El Aeropuerto de Gran Canaria ha activado este lunes por la noche un operativo especial tras recibir una amenaza de bomba en el vuelo VY3008 de Vueling, que cubría la ruta entre Barcelona y Gran Canaria.
Según ha podido saber La Voz, la aeronave ha aterrizado sin novedad y se ha procedido al desembarque de los pasajeros, que han sido trasladados a una sala aislada. A continuación, ha quedado pendiente la inspección del avión y del equipaje. La principal hipótesis es que sea una falsa alarma.
La alerta también ha tenido repercusiones en la operativa aeroportuaria y ha afectado a pasajeros de otros vuelos. Entre ellos, los de un avión de Binter con destino a Lanzarote, que ya habían embarcado y se encontraban en la cola de despegue cuando el piloto les ha comunicado por megafonía que no podían despegar debido a una amenaza de bomba en el aeropuerto.
Según el testimonio de uno de los viajeros a La Voz, los pasajeros han permanecido en el interior del avión a la espera de conocer cómo evolucionaba la situación. Durante ese intervalo, varios aviones que tenían previsto aterrizar en Gran Canaria han estado dando vueltas en el aire a la espera de poder tomar tierra.
Finalmente, el vuelo de Binter con destino a Lanzarote ha podido despegar unos 20 minutos después de que el piloto informara a los pasajeros de la incidencia, según el relato de uno de los pasajeros a La Voz.
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