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Sintonía por la Salud Mental: cuando la música se convierte en un abrazo

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, la Asociación Salud Mental El Cribo ha organizado una serie de actos que pretende, sobre todo, sensibilizar, concienciar y recordarnos que cuidar nuestra mente es también cuidar nuestra vida

Asociación Salud Mental El Cribo
Asociación Salud Mental El Cribo

El Cribo inauguró en El Fondeadero de Puerto del Carmen su programa de actos con motivo del Día Mundial de la Salud Mental.

Hay palabras que necesitan ser escuchadas. Hay realidades que necesitan ser visibilizadas. Y hay causas que, más que discursos, necesitan de la unión, de la solidaridad y del compromiso de toda una sociedad.

La salud mental es una de ellas.

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, la Asociación Salud Mental El Cribo, entidad sin ánimo de lucro fundada en 1992 en Arrecife de Lanzarote y dedicada a mejorar la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental y de sus familias, ha organizado una serie de actos abiertos a todas aquellas personas que quieran sumarse a una celebración que pretende, sobre todo, sensibilizar, concienciar y recordarnos que cuidar nuestra mente es también cuidar nuestra vida.

El primero de estos encuentros tuvo lugar la tarde del pasado martes, a las 19.30 horas, en el Centro Cívico El Fondeadero, en Puerto del Carmen.

Y qué mejor manera de comenzar que a través de la música.

Bajo el hermoso título de "Sintonía por la Salud Mental", se celebró un encuentro de corales que convirtió este espacio en un punto de unión, de emociones compartidas y, sobre todo, de esperanza.

El acto oficial comenzó con las palabras de bienvenida de la presidenta de El Cribo, Rosa María González Betancort, quien, visiblemente emocionada, se dirigió al público asistente, entre el que se encontraba el consejero de Bienestar Social del Cabildo de Lanzarote y La Graciosa, Marciano Acuña, y el concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de Tías, Nicolás Saavedra.

Sus primeras palabras sirvieron para situar el verdadero significado de aquella tarde:

"Hoy aquí, en El Fondeadero de Puerto del Carmen, celebramos el primer acto que, a lo largo de esta semana, vamos a presentar en diferentes escenarios con motivo del Día Mundial de la Salud Mental".

Este año, el lema elegido es "Haz match con la Salud Mental", una llamada a unir fuerzas, a trabajar desde la colectividad y a impulsar medidas que contribuyan a mejorar el bienestar psicosocial y emocional, especialmente entre las personas jóvenes.

Y es que detrás de las estadísticas existen rostros, historias, familias y sueños.

La presidenta de El Cribo puso el acento precisamente en esa juventud que atraviesa momentos especialmente delicados, ante el preocupante aumento de los trastornos de ansiedad, la depresión, las autolesiones y las conductas suicidas entre adolescentes y jóvenes.

Recordó que una parte muy importante de los problemas de salud mental comienza antes de alcanzar la mayoría de edad, y subrayó que estas dificultades no pueden entenderse únicamente desde una perspectiva individual o clínica.

También influyen el contexto económico, la precariedad, el uso de las redes sociales, el aislamiento digital y la incertidumbre ante el futuro.

Porque ser joven debería ser, ante todo, una etapa de oportunidades.

Una etapa para descubrir quiénes somos, para construir sueños y proyectos, para equivocarnos y volver a intentarlo. Pero también es un periodo en el que aparecen presiones relacionadas con los estudios, el empleo, la vivienda, las relaciones personales y la propia autonomía.

Por eso, hablar de salud mental juvenil en Canarias  -  como señaló Rosa María González Betancort  - significa hablar también de condiciones de vida dignas, oportunidades, apoyo comunitario y responsabilidad política y social.

Significa construir entre todos entornos protectores, accesibles y capaces de acompañar a quienes más lo necesitan.

