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La salud mental no debe ser tabú: escuchar, comprender y ayudar puede cambiar una vida

La Asociación Salud Mental El Cribo sale a la calle en Arrecife para dar visibilidad a una realidad que puede afectar a cualquier persona y recordar que pedir ayuda es el primer paso para salir de la oscuridad

Asociación Salud Mental El Cribo. Foto: Jordi Vispo Rodríguez
Asociación Salud Mental El Cribo. Foto: Jordi Vispo Rodríguez

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La salud mental es una de esas realidades de la vida que, pese a estar cada vez más presente en nuestra sociedad, todavía necesita comprensión, sensibilidad y, sobre todo, menos silencio. Porque detrás, de cada persona que atraviesa un problema de salud mental hay una historia, unos sentimientos, unos miedos y, en muchas ocasiones, una lucha silenciosa que no siempre sabemos reconocer. Una lucha que puede librarse a nuestro lado sin que lleguemos siquiera a imaginarlo

Con motivo del "Día Mundial de la Salud Mental", celebrado cada 10 de octubre, la Asociación Salud Mental El Cribo volvió a salir a la calle para acercarse a la ciudadanía, informar y recordar que la salud mental no debe esconderse ni convertirse en un motivo de vergüenza. Fue el pasado sábado cuando, desde primeras horas de la mañana, la calle Real de Arrecife, junto a la Casa Amarilla, se convirtió en un punto de encuentro para la información, la escucha y la sensibilización.

Al frente de esta iniciativa se encontraba la presidente de la asociación, Rosa María González Betancort, acompañada por miembros de la junta directiva, familiares y algunas de las personas que forman parte de la entidad. Todos compartían un mismo propósito: acercar la realidad de la salud mental a los ciudadanos, derribar prejuicios y recordar que nadie está completamente libre de atravesar una situación que afecte a su bienestar emocional y psicológico.

Porque conviene detenerse en instante y reflexionar: ¿quién puede asegurar que nunca necesitará ayuda para afrontar una dificultad emocional? Las circunstancias de la vida, las experiencias dolorosas, la soledad, la depresión cotidiana o determinadas situaciones personales pueden afectar a nuestro equilibrio emocional. Los problemas de salud mental no distinguen entre edades, condiciones sociales ni circunstancias familiares. Por eso, comprenderlos es una responsabilidad colectiva.

Un mesa informativa para romper el silencio.

Durante toda la mañana, los representantes de El Cribo instalaron una mesa informativa desde la que repartieron folletos entre los peatones que transitaban por una de las principales arterias comerciales de la capital lanzaroteña. Pero aquella jornada no consistía únicamente en entregar información. También buscaban y abrir una puerta al diálogo sobre una cuestión que durante demasiado tiempo ha permanecido rodeada de perjuicios.

Como gesto de agradecimiento y cercanía hacia las personas que se detenían a conversar con ellos, los integrantes de la asociación entregaban un clavel. Un pequeño detalle que acompañaba un mensaje mucho más profundo; detrás de cada problema de salud mental hay una persona que merece respeto, comprensión y la oportunidad de recibir la ayuda que necesita.

La iniciativa permitió recordar que la información es una herramienta esencial para combatir el estigma. Hablar se salud mental con naturalidad, escuchar sin juzgar y evitar comentarios que puedan herir son pequeños gestos que contribuyen a construir una sociedad más humana. Porque en ocasiones, una conversación sincera, una palabra de aliento o la disposición a escuchar pueden convertirse en el primer paso para que alguien se atreva a pedir ayuda.

Más profesionales y una atención que llegue a quienes la necesitan.

Al finalizar la jornada, Rosa María González Betancort expresó su agradecimiento por la buena acogida del público y por el interés mostrado por las personas que se acercaron a conocer el mensaje de la asociación. Una respuesta que pone de manifiesto la importancia de continuar desarrollando iniciativas de sensibilización y de mantener abiertos los espacios de información y encuentro con la ciudadanía.

La presidenta también hizo hincapié en la necesidad de contar con más profesionales para atender adecuadamente a las personas que atraviesan problemas de salud mental. Una cuestión fundamental, ya que la detección temprana, el acceso a una atención especializada y el acompañamiento durante el proceso de recuperación pueden marcar una diferencia importante en la vida de quienes necesitan apoyo.

En su mensaje, tuvo además palabras dirigidas especialmente a los jóvenes, a quienes animó a no ocultar sus problemas ni a a afrontar en soledad aquellos que les preocupa. Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Al contrario, reconocer que algo no va bien y dar el paso de hablar con alguien de confianza requiere valentía. La familia, los profesionales y las asociaciones especializadas pueden ofrecer orientación y acompañamiento cuando una persona siente que no encuentra la salida.

El Cribo, una puerta abierta a la esperanza.

Fundada en Lanzarote en 1992, la Asociación Salud Mental El Cribo lleva más de tres décadas vinculada a la realidad de la salud mental en la isla. Su presencia en la calle representa una invitación a mirar más allá de las apariencias, a comprender las dificultades de otras personas y a recordar que la recuperación no siempre es un camino fácil, pero que nadie debería tener que recorrerlo sin apoyo.

La asociación tiene sus puertas abiertas en la calle Gobernador García Hernández, en la zona de Valterra, en Arrecife. Las personas que necesitan información u orientación pueden contactar a través del teléfono 928 80 45 45.

Acercarse, preguntar, escuchar y acompañar son formas de ayudar. Y también lo es aprender as reconocer que la salud mental merece la misma atención, el mismo respeto y la misma sensibilidad que cualquier otro aspecto de nuestra salud.

Porque nadie está libre de necesitar una mano amiga.

Quizá una de las mayores dificultades a las que todavía nos enfrentamos como sociedad sea comprender que no siempre podemos saber qué está viviendo la persona que tenemos delante. Alguien puede sonreír y, sin embargo, estar atravesando un momento difícil. Puede acudir cada día a su trabajo, compartir tiempo con sus amigos o atender a su familia mientras libra una batalla interior que apenas se atreve a expresar.

Por eso, no debemos esperar a que el sufrimiento sea evidente para mostrar comprensión. Tampoco debemos juzgar a quien atraviesa un problema de salud mental, restar importancia a lo que siente ni decirle que todo se soluciona simplemente poniendo de su parte. Cada persona tiene sus circunstancias y necesita ser escuchada con respeto, sin prejuicios y sin etiquetas.

La jornada impulsada por el El Cribo nos deja una reflexión que merece permanecer mucha más allá de una fecha señalada en el calendario: la salud mental no es un asunto ajeno, no debe ser motivo de vergüenza y no puede seguir escondida detrás del silencio.

Hoy puede ser un familiar, un amigo, un compañero de trabajo o un vecino quien necesite nuestra compresión. Mañana, quien sabe, podríamos ser nosotros quienes necesitemos una palabra de aliento, una mano tendida o la ayuda de un profesional.

Que el Día mundial de la Salud Mental no sea únicamente una jornada para repartir folletos y claveles, sino una oportunidad para cambiar nuestra manera de mirar a los demás. Porque nadie debería sentirse solo por estar sufriendo, nadie tendría que avergonzarse de pedir ayuda y ninguna persona debería encontrar una puerta cerrada cuando necesita ser escuchada.

Hablar de salud mental es hablar de personas, de dignidad y de esperanza. Y construir una sociedad más saludable comienza, muchas veces, con algo tan sencillo y tan necesario como aprender a escuchar.

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