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Efemérides

La Cruz de los Caídos que el franquismo quiso inaugurar en Arrecife

El monumento se terminó para la visita de Franco a Lanzarote, pero no fue bendecido hasta 1956. Su historia, vinculada a la remodelación de la plaza de Las Palmas y a la intervención de Manrique, ha vuelto al centro del debate sobre la memoria democrática

La cruz de los caídos, a la derecha de la imagen, en la Plaza de Las Palmas en una imagen de archivo.
La cruz de los caídos, a la derecha de la imagen, en la Plaza de Las Palmas en una imagen de archivo.

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El 29 de octubre de 1950, las autoridades franquistas tenían previsto inaugurar la Cruz de los Caídos de la plaza de Las Palmas, frente a la iglesia de San Ginés, coincidiendo con la visita de Francisco Franco a Lanzarote. La fecha no era casual: aquel día se conmemoraba el aniversario de la fundación de Falange Española, en 1933. Sin embargo, el acto anunciado no llegó a celebrarse entonces. Aunque la obra estaba terminada, su inauguración y bendición se retrasaron hasta 1956, según la documentación fotográfica conservada en el archivo digital Memoria de Lanzarote.

El monumento nació en el contexto de la posguerra y de la voluntad del régimen de consolidar su interpretación de la Guerra Civil mediante símbolos instalados en los espacios públicos. Dedicada a los fallecidos del bando sublevado, la cruz ocupó un lugar central en la capital lanzaroteña y quedó asociada a la transformación urbanística de uno de sus enclaves más representativos.

La fotografía realizada por el estudio Martinón y Arteta el 28 de octubre de 1950, integrada en un álbum de la visita de Franco, incorpora una anotación que señala que el monumento estaba terminado, pero que no fue inaugurado ni bendecido hasta seis años después, debido a desavenencias de carácter religioso y político. Este testimonio permite diferenciar la fecha prevista para la ceremonia de la conclusión material de las obras y de la posterior bendición.

 

De una cruz pintada en la iglesia a un monumento en la plaza

El origen de la construcción se remonta a los primeros años de la posguerra, cuando una gran cruz negra pintada en la fachada de la iglesia de San Ginés, acompañada de una lápida con los nombres de vecinos fallecidos en el bando franquista, recordaba a los muertos de la contienda. La remodelación del templo obligó a abrir un acceso central en la fachada y supuso la desaparición de ambos elementos. La decisión provocó malestar entre parte de la población y llevó a las autoridades a promover un nuevo monumento en el centro de la plaza.

El cambio trasladó el homenaje desde el muro de la iglesia hasta un espacio público de gran visibilidad. La cruz adquirió así una presencia destacada en la vida cotidiana de Arrecife y se convirtió en una expresión de la memoria oficial impuesta por la dictadura, que honraba a los fallecidos de uno de los bandos mientras excluía a las víctimas del contrario.

 

15.885 pesetas para levantar la cruz

La financiación de la obra aparece recogida en la documentación histórica sobre la remodelación de la plaza. En la reunión del Consejo Provincial del Movimiento celebrada el 29 de septiembre de 1950 se consignaron 15.885 pesetas para construir la Cruz de los Caídos de Arrecife. En esa misma sesión se asignaron otras 7.000 pesetas a un monumento conmemorativo en Agaete, Gran Canaria.

El periódico Falange, en su edición del 5 de octubre de aquel año, informó de las obras de reforma de la plaza y anunció que en su centro se levantaría el monumento. La intervención contemplaba también la creación de un pequeño parque con bancos, parterres, plantas y alumbrado.

La construcción contó con financiación de la Jefatura Provincial del Movimiento y del Ayuntamiento de Arrecife. Además, el acta municipal del 14 de septiembre de 1950, citada en investigaciones históricas posteriores, recogía el compromiso de tener la obra preparada para la visita de Franco prevista para el 29 de octubre.

La coincidencia entre los acuerdos administrativos, la financiación y las noticias publicadas permite situar el proyecto en el contexto de aquel acontecimiento político. La remodelación de la plaza no se limitaba a una mejora urbanística: incluía la instalación de un símbolo destinado a perpetuar el homenaje promovido por el régimen.

 

César Manrique y la transformación de la plaza

La historia de este espacio también está vinculada a César Manrique, que intervino en su remodelación en 1950. El artista contribuyó a configurar un enclave urbano que adquiriría con el tiempo un importante valor patrimonial para Arrecife.

No obstante, la cruz no formaba parte del diseño original atribuido a Manrique. Las investigaciones históricas sobre la plaza señalan que el monumento fue incorporado por decisión de las autoridades franquistas y que no aparecía en los planos del artista.

La distinción resulta fundamental para comprender la evolución del lugar. La intervención urbanística de Manrique y la instalación posterior de la cruz respondieron a decisiones diferentes, aunque ambas terminaran formando parte del mismo paisaje durante décadas.

