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El Pavón volvió a conquistar los corazones de Tías

La Agrupación Musical celebró con éxito la XXVIII edición de su Encuentro de Música Popular, reuniendo a cientos de personas en una noche marcada por la emoción, la tradición y el talento canario

XXVIII Encuentro de música popular El Pavón (Fotos: Jordi Visop)

Hay noches que trascienden el mero hecho musical para convertirse en auténticas celebraciones de identidad de un pueblo. Noches marcadas por la emoción, la tradición y ese inconfundible sentir canario que brota con fuerza cuando la música se convierte en el vehículo para contar quiénes somos. Y eso fue precisamente lo que ocurrió el pasado sábado en el Terrero de Lucha Ulpiano Rodríguez Pérez de Tías.

A las ocho y media de la tarde, con el recinto completamente lleno y un público entregado desde el primer instante, la Agrupación Musical El Pavón celebró la vigésimo octava edición de su ya tradicional Encuentro de Música Popular, una cita que año tras año se ha ganado, por méritos propios, un lugar destacado dentro de la programación cultural de Lanzarote.

Sobre el escenario treinta componentes dieron vida a un espectáculo cuidado hasta el más mínimo detalle. Bajo la dirección musical del profesor Mel Reyes. El Pavón volvió a demostrar que el compromiso con nuestras raíces y la apuesta por la calidad artística pueden caminar perfectamente de la mano. Sonrisas, dinamismo, complicidad y una impecable puesta en escena acompañaron durante toda la velada a un grupo que ha hecho de la excelencia una seña de identidad.

Especial protagonismo tuvieron sus jóvenes solistas, poseedores de voces potentes, afinadas y llenas de sensibilidad, capaces de transmitir la esencia de cada una de las piezas interpretadas. Desde los primeros acordes, el público permaneció expectante y receptivo ante un repertorio en el que, fieles a su filosofía, las composiciones de creación propia ocuparon un lugar preferente.

No es un camino sencillo. Lo más cómodo sería recurrir únicamente a canciones populares ampliamente conocidas. Sin embargo, El Pavón vuelve a asumir el reto de ofrecer obras inéditas que hablan de nuestra tierra, de sus paisajes, de sus gentes y de las historias que forman parte del alma de Canarias. Temas como; Mi cuna es Tías, Janubio, Folias del Agua, alzo una Rosa, Tierra de Fuego o La Leyenda de Ico, del compositor Víctor Brito, fueron acogidos con enorme entusiasmo por los asistentes, quienes rubricaron su aprobación con prolongados y sonoros aplausos.

La presente edición contó además con la participación de dos destacados solistas invitados llegados desde Tenerife, Lourdes Pérez y Samuel Fumero, que aportaron talento, elegancia y emoción en cada una de sus intervenciones. El público supo reconocer la calidad de sus actuaciones, premiándolas con sinceras muestras de admiración.

La danza también tuvo su espacio en esta gran fiesta de la cultura popular; Celia Pérez y Ahmend Rodríguez, una magnifica pareja de bailarines, se encargaron de poner movimiento a cada compás con sorprendentes coreografías que transformaron la pista improvisada del terrero de lucha en un escenario cargado de belleza y expresividad.

El amplio y variado repertorio preparado para esta ocasión permitió además cruzar simbólicamente el Atlántico para rendir homenaje a Latinoamérica. los ritmos de la otra orilla fueron alternándose con los de raíz canaria, evidenciando esos profundos lazos históricos y culturales que unen a ambos pueblos. Canciones coreadas por los asistentes, palmas acompasadas y aplausos constantes fueron la mejor prueba de l conexión creada entre artistas y espectadores.

Durante cerca de dos horas, músicos, solistas y coristas lograron conquistar definitivamente al numeroso público que llenó el recinto, regalándole una noche difícil de olvidar. Una noche en la que cariño, el respeto y la admiración hacia el trabajo realizado quedaron patentes en cada ovación.

Con esta vigésimo octava edición, la gran familia de la Agrupación Musical El Pavón ha vuelto a superarse a si misma. El listón queda, una vez más, muy alto. Pero si algo ha demostrado este colectivo a lo largo de su trayectoria es que l pasión por la música, el amor por nuestras tradiciones y el orgullo de ser canarios constituyen una fuente inagotable de inspiración.

Porque cuando la música nace desde el corazón y se interpreta con autenticidad, deja de ser simplemente un espectáculo para convertirse en memoria colectiva. Y El Pavón, una vez más, logró que Tías cantara, sintiera y se reconociera en cada una de ss notas.

Así se vivió la noche. Así la disfrutó un pueblo agradecido. Y así merece ser contada.