Un jallo es un objeto arrastrado por la marea hasta la orilla de la costa que suele encontrarse en playas y callaos. Históricamente este hallazgo iba acompañado de una sensación de fortuna, estaba asociado a elementos de valor. Lamentablemente, con el aumento del consumo de plástico de un solo uso y las colillas, el oleaje no arrastra esporádicamente piezas valiosas, sino que impulsa a diario restos de la basura que el ser humano lanza al mar.
"Podríamos medir la cultura de un pueblo por la cantidad de basura que vemos a su alrededor tirada", lamenta José Goñi García, representante de la Asociación Custodia del Territorio Papacría. En una batalla por concienciar a la población de Lanzarote de los riesgos que genera una sola colilla, el conservacionista (como prefiere autodefinirse) carga con una representación gigante de un cigarro a medio fumar.
"Nosotros somos medioambiente, lo que estamos haciendo a la naturaleza nos lo estamos haciendo a nosotros", defiende Goñi, que cree que "verlo como un ente separado" es "un error absoluto". "Cuando una persona tira una colilla, me la está tirando a mí, me ofende de una manera brutal, yo soy la naturaleza, el medioambiente", continúa.
Una sola colilla puede contaminar hasta mil litros de agua
La colilla es el residuo más abundante que se encuentra en el planeta. Una sola puede contaminar entre cuarenta y mil litros de agua, "perjudicando a todos los organismos que de ella dependen". Así lo recoge el Informe General sobre Colillas de Cigarrillo, elaborado por Eco House Global. "Los animales se las están comiendo y van directamente a la cadena trófica", que luego llega a los humanos, resalta el conservacionista.
Estos desperdicios del tabaco han terminado formando parte del paisaje de Lanzarote y sus parajes naturales. Desde espacios protegidos como la playa de Papagayo, la costa de Famara o las piscinas naturales de Punta Mujeres, ningún rincón de la isla se libra de los restos de tabaco ni de la basura que se queda en el mar tras un día de playa.
"¿Eres un colillitas o un fumador?", cuestiona Goñi. Desde la Asociación Custodia del Territorio prefieren distinguir entre la figura de los fumadores, que asocian a personas que no tiran al suelo sus colillas; y la figura de los colillitas, como irónicamente denominan a los fumadores que se desprenden de su cigarrillo sin preguntarse dónde acabará.
A pesar de los riesgos que genera en el entorno es habitual toparse con zonas de baño repletas de estas colillas. Más allá de los riesgos ambientales y sociales que genera la basura, desde la Asociación Papacría han tratado de entender qué lleva a una persona a lanzar una colilla al suelo. José Goñi expone que son dos motivos: "la inconsciencia" y "la ignorancia". "La ignorancia no como insulto, sino como falta de cultura, ausencia de conocimiento", puntualiza.
Combatir el daño a la naturaleza desde el arte
"La basura que está en el interior, más en una isla, acabará en el mar", relata el medioambientalista. Desde la Asociación han elegido la vía del arte para concienciar a población a través del hemisferio derecho del cerebro. Entre estas medidas, han escogido portar colillas gigantes a actos multitudinarios como las Fiestas de Los Dolores o hacer un recorrido de la basura que genera un gran evento.
"Cuando ves un cuadro, cuando pintas, cuando escuchas música no te esfuerzas para escucharlo, estás disfrutando, sintiendo. Entonces nosotros intentamos a través del arte trasladar un mensaje", explica.
Goñi invita a la población a convertir en activista de su propio entorno. "No le vamos a decir 'chacho, hediondo, recoge eso' porque ya es pleito", aconseja. En cambio, "le dices: 'Ah, se te ha caído algo' y sigues caminando, superimportante que sigas caminando para que salgas de la escena".
Frente a ello, el representante de Papacría defiende que quienes ensucian el medioambiente arrojando basura se convierte en un "delincuente medioambiental. "En el artículo 45 de la Constitución se recoge que tenemos derecho a un medioambiente sano y el deber de conservarlo, [...] cuando vemos a una persona que tira una colilla en la calle o tira cualquier cosa y no decimos nada, nos convertimos en cómplices de ese delito".
