El 19 de septiembre de 2013 nadie sabía todavía si aquella idea iba a funcionar. ¿Acudiría el público? ¿Responderían las calles? ¿Aceptarían los bares y establecimientos convertirse en parte de un festival sin recinto? ¿Y si Arrecife simplemente no estaba preparada para aquello?
Había que esperar, abrir las calles, comprobar si el público respondía y descubrir si una ciudad podía convertirse, durante unas horas, en un festival. Hoy conocemos la respuesta.
Pero aquel 19 de septiembre tenía algo especial. Al día siguiente, viernes 20, comenzaba la primera edición de Arrecife en Vivo, una propuesta que rompía con el modelo tradicional de festival: no habría un único recinto, ni una entrada, ni un escenario central al que acudir. La música se repartiría por distintos puntos de Arrecife y el público tendría que caminar para encontrarla.
La primera edición se desarrolló entre el 20 de septiembre y el 11 de octubre de 2013. Fueron cuatro viernes y 16 grupos de estilos diferentes, con escenarios estratégicamente situados en la Avenida Marítima y el entorno del Charco de San Ginés. La fórmula era sencilla de explicar, aunque mucho más difícil de poner en práctica: sacar los conciertos a la calle, integrar a los establecimientos de la zona y convertir el recorrido del público en parte de la propia experiencia.
La idea había surgido de la mano de Semi Gil y Tirso Blancas, vinculados a HSmith Solutions, empresa encargada de crear y producir el proyecto. En una entrevista posterior, ambos recordaron que el concepto tomó forma después de un viaje a Las Palmas de Gran Canaria, donde conocieron una propuesta de conciertos itinerantes denominada Ruta Playa Viva. Aquella experiencia les hizo pensar que el formato podía trasladarse a Lanzarote.
Y así nació una idea que entonces parecía arriesgada: hacer que Arrecife dejara de ser simplemente el lugar donde se celebraban los conciertos para convertirse en el propio escenario.
El primer viernes reunió a Momentos de Rumba, Los Verbenas, África Yeah y Tihuya Cats. Cuatro propuestas musicales diferentes y un mismo objetivo: poner en marcha una experiencia que dependía tanto de los artistas como de la respuesta de quienes decidieran salir a caminar por la ciudad.
La primera edición terminó el 11 de octubre. Las cuatro jornadas habían demostrado que el modelo podía funcionar y que los establecimientos, el público y los músicos podían compartir un mismo espacio sin necesidad de levantar un recinto cerrado. Las informaciones publicadas entonces hablaron de una participación que había superado las expectativas iniciales.
A partir de ahí, Arrecife en Vivo comenzó a crecer sin abandonar la idea que le había dado origen.
En 2015 llegó su tercera edición. Y precisamente un 19 de septiembre, como hoy recuerda esta efeméride, la ciudad volvía a prepararse para una nueva jornada de conciertos. Aquella noche, además, quedó una pequeña historia que resume bien la capacidad de improvisación que exige
un festival al aire libre: la niebla en el aeropuerto de Tenerife Norte impidió viajar a Los Contratiempos y Joe’s Band, que tuvieron que ser sustituidos por Tana y Cía y Treintaytantos.
El cambio no frenó la convocatoria. La Voz de Lanzarote informó entonces de un nuevo éxito de público y de una jornada musical que superó las siete horas. El festival ya no era aquella incógnita de 2013: había encontrado su espacio en el calendario cultural de Arrecife.
Ese mismo año llegaron también los primeros reconocimientos externos. Arrecife en Vivo fue nominado a cinco categorías de los Premios Fest: Mejor Festival de Pequeño Formato, Mejor Campaña de Comunicación, Mejor Producción, Mejor Festival con Actividades Paralelas y Mejor Zona de Restauración. En aquella edición participaron 17 establecimientos.
En 2016 llegó un reconocimiento especialmente significativo. Arrecife en Vivo se convirtió en el ganador del premio al Mejor Festival de Pequeño Formato de España en la primera edición de los Iberian Festival Awards, celebrada en Lisboa. Era la confirmación de que aquel experimento nacido en las calles de Arrecife había adquirido dimensión nacional.
Tres años después, en 2019, llegó otro reconocimiento en los mismos premios: Mejor Festival de Formato Medio de España. Para entonces, el proyecto había consolidado su personalidad y su capacidad para combinar música, espacio público, actividad comercial y participación ciudadana.
La historia siguió creciendo. En 2023, con motivo de su décimo aniversario, las cifras permitían medir la distancia recorrida desde aquella primera noche de 2013: alrededor de 200 bandas habían pasado por el festival y más de 100.000 personas habían participado en sus distintas ediciones. Aquel año la programación alcanzó los 160 artistas y se amplió a cinco jornadas.
Pero las cifras solo cuentan una parte de la historia.
La otra está en la transformación del espacio público. Arrecife en Vivo ha convertido durante años calles, plazas y zonas del litoral en lugares de encuentro alrededor de la música. Su propuesta se ha vinculado también a la dinamización de la hostelería, el comercio y otros sectores relacionados con la actividad turística y urbana.
Con el paso del tiempo, el proyecto incorporó además iniciativas vinculadas a la formación, la promoción de artistas canarios y la participación de nuevos músicos, entre ellas Cantera Rock y AEV Channel. La intención era que el festival no se limitara a programar conciertos, sino que generara también un espacio de apoyo y difusión para la escena musical.
Y todavía quedaba otro reconocimiento. En 2025, Arrecife en Vivo obtuvo el premio al Mejor Festival con Programación Cultural de España en los Iberian Festival Awards, sumando así su quinta distinción en los 13 años de trayectoria que entonces se contabilizaban.
Hoy, en septiembre de 2026, aquella fórmula continúa formando parte del calendario cultural de Arrecife. El festival mantiene su carácter itinerante y vuelve a repartir la música por distintos puntos de la ciudad.
Pero conviene volver al principio.
Al 19 de septiembre de 2013.
A aquellas horas previas en las que todavía no existían las estadísticas, los premios ni los aniversarios. Solo había una idea, varios escenarios por montar, 16 grupos preparados y una pregunta que nadie podía responder todavía: ¿funcionaría?
Funcionó.
Lo más curioso es que aquella primera edición no necesitó grandes cifras para hacer historia. Solo necesitó cuatro viernes, 16 bandas, un puñado de escenarios y una ciudad dispuesta a salir a la calle. Lo demás vino después.
Pero la historia empezó allí, en septiembre de 2013, cuando Arrecife dejó de esperar a que la música llegara a sus escenarios y decidió salir a buscarla por sus propias calles. Hoy, cada vez que vuelve Arrecife en Vivo, aquella primera apuesta sigue sonando.
Y por eso, más de una década después, aquella ciudad que salió a caminar detrás de la música ya forma parte de su propia historia.
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