El 21 de septiembre de 1571, Lanzarote volvió a mirar al mar con miedo. Siete galeras procedentes de Salé y unos 400 hombres de desembarco, bajo el mando del corsario Dogalí, conocido como «El Turquillo», llegaron a la isla y desembarcaron en Arrecife. Desde allí avanzaron hacia Teguise, entonces centro político y administrativo de Lanzarote, sin encontrar una resistencia capaz de impedir su avance. La villa fue saqueada y su iglesia parroquial incendiada. La incursión se prolongó hasta el 7 de octubre y dejó, según la documentación histórica, numerosos cautivos.
Este 21 de septiembre de 2026, exactamente 455 años después, la historia vuelve a tener una cita con Lanzarote. Pero esta vez no llegan galeras desde el norte de África. Llegan arqueólogos al sur de la isla. San Marcial de Rubicón inicia hoy su séptima campaña de excavaciones, cinco semanas de investigación destinadas a seguir sacando a la luz uno de los enclaves fundamentales para comprender el comienzo de la presencia europea permanente en Canarias.
La coincidencia de las fechas permite mirar hacia dos momentos completamente diferentes de la historia insular. En 1571, Lanzarote era una isla vulnerable ante las incursiones corsarias. En 2026, la misma isla se convierte en territorio de investigación para reconstruir, a través de la arqueología, cómo comenzó una nueva etapa de su historia.
Un desembarco que volvió a demostrar la vulnerabilidad de Lanzarote
Dogalí, apodado «El Turquillo», había organizado en Salé una expedición formada por siete galeras y alrededor de 400 hombres. El 21 de septiembre de 1571 desembarcaron en Arrecife y emprendieron el camino hacia Teguise. La investigación histórica documenta que la expedición permaneció en Lanzarote hasta el 7 de octubre.
El episodio se produjo apenas dos años después de otro ataque traumático. En 1569, Calafat de Salé había atacado Lanzarote con una fuerza todavía mayor. La sucesión de incursiones hizo evidente la fragilidad defensiva de la isla y provocó una profunda sensación de inseguridad entre sus habitantes.
Cuando Dogalí llegó en 1571, la respuesta de la población fue buscar refugio. El conde de Lanzarote, Agustín de Herrera y Rojas, se retiró con parte de sus hombres al castillo de Guanapay, en Teguise. Otros habitantes buscaron protección en lugares como la Cueva de los Verdes.
Los atacantes consiguieron llegar hasta la Villa de Teguise, saquearla y provocar importantes daños. La expedición regresó al mar el 7 de octubre con cautivos y bienes obtenidos durante la incursión.
El ataque cambió también la historia de las defensas
El episodio de 1571 no puede entenderse de manera aislada. Lanzarote había sufrido ataques anteriores y volvería a sufrirlos después. La presión corsaria obligó a replantear la defensa de la isla y a prestar una atención creciente a sus principales puntos de acceso.
Arrecife adquirió así una importancia estratégica cada vez mayor. El puerto, que acabaría convirtiéndose en el gran eje urbano y comercial de Lanzarote, también debía ser protegido frente a las incursiones procedentes del exterior.
La historia de Lanzarote quedó marcada durante décadas por esa contradicción: una isla abierta al Atlántico y, al mismo tiempo, expuesta por ese mismo océano a ataques, saqueos y capturas.
Y mucho antes de Dogalí estaba el Rubicón
Cuando «El Turquillo» desembarcó en Arrecife en 1571, San Marcial de Rubicón llevaba casi 170 años formando parte de la historia europea de Canarias.
El enclave situado en el actual municipio de Yaiza está vinculado a la expedición de Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle, que llegó a Lanzarote en 1402. La investigación arqueológica y documental considera San Marcial de Rubicón el primer asentamiento europeo permanente en el proceso de conquista de Canarias. El enclave alcanzó posteriormente la condición de ciudad.
Aquella fundación convirtió el extremo sur de Lanzarote en uno de los escenarios decisivos de la transformación que experimentaría el archipiélago durante el siglo XV.
Allí se encuentran las huellas de una sociedad que comenzó a formarse a partir del contacto entre los habitantes indígenas de las islas, los europeos llegados con la conquista y población procedente del norte de África.
Por eso el Rubicón no es solamente un yacimiento arqueológico de Lanzarote. Es un lugar desde el que se puede estudiar el nacimiento de una nueva sociedad atlántica.
Una ciudad que empieza a aparecer bajo la tierra
Las excavaciones desarrolladas durante los últimos años han permitido identificar diferentes estructuras relacionadas con aquel asentamiento: una torre-fortaleza, una iglesia, pozos, espacios habitacionales y una necrópolis.
Los métodos utilizados no se limitan a abrir zanjas. La investigación combina documentación histórica, excavación estratigráfica, prospección superficial, geofísica y arqueología subacuática.
En campañas anteriores, la geofísica permitió localizar estructuras enterradas y posteriormente comprobar sobre el terreno algunas de ellas. Entre los hallazgos se identificaron estructuras de mampostería, niveles de ocupación del siglo XV, cerámicas aborígenes y coloniales, hogares y un tramo de muro de casi dos metros de espesor relacionado con lo que las fuentes históricas denominan el Castillo del Rubicón.
