reservada para muy pocos. Comenzó vinculado al Santa Catalina, uno de los clubes que contribuyeron a formar a buena parte del talento futbolístico de Las Palmas, y después llegaría el Marino Fútbol Club, donde empezó a hacerse un nombre. No era un delantero destinado a vivir del gol. Era centrocampista, un futbolista de esfuerzo, de recorrido, de sacrificio y de esos trabajos que muchas veces no aparecen en las fotografías, pero que resultan imprescindibles para que otros brillen. Su progresión fue imparable. En la temporada 1947-48 formó parte del Marino que conquistó el Campeonato de Canarias. Y entonces apareció el Atlético de Madrid.
El viaje desde las islas hasta el gran fútbol
El fútbol de Canarias comenzaba a convertirse en un extraordinario vivero de jugadores para los grandes clubes peninsulares. Los nombres de los futbolistas isleños empezaban a repetirse en las alineaciones de los principales equipos españoles y el Atlético de Madrid también miró hacia las islas. Entre aquellos jugadores estaba aquel muchacho nacido en Arrecife. En 1949 llegó el salto: José Hernández se convirtió en jugador del Atlético de Madrid. Lo que para otros podía significar simplemente un fichaje, para aquel joven lanzaroteño suponía recorrer una distancia enorme, desde el fútbol de Santa Catalina y Marino hasta uno de los grandes clubes de España. Y no llegó para mirar. Llegó para ganar.
Dos Ligas para un futbolista nacido en Arrecife
La historia quiso que el comienzo de su etapa rojiblanca coincidiera con una de las épocas más brillantes del Atlético. En la temporada 1949-50, el conjunto madrileño conquistó la Liga y al año siguiente volvió a hacerlo: 1949-50, campeón; 1950-51, campeón. Dos títulos consecutivos. En aquel equipo convivían auténticas figuras del fútbol europeo y mundial como Larbi Ben Barek, Carlsson, Juncosa, Escudero y Marcel Domingo, además de otros nombres que forman parte de la historia del Atlético. También había futbolistas procedentes de Canarias y entre ellos, un jugador nacido en Arrecife. «Lobito Negro» no fue una estrella mediática en el sentido actual. Su importancia estaba en otro lugar: en el trabajo, en la regularidad y en la capacidad de formar parte de un equipo campeón. Para Lanzarote, sin embargo, aquello tenía una dimensión extraordinaria. Un hombre nacido en Arrecife había llegado hasta la cima del fútbol español y había ganado dos veces.
Cuando Canarias se plantó ante San Lorenzo
La dimensión de aquella generación canaria puede entenderse mejor a través de otro partido. El 10 de enero de 1950, en el estadio de Chamartín, la selección canaria se enfrentó al San Lorenzo de Almagro, uno de los grandes equipos del fútbol argentino. Canarias ganó 4-2 y José Hernández estaba entre los futbolistas que representaron al fútbol de las islas. Aquel encuentro fue mucho más que un amistoso: fue una demostración del nivel que había alcanzado el fútbol canario y de la calidad de una generación capaz de competir en el escenario nacional e internacional. «Lobito Negro» formaba parte de ella.
Brasil estuvo cerca
Y entonces llegó otra oportunidad que pudo haber cambiado todavía más su historia. El Mundial de Brasil de 1950 estaba en el horizonte. Hernández estuvo dentro del entorno de la selección española y participó en la preparación previa. Llegó incluso a disputar un encuentro frente a México durante aquella etapa. Pero el destino volvió a intervenir: una lesión terminó apartándolo de la convocatoria definitiva. El Mundial de Brasil se marchó sin él. No llegó a vestir oficialmente la camiseta de España en una fase final mundialista, pero aquella circunstancia revela hasta dónde había llegado un futbolista que había empezado jugando al fútbol en Canarias y que pocos años antes era prácticamente un desconocido fuera de las islas. Quizá sea uno de esos capítulos que explican mejor que cualquier estadística la dimensión de su carrera. Estuvo cerca, muy cerca, pero una lesión decidió por él.
Nueve temporadas bajo el escudo rojiblanco
Hernández permaneció nueve temporadas en el Atlético de Madrid. Nueve años en los que pasó de ser aquel futbolista llegado desde Canarias a formar parte de la historia de un club campeón. Después continuó su carrera en el Real Oviedo y posteriormente en el Extremadura. Cuando finalmente dejó los terrenos de juego, había recorrido un camino extraordinario: desde Arrecife hasta Madrid, desde Santa Catalina hasta dos títulos de Liga, desde el fútbol canario hasta el entorno de la selección española y desde una isla atlántica hasta algunos de los grandes escenarios del fútbol español.
Lanzarote volvió a mirar hacia él
El tiempo, sin embargo, tiene una manera particular de devolver a las personas a su lugar de origen. En 2008, décadas después de aquella aventura deportiva, el Cabildo de Lanzarote rindió homenaje a José Hernández «Lobito Negro». Era una forma de recuperar para la memoria colectiva de la isla a un futbolista que había tenido que marcharse muy joven para construir su carrera. Lanzarote lo reconocía entonces no solo como antiguo jugador del Atlético de Madrid, sino como uno de los suyos. José Hernández falleció el 10 de octubre de 2011, en Las Palmas de Gran Canaria, a los 85 años. Para entonces ya había quedado escrita una historia difícil de repetir.
