Cuando nació una Voz en Lanzarote: Antonio María Manrique y aquella primera «La Voz» de 1905

El periodista e investigador nacido el 10 de septiembre de 1837 formó parte de la generación que convirtió la prensa en memoria de la isla. Aquella La Voz de Lanzarote no es la actual, nacida en 1985, pero ambas forman parte de una historia común

La Voz de Lanzarote, 1905. Foto: El Jable (ULPGC)

Una fecha para recuperar una voz 

Hay fechas que recuerdan un nacimiento. Y hay nacimientos que permiten descubrir una parte de la historia que teníamos delante y quizá no habíamos mirado suficientemente. 

El 10 de septiembre de 1837, en Tetir, Fuerteventura, nació Antonio María Manrique y Saavedra. Su partida de nacimiento pertenece a otra isla, pero buena parte de su trayectoria intelectual y profesional acabaría vinculada a Lanzarote. Se instaló en Arrecife como notario y allí desarrolló una intensa actividad como escritor, investigador y periodista. 

Fue uno de esos personajes difíciles de encerrar en una sola profesión. Escribió sobre historia y geografía, pero también sobre cuestiones muy concretas de la vida cotidiana. Le preocupaban las comunicaciones, la pesca, la educación, la economía y, especialmente, uno de los problemas que históricamente más han condicionado la vida de Lanzarote: el agua. 

 

Escribir para cambiar las cosas 

Manrique no concebía la prensa únicamente como un lugar donde contar lo que había sucedido. También podía servir para advertir, discutir, proponer y reclamar. 

A comienzos del siglo XX, en una Lanzarote castigada por las sequías, defendió la posibilidad de buscar agua en Famara y conducirla hasta Arrecife. También recomendó aprovechar las lluvias mediante la construcción de aljibes. 

Más de cien años después, sus preocupaciones resultan sorprendentemente familiares. Porque detrás de aquellos textos había una idea sencilla: el periodismo podía servir para pensar la isla antes de que los problemas se convirtieran en irreversibles. 

 

Cuando la prensa de Lanzarote apenas comenzaba a caminar 

Para comprender la dimensión de Manrique hay que situarse en la Lanzarote de finales del siglo XIX y comienzos del XX. La prensa insular estaba todavía dando sus primeros pasos. Los periódicos aparecían y desaparecían con enorme rapidez y algunos apenas sobrevivían unos meses. 

Manrique formó parte de aquel pequeño universo intelectual. Su nombre aparece relacionado con distintas cabeceras y estudios especializados le sitúan entre los colaboradores habituales de la prensa insular. 

 

Y entonces apareció aquella primera «La Voz» 

El 17 de mayo de 1905 apareció en Arrecife una cabecera titulada La Voz de Lanzarote. Fue una publicación de vida breve: dejó de editarse el 23 de julio de aquel mismo año. Jable, el Archivo de Prensa Digital de la ULPGC, conserva dos ejemplares, fechados el 17 y el 24 de junio.

La investigación de Mario Ferrer Peñate sobre la prensa de Lanzarote y Fuerteventura identifica entre sus colaboradores al erudito Antonio María Manrique, junto a Santiago Pineda Morales y Francisco Jordán. La publicación se anunciaba como «Periódico de intereses generales» y abordaba también asuntos de actualidad local. 

Así que aquí sí podemos establecer una conexión documental: Manrique formó parte de aquella primera «La Voz de Lanzarote» de 1905. 

 

Pero aquella «La Voz» no es la actual 

Y esta aclaración es fundamental. 

La La Voz de Lanzarote de 1905 pertenece a la historia de la antigua prensa insular. No es la misma cabecera que el periódico que hoy conocemos. Jable registra, además, otras publicaciones históricas con ese mismo nombre en 1913 y 1918. 

La actual La Voz de Lanzarote nació en 1985, décadas después. Por tanto, no debe hablarse de una continuidad empresarial o editorial entre aquella publicación de 1905 y el periódico actual. 

Lo que sí existe es algo más interesante para una efeméride: una continuidad de memoria periodística. La prensa de entonces y la de hoy pertenecen a momentos diferentes, pero ambas han contribuido a que Lanzarote quede escrita. 

