Tinajo volvió a vestirse de tradición, de música y de emociones. La noche del pasado sábado quedará para siempre grabada en la memoria de la gran familia de la Agrupación Musical Cultural Timbayba de Tinajo. Enmarcado en las fiestas patronales en honor a San Roque, el salón social de Tinajo acogió una velada muy especial; la celebración del XXV Festival Folclórico de Timbayba, uuna edición que tuvo además un significado todavía más profundo al coincidir con la conmemoración de sus cuarenta años de historia, bajo el hermoso lema "40 Años al Sol".
Y quizá no exista mejor manera de describir lo vivido que diciendo que aquella no fue simplemente una noche de folclore. Fue una noche de sentimientos. Una noche de recuerdos. Una noche de reencuentros. Una noche de amistad.
El salón social se quedó pequeño ante la respuesta del público. Familiares, amigos, vecinos y admiradores de Timbayba quisieron acompañar a la agrupación en una fecha tan señalada. El aforo se completó y hasta los más rezagados tuvieron que permanecer de pie junto a la puerta de entrada. Nadie quería perderse una celebración que, desde mucho antes de comenzar, ya prometía ser inolvidable.
Pero si hubo algo que hizo verdaderamente especial este vigésimo quinta edición del Festival Folclórico fue que Timbayba abrió de par en par las puertas de su casa para volver a encontrarse con quienes en algún momento de estos cuarenta años, formaron parte de ella.
El escenario se convirtió así en un lugar de reencuentro.
Volvieron los antiguos compañeros y compañeras. Regresaron recuerdos que parecían dormidos. Y volvieron también los abrazos que solo pueden darse entre personas que han compartido muchos momentos de sus vidas.
Fue emocionante contemplar el encuentro entre bailadores y bailadoras, tocadores y tocadoras, solistas, hombres y mujeres de distintas generaciones, personas que en algún momento caminaron juntas dentro de esta gran familia que es Timbayba.
Porque cuarenta años dan para mucho.
Dan para aprender, para crecer, para equivocarse y volver a empezar. Dan para hacer amigos que terminan convirtiéndose en familia. Dan para acumular historias, anécdotas, ensayos, actuaciones, viajes, nervios antes de salir al escenario, risas, esfuerzos y también alguna que otra lágrima.
Y dan, sobre todo, para dejar una huella.
Una huella que quedó perfectamente reflejada aquella noche sobre el escenario del salón social de Tinajo.
Cada una de esas personas que durante estos cuarenta años entregaron parte de su tiempo, de su ilusión y de su vida a Timbayba contribuyó a hacer posible que hoy la agrupación pueda seguir defendiendo con orgullo una de las mayores riquezas de nuestras islas; la cultura y las tradiciones de Canarias.
Generación tras generación, Timbayba ha asumido el compromiso de mantener vivas nuestras costumbres, preservarlas y transmitirlas. De llevar nuestros cantos y nuestros bailes allá donde sean llamados y de hacerlo siempre llevando con orgullo el nombre de Tinajo y de Lanzarote.
Y esa noche, todos ellos volvieron a sentirse parte de una historia común.
Una historia que continúa escribiéndose.
Sobre el escenario sonaron con fuerza especial las Folías, Seguidillas, Sorondongo, Isas y Malagueñas. Las voces, los instrumentos y el sonido de nuestros ritmos tradicionales llenaros cada rincón del salón. Y junto a la música, las vistosas y elegantes coreografías fueron dibujando sobre el escenario un auténtico cuadro de tradición, color y sentimiento.
Un cuadro que, por su belleza, por su significado y por la emoción que transmitía, ya quisiera pintar el mejor de los pintores.
Pero aquella noche hubo algo que sonó todavía más fuerte que la música; el aplauso y el cariño de quienes estaban allí.
Para los actuales componentes de Timbayba, el apoyo recibido será difícil de olvidar. Celebrar el XXV Festiva Folklórico y, al mismo tiempo, alcanzar los 40 años de trayectoria no es algo que suceda todos los días.
Por eso, el respaldo recibido aquella noche no solo fue un motivo de alegría.
Fue también un compromiso.
El compromiso de seguir trabajando.
De no bajar la guardia.
De continuar poniendo ilusión, esfuerzo y corazón para que nuestros cantos y nuestros bailes sigan vivos y puedan continuar pasando de generación en generación.
Porque Timbayba no es solamente una agrupación folklórica.
Timbayba es una familia.
Una familia formada por muchas generaciones de hombres y mujeres unidos por una misma pasión.
Una familia que sabido crecer sin olvidar sus raíces.
Una familia que forma ya parte de la historia cultural de Tinajo y de Lanzarote.
Y precisamente por eso, la noche del pasado sábado fue también la noche de dar las gracias.
Gracias, con mayúsculas.
Gracias al público, por acompañarles y apoyarles siempre.
Gracias a las familias, por comprender, animar y sostener tantas horas de ensayos, actuaciones y dedicación.
Gracias a todos los compañeros y compañeras, especialmente a quienes acudieron a la llamada para volver a comparitir escenario y recuerdos.
Gracias al Ayuntamiento de Tinajo, por estar siempre que Timbayba lo ha necesitado y por acompañar a la agrupación en una fecha tan importante.
Gracias a los fotógrafos, técnicos de luz y sonido, por su trabajo, muchas veces silencioso, pero imprescindible para que cada actuación pueda convertirse en un noche especial.
Y gracias, sobre todo, a todas las personas que durante estos cuarenta años han puesto su granito de arena para qe Timbayba pueda celebrar hoy sus "40 Años al Sol".
Porque una agrupación no se construye únicamente con canciones, instrumentos o coreografías.
Se construye con personas.
Con amistad.
Con compañerismo.
Con compromiso.
Con generosidad.
Y con muchas horas compartidas.
Quizá por eso, cuando las luces se apagaron y el último acorde comenzó a perderse en el aíre, no terminó realmente la celebración. Porque lo vivido aquella noche permanecerá en el recuerdo de todos los que tuvieron la fortuna de formar parte de ella.
Cuarenta años después, Timbayba continúa caminando.
Y lo hace acompañada por quienes estuvieron ayer, por quienes están hoy por quienes llegarán mañana.
"40 Años al Sol", no es solamente una celebración del tiempo transcurrido. Es el reconocimiento a cuatro décadas de esfuerzo, de música, de tradición y de amor por nuestras raíces.
Es mirar hacía atrás con orgullo, pero también mirar hacia adelante con ilusión.
Y es comprender que, cuando existe amistad, compañerismo y pasión por aquello que se hace, los años no pesan.
Los años dejan huella.
Y en el caso de Timbayba, cuarenta años han dejado una huella imborrable en el corazón de Tinajo y de Lanzarte.
La noche del pasado sábado, la gran familia de Timbayba volvió a abrazarse.
Y quizá ese abrazo colectivo sea la mejor fotografía de estos cuarenta años.
Un abrazo entre generaciones.
Entre pasado y presente.
Entre quienes estuvieron y quienes siguen estando.
Un abrazo que dice, sin necesidad de palabras, que la historia continúa.
Que la música continúa.
Que nuestras tradiciones continúan.
Y que mientras exista una voz que cante, unas manos que toquen, unos pies que bailen y un corazón dispuesto a defender nuestras raíces. Timbayba seguirá llevando con orgullo el nombre de Tinajo, de Lanzarote y de Canarias allí donde vaya.
De corazón, muchísimas gracias. Timbayba, por estos "40 Años al Sol". y por todo lo que todavía está por venir.
Añadir La Voz de Lanzarote como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.