Y entonces llegó el otro 11 de septiembre
Pero hay algo especialmente llamativo en esta historia. Cuando José Hernández nació en Arrecife, nadie podía imaginar que 76 años después otro equipo de la isla tendría al Atlético de Madrid delante. El 11 de septiembre de 2002, la UD Lanzarote recibió al conjunto rojiblanco en la primera ronda de la Copa del Rey. Era una eliminatoria a partido único y la visita del Atlético convirtió aquella noche en una de las grandes citas deportivas que había vivido la isla. El equipo madrileño llegaba dirigido por Luis Aragonés y con futbolistas de Primera División como Germán Burgos, Sergi, Aguilera, Emerson, Javi Moreno, Stankovic y un joven Fernando Torres. El Lanzarote, dirigido por José Luis Mendilibar, sabía perfectamente la dimensión del desafío. Pero aquella noche no estaba escrito que el grande tuviera que ganar.
Una isla creyó durante un instante
El Lanzarote se adelantó. Sergio Hernández transformó un penalti y puso el 1-0. Durante unos minutos, la lógica del fútbol pareció detenerse: el equipo de la isla estaba por delante del Atlético de Madrid. El conjunto rojiblanco reaccionó y Fernando Torres empató antes del descanso, pero el Lanzarote no desapareció. Eso es precisamente lo que hizo especial aquella noche. El equipo insular siguió creyendo. El Atlético dispuso de oportunidades y Javi Moreno llegó a estrellar un balón en el poste, pero la UD Lanzarote mantuvo abierta la eliminatoria y encontró fuerzas para seguir compitiendo. La prórroga comenzó a parecer una posibilidad real y, con ella, la posibilidad de que aquella noche entrara directamente en la historia. No sucedió.
El último golpe
Cuando faltaban pocos minutos para el final apareció José María Movilla. Su disparo acabó con el sueño. 1-2. El Atlético de Madrid evitaba la sorpresa y la UD Lanzarote quedaba eliminada, pero el resultado no consiguió borrar lo que había ocurrido durante aquellos minutos. Un equipo de la isla había conseguido ponerse por delante ante uno de los grandes del fútbol español, había
resistido, había hecho sufrir al Atlético y había obligado a un conjunto construido para competir en la máxima categoría a llegar hasta los últimos minutos para conseguir la clasificación. Por eso aquella derrota terminó convirtiéndose en un recuerdo victorioso en la memoria sentimental del club.
¿Cuánta gente vio aquella noche?
También aquí la historia guarda una pequeña particularidad. Las crónicas contemporáneas de EFE, AS y El País situaron la asistencia en torno a 4.500 espectadores. Una reconstrucción posterior de aquella noche, basada en la crónica de La Voz, elevó la cifra hasta aproximadamente 5.000. No es una diferencia que cambie la historia, pero sí conviene conservarla porque forma parte de la reconstrucción rigurosa de aquel acontecimiento. Lo importante es que la Ciudad Deportiva vivió una de esas noches en las que una isla entera parecía pendiente de un balón.
La coincidencia imposible
Y aquí es donde las dos historias vuelven a encontrarse. El 11 de septiembre de 1926 nació en Arrecife un niño llamado José Hernández. Aquel niño se marchó a Gran Canaria, jugó en Santa Catalina, creció en el Marino, se convirtió en campeón de Canarias, saltó al Atlético de Madrid, ganó dos Ligas, formó parte de una generación extraordinaria de futbolistas canarios, jugó con
Canarias contra San Lorenzo de Almagro, estuvo cerca del Mundial de Brasil y durante nueve temporadas llevó la camiseta rojiblanca. Exactamente 76 años después, el 11 de septiembre de 2002, la camiseta del Atlético volvió a aparecer en Lanzarote. Esta vez frente a otro grupo de futbolistas, esta vez en la Copa del Rey y esta vez fue la UD Lanzarote la que estuvo a punto de hacer historia.
Dos 11 de septiembre
No hace falta inventar una conexión que no existe. Hernández no jugó aquel partido de 2002 y la UD Lanzarote de aquella época no tenía relación deportiva con el Atlético campeón de los años cincuenta. La conexión es mucho más sencilla y quizá por eso resulta más sorprendente: la misma fecha, el mismo escudo y la misma isla como punto de partida o escenario. En 1926, un niño nacido en Arrecife comenzó, sin saberlo, una historia que lo llevaría hasta dos títulos de Liga. En 2002, un equipo de Lanzarote estuvo a unos minutos de conseguir una de las mayores sorpresas de su historia frente a aquel mismo club. Uno hizo historia vistiendo de rojiblanco. Los otros hicieron historia intentando derrotarlo. Y entre ambos acontecimientos hay exactamente 76 años. Quizá por eso el 11 de septiembre tenga un lugar especial en la memoria futbolística de Lanzarote: porque un día como ese nació uno de sus futbolistas más destacados y un día como ese, 76 años después, una isla volvió a mirar de frente al mismo escudo.
Fuentes consultadas y contrastadas
Club Atlético de Madrid, archivo y homenaje a José Hernández «Lobito Negro». Historia del Fútbol Canario, biografía deportiva de José Hernández y trayectoria en Santa Catalina, Marino, Atlético, Real Oviedo y Extremadura. Crónicas de Lanzarote, información sobre el homenaje del Cabildo a José Hernández en 2008. Tinta Amarilla, información biográfica y deportiva sobre «Lobito Negro». AS / EFE, crónica del UD Lanzarote-Atlético de Madrid del 11 de septiembre de 2002. El País, crónica del encuentro publicada el 12 de septiembre de 2002. BDFutbol, ficha del partido y datos del encuentro. Infoatleti, ficha histórica del partido. Lanzarote Deportiva, reconstrucción posterior de la eliminatoria basada en la crónica de La Voz.
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