 

La actual La Voz también ha recuperado a Manrique 

La conexión con el periódico actual no es una invención retrospectiva. La propia La Voz de Lanzarote ha dedicado espacio a recuperar la figura de Antonio María Manrique. 

En 2005, Lorenzo Lemaur Santana lo recordó en un artículo dedicado a personajes que dan nombre a calles de Arrecife. El texto destacaba su nacimiento en Tetir, su llegada a Lanzarote como notario y, especialmente, su defensa del abastecimiento regular de agua para Arrecife, incluida su propuesta de alumbrar aguas en Famara y conducirlas a la capital. 

La actual La Voz también ha conservado y puesto a disposición su propia memoria: en 2010 informó de la digitalización de sus primeros veinte años, entre 1985 y 2005, permitiendo consultar miles de noticias, reportajes y fotografías. 

Hay, por tanto, un hilo muy sencillo: Manrique escribió en la prensa de su tiempo; la actual La Voz ha vuelto a escribir sobre Manrique y conserva parte de la memoria periodística de la Lanzarote contemporánea. 

 

Una voz antigua y otra voz moderna 

Antonio María Manrique escribió en aquella La Voz de Lanzarote de 1905. La actual La Voz de Lanzarote nació en 1985. 

No son el mismo periódico. No son la misma empresa. No existe una continuidad editorial demostrada entre ambas. 

Pero sí pueden encontrarse en un lugar: la necesidad de contar Lanzarote y dejar constancia de lo que sucede en ella. 

Cuando la primera «La Voz» salió a la calle, Manrique ya llevaba décadas de actividad intelectual y periodística. Cuando la actual La Voz comenzó su andadura, aquella prensa pionera ya formaba parte de la historia. Hoy, ambas forman parte de una memoria mucho más amplia: la de una isla contada desde sus propias páginas.

 

El periodista que miraba hacia adelante 

Quizá por eso la figura de Antonio María Manrique merece ser recuperada cada 10 de septiembre. 

No solamente porque nació en esa fecha. No solamente porque escribió cientos de artículos. Ni siquiera únicamente porque su nombre aparece entre los colaboradores de aquella primera La Voz de Lanzarote. 

Merece ser recordado porque entendió algo que sigue teniendo plena vigencia: que escribir sobre una isla también es una forma de intervenir en ella. 

Manrique escribió sobre su pasado, pero también sobre sus problemas presentes y sobre el futuro que imaginaba para Canarias. Y algunos de aquellos problemas siguen acompañándonos: el agua, las comunicaciones, la economía, el territorio y la necesidad de que Lanzarote tenga una voz propia. 

 

Una historia que vuelve a encontrarse 

El 10 de septiembre de 1837 nació Antonio María Manrique. 

Décadas después, su firma quedó vinculada a aquella primera La Voz de Lanzarote, una publicación efímera que solo vivió unos meses. 

Ochenta años después de aquella experiencia periodística, en 1985, nació la La Voz de Lanzarote que conocemos hoy. 

No es la misma cabecera. No es la misma empresa. No es el mismo periódico. Pero hay algo que sí permite unirlas: la voluntad de contar Lanzarote y dejar memoria de ella. 

Han cambiado las máquinas de escribir por ordenadores, el papel por las pantallas y las hemerotecas por archivos digitales. Pero permanece la misma necesidad: que alguien cuente lo que sucede en Lanzarote para que, dentro de cien años, alguien pueda recordar que sucedió. 

Y quizá por eso, cada 10 de septiembre, convenga volver a buscar el nombre de Antonio María Manrique. 

Porque antes de que Lanzarote tuviera una memoria periodística como la que hoy conocemos, ya hubo hombres que se empeñaron en escribirla. 

Y él fue uno de ellos. 

Fuentes: Jable, Archivo de Prensa Digital de la ULPGC; Memoria de Lanzarote; estudios históricos sobre la prensa de Lanzarote y Fuerteventura; Mario Ferrer Peñate, El periodismo en la periferia de la periferia de Europa Occidental; archivo de La Voz de Lanzarote.

 

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