La investigación también ha permitido estudiar objetos cotidianos que ayudan a reconstruir cómo era la vida en aquel primer asentamiento europeo.
Entre los descubrimientos destaca un conjunto de monedas localizado durante las excavaciones de 2021. El estudio científico de ese hallazgo lo considera la primera muestra documentada de los inicios de la circulación monetaria en Canarias.
Diecisiete individuos y una historia que también se puede leer en los huesos
La investigación del Rubicón ha entrado en los últimos años en una dimensión todavía más reveladora: el estudio de los restos humanos encontrados en el yacimiento.
Durante las diferentes campañas se han localizado enterramientos correspondientes al siglo XV. En 2023 aparecieron diez individuos; en 2024 se localizaron tres más y durante la sexta campaña se recuperaron otros cuatro, elevando a 17 los individuos humanos documentados hasta el momento, según la información facilitada por el Ayuntamiento de Yaiza.
Estos restos no son únicamente testimonios funerarios. Permiten estudiar cronología, alimentación, enfermedades, condiciones de vida, relaciones de parentesco y procedencia geográfica.
La investigación publicada en 2026 sobre cinco individuos de San Marcial de Rubicón ha aportado además información bioantropológica y paleogenómica. El estudio identifica ascendencia europea en individuos masculinos que puede relacionarse con poblaciones andaluzas llegadas a la isla durante y después de la conquista, mientras que las muestras femeninas estudiadas presentan una ascendencia norteafricana compatible con población morisca trasladada a las islas.
Es una de las grandes aportaciones del Rubicón: la historia que durante siglos se había contado mediante crónicas y documentos empieza también a poder reconstruirse a través de los restos materiales y humanos.
El Rubicón también mira hacia el mar
La investigación ya no se limita al espacio terrestre.
Las prospecciones arqueológicas se han extendido al litoral comprendido entre Punta de Papagayo y Playa de las Mujeres, donde se han realizado trabajos de arqueología subacuática para investigar posibles restos relacionados con la expedición franconormanda que inició el proceso de conquista de Canarias.
La ampliación hacia el mar añade otra dimensión al proyecto. El Rubicón no era un lugar aislado: su existencia estaba directamente relacionada con el océano y con las embarcaciones que transportaron hasta Lanzarote a los protagonistas de aquel proceso.
21 de septiembre de 2026: vuelve la arqueología
Hoy, 21 de septiembre, comienza la séptima campaña de investigación arqueológica de San Marcial de Rubicón.
Los trabajos se prolongarán durante aproximadamente cinco semanas y se desarrollarán mediante la colaboración del Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Yaiza, la
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de La Laguna. Las cuatro instituciones han prorrogado además su acuerdo para garantizar la continuidad de las investigaciones durante los próximos dos años.
El objetivo no es simplemente encontrar nuevos restos.
Cada muro, cada fragmento de cerámica, cada moneda y cada enterramiento puede aportar una pieza más para reconstruir cómo era aquel asentamiento nacido en los primeros años del siglo XV.
El proyecto avanza además hacia un objetivo de futuro: convertir el enclave en un parque arqueológico de sitio, con criterios de conservación, investigación, divulgación y visitas controladas.
Dos 21 de septiembre, dos formas de mirar la historia
En 1571, el mar trajo a Lanzarote a Dogalí y a sus hombres. La isla sufrió el saqueo, el incendio y el cautiverio. La población buscó refugio y las autoridades comprendieron, una vez más, la necesidad de reforzar sus defensas.
En 2026, el mismo calendario trae al Rubicón a arqueólogos, investigadores y estudiantes. La diferencia no puede ser mayor.
Hace 455 años, Lanzarote intentaba proteger lo que tenía de quienes llegaban por mar.
Hoy intenta recuperar, precisamente desde sus costas, aquello que el tiempo ha escondido.
Dogalí llegó a Lanzarote para llevarse parte de su historia. Cuatro siglos y medio después, los arqueólogos regresan al Rubicón para recuperarla.
Y quizá esa sea la mejor manera de entender esta coincidencia del calendario: un 21 de septiembre Lanzarote fue escenario de una incursión que dejó destrucción y cautivos; otro 21 de septiembre, 455 años después, la isla abre la tierra para encontrar las huellas de cómo comenzó una de sus historias más decisivas.
Fuentes:
• Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, estudios históricos sobre la incursión de Dogalí, «El Turquillo», en Lanzarote en 1571.
• Estudio académico sobre las invasiones norteafricanas de Lanzarote durante el siglo XVI. • Gobierno de Canarias, proyecto de investigación arqueológica de San Marcial de Rubicón.
• Arqueología y Territorio Medieval, estudio sobre San Marcial de Rubicón y el comienzo de la circulación monetaria en Canarias.
• Journal of Archaeological Science: Reports, estudio de bioantropología y paleogenómica de la población de San Marcial de Rubicón, publicado en 2026.
• Gobierno de Canarias, prospecciones arqueológicas subacuáticas en el entorno de San Marcial de Rubicón.
• Ayuntamiento de Yaiza / información sobre la séptima campaña arqueológica prevista para el 21 de septiembre de 2026.
• Gobierno de Canarias, resultados de la sexta campaña y proyecto de futuro parque arqueológico.
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