Y desde ese compromiso, la presidenta quiso poner sobre la mesa una serie de reivindicaciones que deberían ser también un compromiso colectivo: prevención y promoción de la salud mental en los ámbitos educativo, laboral y comunitario; una atención sociosanitaria temprana y continuada; condiciones de vida dignas en materia de vivienda, empleo, educación y autonomía; el fortalecimiento de las redes de apoyo y la lucha contra la soledad no deseada; un uso saludable de la tecnología y la prevención del ciberacoso; y, especialmente, incorporar la voz de las personas jóvenes en las políticas que afectan directamente a sus vidas.

Palabras que fueron mucho más allá de un discurso institucional.

Palabras que hablaban de personas.

De jóvenes.

De familias.

De un sociedad que tiene la obligación de no mirar hacia otro lado.

Y entonces llegó la música

Finalizado el saludo de bienvenida, el escenario de El Fondeadero se transformó.

Llegó el momento de "Sintonía por la Salud Mental", un concierto concebido con una hermosa finalidad: conectar a las personas a través del poder de la música y utilizar ese lenguaje universal como herramienta de sensibilización sobre la importancia de cuidar nuestra salud mental.

Porque la música también acompaña.

La música abraza cuando las palabras no encuentran el camino. La música une generaciones, rompe distancias y consigue que, durante unos instantes, todos compartamos una misma emoción.

Sobre el escenario estuvieron las corales "El Cribo Canta" y "Voces de Tías", ambas bajo la dirección del profesor Arnold Bonilla, quien supo conducir una velada marcada por la variedad y el entusiasmo.

El repertorio fue recorriendo diferentes estilos y recuerdos con canciones como "Tammy", "Llamarada", "La Bikina" y "Piel Canela", piezas que fueron llenad de música cada rincón de El Fondeadero. 

Pero todavía quedaba el momento más especial.

Las dos agrupaciones se unieron para ofrecer conjuntamente "El Volcán", "Buenas América" y "Ovejita Negra".

Dos corales.

Una sola voz.

Un mismo mensaje.

Y un público que supo reconocer el esfuerzo y la sensibilidad de todos los participantes con una larga y merecida ovación.

Así, entre canciones, aplausos y emociones compartidas, llegaba a su final este primer acto organizado por l Asociación Salud Mental El Cribo con motivo del Día Mundial de la Salud Mental.

Una tarde para recordar.

Quizás esa sea la verdadera esencia de encuentros como el vivido en El Fondeadero.

Recordar que la salud mental nos concierne a todos.

Que nadie debería sentirse solo ante el dolor.

Que pedir ayuda no es una muestra de debilidad, sino un acto de valentía.

Que detrás de cada diagnóstico hay una persona con sentimientos, ilusiones, capacidades y derecho a vivir con dignidad.

Y que, cuando una sociedad decide escuchar, acompañar y tender la mano, también está construyendo salud.

Aquella tarde, en Puerto del Carmen, la música hizo su parte.

Las voces de "El Cribo Canta" y "Voces de Tías", se unieron para regalarnos canciones, pero también algo mucho más importante; un mensaje de esperanza.

Porque quizá cuidar la salud mental sea, en muchas ocasiones, algo tan sencillo - y tan grande - como hacerle saber a alguien que no está solo.

Y mientras las últimas notas se apagaban y los aplausos ponían el broche final a esta primera cita, quedaba en el aire la sensación de que aquella no había sido simplemente una tarde de música.

Había sido una tarde para sentir, compartir y tomar conciencia. 

Una tarde para hacer "matcha" con la salud mental.

Y una tarde para recordar que, cuando nuestras voces se unen, siempre pueden llegar mucho más lejos.

El Cribo ha abierto así el camino. El primer acto ya forma parte de la memoria. Ahora toca esperar los siguientes capítulos de esta semana dedicada a la salud mental, con la esperanza de que cada uno de ellos consiga sumar nuevas voces, nuevas manos tendidas y nuevos corazones dispuestos a escuchar.

Porque la salud mental no necesita únicamente un día en el calendario 

Necesita todos los días del año.

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