La plaza reunió así dos dimensiones históricas que conviene diferenciar: la transformación arquitectónica de la ciudad y la presencia de un símbolo político de la dictadura. Reconocer el valor patrimonial del espacio no exige ignorar las circunstancias en las que se incorporó el monumento.

 

Seis años hasta la bendición

La cronología constituye uno de los aspectos más relevantes de esta efeméride. La documentación de Memoria de Lanzarote sitúa la finalización de la cruz el 28 de octubre de 1950, víspera de la fecha prevista para su inauguración. Sin embargo, el acto no se celebró entonces y la bendición no llegó hasta 1956.

La anotación del álbum fotográfico atribuye el retraso a desavenencias entre las autoridades religiosas y políticas, aunque la documentación localizada no permite reconstruir con detalle la naturaleza del conflicto. Para profundizar en este episodio sería necesario consultar los archivos eclesiásticos y administrativos de la época.

Por ello, la formulación históricamente más rigurosa es que el monumento se terminó en 1950 con vistas a la visita de Franco y que su inauguración se había anunciado para el 29 de octubre, pero su bendición se demoró seis años. La diferencia es importante para evitar que una fecha prevista se presente como un acto efectivamente celebrado.

 

De símbolo franquista a controversia sobre la memoria democrática

Durante décadas, la cruz permaneció en el centro de la plaza de Las Palmas. Con el paso del tiempo, su significado histórico adquirió una nueva dimensión en el marco de las políticas de memoria democrática y del debate sobre la permanencia de los símbolos vinculados a la dictadura.

La aprobación de la Ley 20/2022, de Memoria Democrática, y la elaboración del catálogo autonómico de símbolos, calles, monumentos y menciones franquistas reabrieron la discusión sobre el futuro del conjunto. El estudio, realizado por especialistas de la Universidad de La Laguna, incluyó la cruz entre los elementos que debían examinarse a la luz de la normativa.

En julio de 2025, el monumento fue retirado durante las obras de rehabilitación de la plaza. El Cabildo de Lanzarote comunicó entonces que no debía volver a colocarse, al considerar aplicable la legislación de memoria democrática. La decisión abrió un nuevo enfrentamiento político y administrativo sobre la conservación de la pieza.

La controversia continuó en noviembre de ese año, cuando el alcalde de Arrecife, Yonathan de León, y el consejero insular de Obras Públicas, Jacobo Medina, anunciaron la reposición de la cruz. Los responsables municipales defendieron su mantenimiento y argumentaron que la retirada se había producido durante las obras por razones técnicas, mientras que las posiciones favorables a su eliminación insistieron en la necesidad de aplicar la normativa vigente.

La sucesión de decisiones convirtió el monumento en el centro de una discusión que trasciende su presencia física: qué elementos del pasado deben conservarse en los espacios públicos y cómo debe abordarse su significado histórico. Para determinar si se han producido resoluciones administrativas o judiciales posteriores, es necesario consultar los expedientes oficiales correspondientes.

 

Una fecha para recuperar la historia de Arrecife

El 29 de octubre de 1950 permite reconstruir un episodio significativo de la historia contemporánea de Lanzarote. La cruz refleja el uso que la dictadura hizo del urbanismo y de los símbolos conmemorativos para imponer una memoria oficial de la Guerra Civil, centrada en los fallecidos del bando vencedor.

Su trayectoria también muestra cómo los espacios urbanos acumulan significados diferentes a lo largo del tiempo. La plaza vinculada a la intervención de César Manrique terminó incorporando un monumento promovido por las autoridades franquistas, cuya presencia se prolongó mucho más allá de la desaparición del régimen.

La documentación permite establecer los principales hitos: la financiación pública de la obra en 1950, su preparación para la visita de Franco, el retraso de la bendición hasta 1956 y la controversia sobre su permanencia, reavivada en 2025. No acredita, en cambio, que la inauguración anunciada para el 29 de octubre de 1950 llegara a celebrarse.

Más de siete décadas después, la historia de la Cruz de los Caídos sigue planteando una cuestión de fondo para Arrecife: cómo preservar la memoria de la ciudad sin ocultar el contexto político en el que se levantaron algunos de sus monumentos.

 

Fuentes documentales

• Memoria de Lanzarote: Álbum de la visita de Franco VII. Fotografía del estudio Martinón y Arteta, fechada el 28 de octubre de 1950, con anotación sobre la finalización y posterior bendición del monumento.

• La Voz de Lanzarote: «La historia de la cruz franquista de la plaza de Las Palmas: levantada para la visita de Franco a Lanzarote», 12 de julio de 2025.

• Documentación municipal de Arrecife: Acta del 14 de septiembre de 1950, citada en investigaciones históricas sobre la construcción del monumento.

• Hemeroteca histórica: Periódico Falange, edición del 5 de octubre de 1950, con información sobre las obras de remodelación de la plaza.

• Gobierno de Canarias: Catálogo de símbolos, calles, monumentos y menciones franquistas en Canarias, elaborado por especialistas de la Universidad de La Laguna.

• Legislación: Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática.

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