La Villa de Teguise vivió con profunda fe y solemnidad el día en honor a Nuestra Señora del Carmen

Tras la celebración de la misa comenzó la procesión que recorrió el casco histórico de La Villa

Procesión de Nuestra Señora del Carmen, 2026
Procesión de Nuestra Señora del Carmen, 2026

La Villa de Teguise amaneció con un ambiente muy diferente al de cualquier otra jornada. Era el día grande de sus fiestas, la festividad de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de los Marineros, una advocación mariana que ocupa un lugar privilegiado en el corazón de los teguiseños, quienes generación tras generación acuden a Ella para darle gracias por los favores recibidos y encomendarle la protección de sus familiares y de cuantos hacen de la mar su forma de vida.

Desde primeras horas de la mañana La Villa de Teguise respiraba un aire de fiesta y tradición. La imagen de Nuestra Señora del Carmen lucía especialmente radiante, bellamente entronizada y engalanada con una exquisita ornamentación floral que realzaba aún más su extraordinaria belleza. En el interior de la iglesia matriz de Nuestra Señora de Guadalupe no cabía un alma más. Sus tres naves se encontraban completamente llenas de fieles que quisieron participar en una celebración tan significativa, muchos de ellos luciendo sus mejores galas e incluso estrenando vestimenta, recuperando así una hermosa costumbre heredada de nuestros mayores que continúa formando parte de las tradiciones más entrañables de esta histórica villa.

A las doce del mediodía dio comienzo la Solemne Eucaristía, presidida por el reverendo Antonio Perera Pérez, párroco de Nuestra Señora del Pilar, en Guanarteme (Las Palmas de Gran Canaria), acompañado por el párroco titular de Teguis. Juan Manuel Molina. La ceremonia estuvo revestida de un profundo sentido espiritual y litúrgico, mientras que el Coro Parroquial bajo lla dirección de la profesora Milagros Herrera, contribuyó con sus interpretaciones a engrandecer aún más una celebración marcada por la emoción, el recogimiento y la oración.

Concluida la Santa Misa llegó uno de los momentos más esperados de la jornada. El incesante repicar de las campanas, los prolongados aplausos de los fieles y el estruendo de las tradicionales tracas anunciaron la salida procesional de Nuestra Señora del Carmen. Justo en el instante en que la venerada imagen cruzaba el pórtico del templo, fue recibida con enorme entusiasmo por la Banda de Música "Teguiband", de Teguise, dirigida por el profesor Ayoze Rodríguez, cuyas interpretaciones acompañaron con solemnidad el caminar de a Patrona de los Marineros.

La procesión recorrió las centenarias calles empedradas del Conjunto Histórico de La Villa de Teguise en una luminosa mañana que parecía sumarse también a la celebración. A lo largo del recorrido, la imagen estuvo arropada por los sacerdotes celebrantes, las autoridades civiles y militares y una multitud de fieles que caminaros tras Ella con absoluto respeto, profunda devoción y sincero recogimiento, ofreciendo una de las estampas más emotivas y representativas de las fiestas.

Cada rincón del casco histórico se convirtió en un auténtico escenario de fe, donde tradición, cultura y sentimiento religioso volvieron a darse la mano para mantener vivo un legado transmitido de padres a hijos. No faltaron las miradas emocionadas, las oraciones pronunciadas en silencio ni las muestras de cariño hacía la Virgen, reflejo de una devoción que permanece intacta con el paso de los años.

Al regresar al templo, antes de franquear nuevamente el pórtico de la iglesia. Nuestra Señora del Carmen fue despedida con una cerrada ovación, vivas y emocionados vítores que pusieron el broche de oro al acto central de una fiestas profundamente arraigadas en el sentir popular de La Villa de Teguise.

Así concluyó el día grande de las fiestas en honor a la Patrona de los Marineros, una jornada vivida con extraordinaria solemnidad, elegancia y fervor religioso, en la que vecinos y visitantes respondieron fielmente a la llamada de la Madre para agradecer su protección y depositar, una vez más sus esperanzas y plegarias bajo su amparo.

Porque más allá del protocolo y de la brillantez de los actos, la festividad de Nuestra Señora del Carmen vlvió a demostrar que La Villa de Teguise le fe sigue siendo una herencia viva, una tradición profundamente arraigada y un sentimiento que uno a todo un pueblo alrededor de la imagen de si querida Patrona de los Marineros.